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13 años perdidos: el fraude continuado | Por Eduardo Rodríguez Weil

28/10/2017 4:00 PM

Eduardo Rodríguez Weil

Abogado con especialidad (UCV) y maestría (Queen Mary University of London) en áreas de derecho internacional público y comercial. Ex profesor universitario (UCV, UNIMET), en twitter es @RodriguezWeil

En estos días hemos visto cómo algunos líderes de la MUD, ente ellos Freddy Guevara, Carlos Ocariz, Henrique Capriles y Julio Borges relatan detalladamente cómo se hizo el fraude el pasado 15 O, concluyendo que con este sistema electoral no se puede ir a elecciones y que, de ahora en adelante, lucharán por cambiarlo.

Olvidan estos políticos que luego del monumental fraude de 2004, que arrojó resultados estadísticamente imposibles (revisar http://esdata.info/2004 ), la oposición se vio en la encrucijada de acudir nuevamente a elecciones y legitimar al árbitro electoral, o abstenerse y luchar por condiciones electorales limpias (abstención activa), en las elecciones parlamentarias de 2005. No hicieron ni lo uno, ni lo otro.

Los partidos retiraron a sus candidatos pero, lejos de luchar por condiciones limpias, concluyeron que habían cometido un error al abstenerse, y optaron por la vía electoral como la única ruta pacífica de lucha enmarcada en la constitución, desechando cualquier otra alternativa que no estuviera escrita expresamente en la constitución chavista. Olvidaron que la legítima lucha por la libertad está por encima de disposiciones “legales”.

Pero lejos de encarar la ruta electoral con determinación y seriedad, La MUD acudió a los comicios con timidez, resignación y una dejadez que rayaba en la traición. Se limitó a mercadear a sus candidatos, a “subir cerro”, como si eso fuera suficiente para ganar una elección. Vendieron la temeraria idea de que con la participación ciudadana y testigos en todas las mesas, la victoria era posible, omitiendo que las posibilidades de fraude eran muy altas. En lugar de invitar al ciudadano a combatir el fraude juntos, decidieron engañarnos ocultándolo y diciéndonos que estaban organizados y que tenían testigos en todas las mesas.

Lo cierto es que la MUD hizo un trabajo electoral que no estaba a la altura de lo que era necesario. Alegando que no tenían poder para combatir al CNE, aceptaron todas las condiciones que éste imponía y que cada vez fueron más: incremento del número de centros electorales con pocas mesas en zonas de difícil acceso para hacer fraude, manipulación del RE, colocación de capta huellas en la entrada de los centros de votación para movilizar la maquinaria del PSUV y luego, al final de proceso como paso previo al voto, para intimidar al votante, entre otros. Condiciones que o no eran nuevas, o desconocidas por los “líderes”, pero que hoy denuncian como si lo fueran.

Acudieron sumisos a unas supuestas “auditorías”, que no eran más que presentaciones sin que se tuviera acceso real a la información. Nunca solicitaron la revisión del RE. Nunca tuvieron los testigos necesarios y, los que tuvieron, no recibieron capacitación, ni apoyo in situ el día de la elección, dejándolos a su suerte. ¿Qué puede hacer un testigo si llega un colectivo con dos autobuses llenos de votantes? Un dato: en las elecciones presidenciales de 2012 la MUD no auditó ni el 5% de las actas y en el 2013 llegó al 19%, pero en centros de la zona de confort de la oposición.

Lo más grave de todo, es que expertos electorales lo advirtieron a la MUD, pero salvo pocas excepciones, la coalición opositora prefirió ignorarlos bien sea por soberbia, resignación o intereses personales. Un ejemplo, Esdata ofreció asesoría gratuita para ubicar los centros electorales de 1 y 2 mesas donde históricamente se produce el fraude, pero no fueron escuchados y, en consecuencia, el régimen lleva años abultando sus votos en dichos centros sin que se haga nada al respecto. Sobre este particular conviene revisar el blog de Bruno Egloff https://eleccionesautenticas.blogspot.com.

Mas aún, bajo la falacia que hablar de fraude estimula la abstención, la MUD se dedicó a atacar y a censurar a los radicales que decían que el emperador estaba desnudo (si esto fuera cierto, en 2015 la abstención hubiera sido alarmante tras el fraude inocultable de las presidenciales de 2013) y posicionar el mensaje de que el fraude era un mito. Eliminan la palabra fraude del diccionario político, y ni aún hoy día la usan, a pesar de que el propio Capriles impugnó las elecciones de 2013 por el delito de “fraude electoral” tipificado en el artículo 215 de la LOPRE (ver http://esdata.info/pdf/201304-RecursoContenciosoElectoral.pdf).

Los que denunciaban el fraude eran acusados de promover la violencia (siendo que mucho de ellos como Esdata lo que hacían era proponer mecanismos de defensa del voto para enfrentar el fraude con determinación), y fueron tildados como detractores de la causa al fomentar guerras desde la comodidad de sus teclados. La política se redujo a “subir cerros” y votar sin importar las condiciones, y quienes apuntaban a la necesidad de atender el sistema electoral, eran maniqueamente acusados de abstencionistas, infiltrados, agentes del G2, radicales y guerreros del teclado. La “abstención” y “antipolítica” se convirtieron en los chivos expiatorios de quienes durante 13 años perdieron casi todas las elecciones, y las pocas que ganaron, se dejaron arrebatar la victoria por vías distintas a las electorales.

Todo este recuento histórico es necesario porque tras el 15O, la MUD se encuentra en la misma encrucijada de las parlamentarias de 2005: votar o abstenerse y luchar por condiciones. Y al menos en palabras (no creo que en obras) se han decantado por la segunda.

Y es acá donde uno debe preguntarse ¿Era necesario que pasaran 13 años para que la MUD se diera cuenta de que el sistema electoral estaba manipulado?, ¿O para que decidieron enfrentar los procesos electorales con determinación?, ¿Es justificable que en esta coyuntura política, con un régimen dictatorial aliado al castrismo y narcotráfico, la clase política haya estado 13 años haciendo un trabajo tan mediocre en materia electoral?

Con profunda indignación observo cómo estos líderes que tanto mitificaron el fraude, que nunca hicieron su trabajo de protección del voto, que se dejaron robar incontables elecciones y nunca tuvieron un plan B, y que llevaron a los votantes a elecciones bajo engaños, hoy día se quieren erigir como paladines de la lucha contra el sistema electoral que tanto defendieron y avalaron. Hoy reconocen por inferencia que estuvieron equivocados, pero ni un perdón asoma de su boca, mucho menos la intención de hacerse a un lado, como haría cualquier líder de un país desarrollado luego de reconocer que estuvo equivocado durante 13 años.

Trece años se perdieron. Trece años en los que hemos sido testigos de tantas muertes, separaciones familiares, injusticias e indignaciones. Años que han visto crecer las raíces del régimen en lo más profundo de nuestra tierra, mancillando nuestros valores. Años, familias, vidas que no volverán. 13 años para retornar a la misma encrucijada. 13 años por lo que deben responder.