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#76AniversarioAD La AD anti imperialista y la nueva Cuba | Por Daniel Lara F.

Portada del libro "Bases programáticas" de AD. Foto del autor 10/09/2017 12:53 PM

Daniel Lara Farías

Editor de La Cabilla. Internacionalista de formación y comunicador por vocación. Conduce el programa radial Y Así Nos Va por RCR 750AM de lunes a viernes a las 4 PM. En twitter es @DLaraF

Esta es la semana aniversario de Acción Democrática, que cumplirá el 13 de septiembre 76 años de su fundación. Como parte de una serie de artículos a propósito de la conmemoración, iniciamos con este trabajo publicado originalmente en 2015.

Las tesis programáticas de Acción Democrática, definen a nuestro partido como una organización “anti feudal, anti imperialista, reformista, policlasista (…)”. Hoy, cuando el imperialismo se convirtió en un concepto extraño, hay mucho que revisar.

Ser anti imperialista, en el siglo XX, era casi una obligación para todo aquel que quisiera hacer política en Latinoamérica desde el nacionalismo. Anti imperialista era Cipriano Castro y anti imperialista se declaraba Perón. Anti imperialista era Betancourt y anti imperialista se reivindicaba Árbenz en Guatemala, Fidel en Cuba, el PRI en México, Allende en Chile, CAP al nacionalizar el petróleo y Bishop al llegar al poder en Grenada.

Anti imperialistas éramos todos.

Y ahora que el imperio ya no está ¿Qué?

El Imperialismo no muere

No dejó de ser imperio Japón porque muriera su imperialismo expansivo al perder la segunda guerra mundial. Al menos de nombre, sigue siendo imperio, sigue teniendo un Emperador. No deja de ser imperio EEUU por el hecho de que su expansionismo haya llegado a un techo. Pero imperio sigue habiendo. Y expansionismo, también.

Cuando Brasil se presenta en el concierto internacional reclamando ser merecedor de puestos en el Consejo de Seguridad, cuando se niega a renunciar a la posibilidad del desarrollo de armas nucleares, cuando desarrolla una política exterior de alcance mundial donde se promueve a sus empresas, a sus productos culturales (música, cine, telenovelas, literatura) y deportivos (fútbol, voleibol, automovilismo), en todo eso unido, hay un interés imperial. O al menos una aspiración.

La terrofagia brasileña de la que tanto se hablaba en las hipótesis de guerra continentales de los 70-80 y hasta los 90 no es cuento. De verdad, había interés en quedarse con cuanto trozo de tierra apareciera en el horizonte, bien fuese birlando el Mato Grosso a Bolivia con métodos poco nobles o moviendo la frontera amazónica según su conveniencia en función del ánimo del generalato del momento. El imperialismo es cuestión de actitud, también.

No hablar de China. Un imperio temible por su longevidad. Para ellos, 100 años no son un siglo, sino un suspiro. Nosotros, en Latinoamérica, pueblo joven que no tiene mayores registros documentales de largo alcance sobre nuestra cultura previa a la llegada del imperio español, vemos un siglo como una eternidad. Los chinos no. Ellos saben esperar. Cosas de culturas milenarias, que se dan el lujo de decir que algún día Taiwan se cansará de ser rebelde y volverá al redil, porque Hong Kong y Macao volvieron y volverán las islas Senkaku porque Japón aunque sea milenario siempre ha perdido y ellos saben que perderán. Como lo saben, no sabemos. Pero sienten que lo saben.

Saben eso los chinos y saben también que tienen miles de millones de dólares invertidos en bonos del tesoro de los EEUU, que si se les ocurre vender en algún momento, quiebran a los EEUU. Saben también que aún queda espacio en la tierra por conquistar, porque cuentan con un poder que nadie tiene: los chinos. Miles de millones de chinos que no pueden preñar ni parir en China, pero que si emigran tienen no solo ese derecho restituido, sino que, además, están en el deber de preñar y parir para con sus vientres conquistar el mundo. En el futuro no muy lejano, usted y yo tendremos un Chang entre nuestra familia, casado con una hermana o hijo de un primo. Es el imperialismo intrauterino asiático, que no parece tener límites.

¿Y qué es el Estado islámico sino un gran intento imperial? Porque un Califato Mundial, como aspiran a poseer esos insólitos integristas musulmanes repudiados incluso por los hasta ahora radicales islámicos iraníes, libaneses y talibanes, no es otra cosa que un imperio, en toda la regla. Con mujeres sometidas a la burka, hombres al turbante y la barba y homosexuales lapidados. Es un imperialismo extraño, de nuevo cuño: quieren lapidar casi a todo el mundo. A infieles (es decir, a todos nosotros los que no reconocemos a Mahoma como el profeta), a adúlteros, a gringos, occidentales en general, judíos en particular, marihuaneros, sacerdotes, lesbianas, huérfanos, evangélicos, rockeros, magallaneros, gays, amoladores de cuchillos con pito escandaloso y barberos de tijera punta roma.

Imperialismo hay. O hay, al menos, ánimos imperiales. Imperios también. El problema ahora es de los anti imperialistas. Y en particular, de esos anti imperialistas que hemos declarado ser, desde 1941, los adecos.

La Rendición del Imperio y del Anti Imperialismo

Uno se cansa de pelear por cosas tontas. Llega un momento en que en EEUU se discute ¿vamos a seguir peleando con una pedazo de isla paupérrima llena de prostitutas, comunistas y santeros, comprometiendo la relación con toda una región? ¿Vamos a seguir con las viejas discusiones ideológicas en un mundo sin ideologías o, al menos, sin ideologías como motor de la acción política? Y los cubanos, a lo mismo ¿Vamos a seguir peleando con un imperio que nos puede mantener? ¿Vamos a negar que la Cuba Libre necesita la Coca Cola y que la Coca Cola está en los EEUU?

Así se rindió el imperio y así, se rindió también el anti imperialismo cubano. Ya basta. Queremos Coca Cola y Levi´s. Hablemos del Bacardí y del Cohiba. Hablemos de Guantánamo solo si estás dispuesto a hablar de los burdeles expropiados. Y de los casinos. Y del tráfico de drogas. Y de esas pequeñas cosas.

Los tiempos cambian y la gente pasa. Los ancianos quieren morirse tranquilos, sean Fidel y Raúl o sean Macario y Bertín, los matanceros que llegaron a Miami, se casaron y tuvieron hijos y nietos que son americanos, no cubanos como ellos. Esos viejos también están cansados. También quieren irse a Cuba a pasar sus últimos años, legarle su plata a algún sobrino perdido en Camagüey que montará un negocio con unos pocos dólares y empezará a salir de la pobreza y a conocer la buena vida. Viajar. Disfrutar la vida. Y cantar paseando por Pinar del Río:

Jardín hermoso del occidente

Donde el señor quisiera dejar

La maravilla de tus pinceles

En cielo tierra mujer y mar

Valle Viñales, Mariel, San Diego
Soroa linda, flores y luz
La maravilla, todo el encanto
La gracia plena, eso eres tú

Pinar del Río qué lindo eres
de Guanajay hasta Guane
y la ternura de tus mujeres
ay, pero quita pesares

Ay, yo me voy a Pinar del Río
motivo dulce de mi cantar
tierra de música y poesía
bajo sus palmas quiero soñar

El asunto está en el mismo sitio donde comenzamos ¿Qué vamos a hacer los adecos con nuestro anti imperialismo programático?

AD no discute nada porque no tiene con qué

¿Por qué en el seno de AD no hay, en este momento, una discusión de largo alcance sobre el asunto cubano, el tema ideológico, el reformismo hoy y el imperialismo mañana? ¿Por qué la dejadez en la materia internacional, de la que fuimos paladines?

Razones múltiples. La primera de ellas, la desidia de la actual dirigencia nacional, ignara, escasa de ideas, carente de identificación, vacía de ideología y jacarandosa en consignas huecas. Uno lee al vicepresidente del partido Antonio Ecarri y lo lee con un rosario en la mano, pidiéndole al cielo que perdone a los adecos por tener a semejante estafador ideológico en la cúpula del partido, hablándole al país de adequismo mientras esconde en el escaparate los afiches autografiados de Teodoro y las maldiciones escritas de forma apócrifa que le dedicaba a Rómulo. Uno busca una posición en materia internacional por parte del partido y se encuentra que el secretario de asuntos internacionales de AD es arquitecto. Es decir, nosotros, adecos que tuvimos a Manuel Pérez Guerrero, Enrique Tejera París, Simón Alberto Consalvi, Andrés Eloy Blanco ocupando cargos de relevancia diplomática, hoy tenemos encargado del tema internacional a un arquitecto. Este partido, dirigido por un secretario general que se desgañita gritando que el gobierno pone en cargos públicos a gente que no sabe nada de la materia, tiene encargado de las Relaciones Internacionales de AD a un arquitecto. No sabemos la razón.

No hay Buró de internacionalistas. No hay discusión. No hay posición.

¿Qué haremos con nuestro anti imperialismo? ¿Quién lo va a discutir?

Una propuesta

Debemos posicionar como partido unas líneas urgentes de acción en materia de Relaciones Exteriores. El país reclama la política alternativa y estamos en el deber de hacer planteamientos, de forma y de fondo.

En primer lugar, la Venezuela que se va a empezar a construir en el corto plazo, requiere un cuerpo profesional, conformado por diplomáticos formados y con integridad democrática. Casados con el interés nacional y no con un interés partidista. Esta Cancillería es un instrumento de la entrega del país, de la disolución de la República y de la desaparición de la Soberanía.

Si el país olvidó el Esequibo, los adecos debemos salir a recordárselo. Si el país olvidó que existe aún el tema pendiente de la delimitación de aguas marinas y submarinas con Colombia, AD debe recordarlo.

Decía Rómulo que EEUU en su relación con otros países, era como tener de amigo a un elefante. Dormías con él y te daba sombra, pero si se volteaba te aplastaba. A EEUU el respeto debido, pero una relación equilibrada. No esta guacherna permanente de pegarle un grito el lunes y salir a pelearle el diente al primer gringo que se aparezca, como Jaua con Kerry o como Chávez con el propio Obama.

¿Nos vamos a quedar en el Mercosur en el que poco podemos cumplir o nos regresamos a la CAN donde éramos pilar?

¿Integración multilateral o Acuerdos bilaterales de libre comercio?

¿Nos sirve el petróleo para seguir haciendo diplomacia?

¿Cómo actuaremos en la OEA? ¿Cómo materializaremos nuestra actuación en cuanto a derechos humanos, en que instancias y con qué mecanismos?

Quizás, las preguntas sean muchas. Pero la discusión solo será posible si AD, consustanciada con su responsabilidad histórica, entiende que debe no solo hacerse preguntas, sino también brindar respuestas.

¿Seguimos siendo anti imperialistas? ¿Seguimos teniendo tesis programáticas anti feudales, anti imperialistas y reformistas?

¿Es anti imperialista el arquitecto encargado de las Relaciones Internacionales de AD?

¿Es anti feudal el Secretario General que convirtió a AD en su feudo, a los militantes en vasallos y a las posiciones del partido en reflejo simple de su voluntad?