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Blockchain: la utopía del progreso | Por Eliécer Hernández Falcón

05/02/2018 9:44 AM

Eliécer Hernández F.

Venezolano. Especialista en Seguridad Informática. En twitter es @paraguacucho

A partir del invento del Bitcoin por parte del japonés Satoshi Nakamoto en el año 2009, se le dio inicio a un nuevo sistema de pagos totalmente desconocido para el mundo y que pronto tendría un auge tremendo gracias a la aceptación recibida, la flexibilidad en las operaciones y, sobre todo, el anonimato en cada una de ellas. Una moneda que puede crearse y protegerse a si misma en servidores encriptados en propiedad de civiles, libre de impuestos y del control gubernamental al que tanto temen los “amigos del mal”, llámense ladrones, narcotraficantes, sicarios, esclavistas, entre otros “bichos de uña” sonaba ser una perfecta aliada para ellos, quienes siempre anhelaban mover libremente sus activos “sucios", hoy vuelto realidad.

No tardarían en salir competidores y entusiastas de la tecnología. Desde entonces han aparecido cientos de criptomonedas, con diferentes valores, como el Ethereum de Microsoft (hoy valorado en $897), la criptomoneda de código abierto Litecoin, patentada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), valorada en USD $131 por unidad), la criptomoneda Ripple (valorada en $0,91 por unidad), el Dogecoin (valorado en $0,004735) entre otras. Todas diseñadas bajo una suprema incuestionable: el anonimato en las transacciones.

No todo es color de rosa

Si bien es cierto que las transacciones mediante la red Blockchain (en español “cadena de bloques”) son de carácter anónimo, no todas las carteras digitales de Bitcoins y demás criptomonedas resultan ser 100 % fiables y seguras. El hecho que las carteras digitales con las criptomonedas se alojen en servidores comunes y no en billeteras físicas en su totalidad, conectados 24/7/365 a Internet las convierte en objetivo orgánico para los black hat hackers (hackers de sombrero negro -o carentes de ética-), quienes pueden hacerse con el control de algún servidor que aloje estas carteras y se transfiera a si mismo todas las criptomonedas de los usuarios, con todo el anonimato que brinda la red, dejando desvalijados a todos aquellos registrados en las bases de datos afectadas.

Una amenaza para las monedas convencionales

Desde el momento en que el Bitcoin se puso a la par del dólar, luego superando al Euro y a las otras monedas con valor superior hasta convertirse en la moneda de intercambio más valiosa del mundo, se volvió real la amenaza que significaba para los gobiernos la legitimación de capitales amparada bajo la premisa del Derecho Romano «nulla poena sine lege» o “no hay pena sin ley”. Cualquier narcotraficante podría legitimar cientos de miles de dólares cambiándolos a Bitcoins y protegiendo su dinero en una billetera digital física, ante el desconocimiento total de las autoridades acerca de sus operaciones, revistiéndolo de impunidad. El auge de las criptomonedas amenaza la estabilidad de las monedas sólidas del mundo -como el dólar- porque el hecho que sean mayor cotizadas que la misma moneda legal en curso, convirtiéndose en atractivas para aquellos que las obtengan gracias a su tendencia “al alta”. Mala noticia para los países con moneda universalmente aceptada, como Estados Unidos.

Precisamente por ser el primer mundo, Estados Unidos parece haber reconocido (aunque poco tarde, a mi parecer) la amenaza que representa para ellos la tecnología Blockchain, que puede crear vínculos muy fuertes entre tiranías del mundo y consolidar imperios que atenten contra las costumbres americanas y la propia integridad nacional al facilitar el comercio entre países “no alineados” sin la supervisión de ningún ente americano. Ejemplo de esto resulta el Petro, criptomoneda lanzada por Nicolás Maduro el 3 de diciembre de 2017 en respuesta a la “ruptura del patrón oro”, abandonado por Estados Unidos en 1971.

Mediante la creación del Petro (PTR, por sus siglas), Venezuela y países aliados pretenden bajar el precio del dólar implementando la tecnología Blockchain como instrumentos de intercambio comercial entre ellos, satisfaciéndose entre sí, pero desangrando a la nación más rápidamente. Pretenden beneficiarse de la tecnología Blockchain para darle un marco legal al saqueo indiscriminado de Venezuela, no solamente por parte de Cuba, Rusia y China, sino demás comensales que estén dispuestos a disfrutar del banquete de recursos naturales que les otorgará el comercio y la dación de pagos y servicios. Vaya tristeza para el pueblo venezolano que hoy luce andrajoso y raquítico.

El “imperio” contraataca

No es casualidad que el Bolívar esté recuperando valor -ínfimo hasta ahora- estos primeros días de febrero. Mediante las sanciones económicas que han impuesto, tanto la Comunidad Europea como Estados Unidos a los altos jerarcas del régimen -que abarcan desde congelamiento de cuentas bancarias en divisas hasta la confiscación de bienes muebles e inmuebles en el exterior- el flujo de divisas dentro de Venezuela disminuye considerablemente, porque son ellos, los sancionados -y muchos otros- quienes, mediante testaferros, regresan los dólares a Venezuela de forma inflada, creando un grave daño a la economía del país, forzando la impresión indiscriminada de billetes por parte del Banco Central de Venezuela y así alimentar cientos de redes de corrupción que hoy se han enquistado en el país (cobro de comisiones por ausencia de dinero en efectivo, contrabando de alimentos, entre otras). Estados Unidos y la Comunidad Europea parecen haber escuchado otras voces además de las expelidas por la MUD apaciguadora, que en carácter colaboracionista siempre abogó por la “diplomacia” antes que la necesidad del venezolano común.