Hoy --/--/----

Síguenos en nuestras redes sociales

Borges: "Ni los gringos ni los cubanos" | Por Antonio Sanchez García

"Julio Borges habla paja y dice pistoladas" (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris) 10/02/2018 10:00 AM

Antonio Sánchez García

Historiador y Filósofo de la Universidad de Chile y la Universidad Libre de Berlín Occidental. Docente en Chile, Venezuela y Alemania. Investigador del Max Planck Institut en Starnberg, Alemania. En twitter es @sangarccs

El patriotismo es el refugio de la canalla, sostiene una vieja verdad hecha carne en una sociedad global marcada por la interdependencia y pronta a abrirse a otros planetas y marchar a la conquista definitiva del espacio. De modo que el recurso al patrioterismo del que hace gala Julio Borges cuando habla de los venezolanos verdaderos peca de extemporáneo y pasado de moda. Y altamente falaz. Pues si él aún no se entera de la presencia de decenas de miles de soldados, funcionarios y agentes de ocupación cubanos que ordenan, mandan y deciden en las más altas instancias de todos los organismos de gobierno y si ni siquiera se ha enterado de la muy cuestionable nacionalidad del agente que sirve a los intereses de la tiranía cubana y hace y deshace con lo que sucede y no sucede en Venezuela, mientras no se ve un solo “gringo” en ninguna notaría, cuartel, ministerio o cárcel del régimen, su patriotera declamación demuestra una fatal ignorancia sobre el país a cuya presidencia y gobierno aspira, cuya presidencia del congreso ha ocupado y cuya misión negociadora preside. Dícese “hablar paja” en el lenguaje coloquial venezolano a dichos sin ningún fundamento lógico. Pistoladas, cuando se refieren al ámbito de lo político.

Julio Borges habla paja y dice pistoladas.

La frase, cara al populismo de mala muerte que suele servir de fundamento ideológico a Primero Justicia y a los restantes partidos de la MUD, encubre la enfermedad infantil del nacionalismo pedestre, del estatismo supuestamente igualador y libertario y del socialismo inveterado de todas las expresiones políticas e ideológicas del tercermundismo latinoamericano. Que en Venezuela no deja espacio sin ocupar. Sean populistas de extrema izquierda, como el chavo madurismo; de centro izquierda, como es el caso entre adecos y las restantes formas del socialdemocratismo de baja ralea – Rosales, Timoteo Zambrano, Falcón – y de centro, como es el caso de Primero Justicia y Voluntad Popular. Todos dispuestos, a la hora de la verdad, a seguir con su cortejo de asesores al flautista Zapatero a Santo Domingo. Es el cáncer del anti imperialismo que sirve de contrabando a la idiotez consuetudinaria de nuestra pobreza ideológica. Y oculta una falacia del tamaño del Empire State Building. Es, en primer lugar, una obscena expresión de la esquizofrenia de quienes adoran, admiran y ansían vivir en el Imperio, pero no pierden ocasión de exhibir el resentimiento que sienten hacia la primera potencia mundial. Diosdado Cabello, María Gabriela Chávez, el tuerto Andrade y los sobrinos de la primera dama son, si no los únicos, los más patéticos de los ejemplos.

No se diferencia Julio Borges de Diosdado Cabello en esta disposición a denostar de los “gringos”. Ni a reivindicar un nacionalismo de cruz gamada. Si bien a la hora de la verdad ninguno de ellos ni sus hijos y familiares preferirían irse a vivir a La Habana que a Nueva York. Cuba ha sido una tragedia histórica para los cubanos. Ni cuando cayó Allende ni desde que gobierna Nicolás Maduro a chilenos y venezolanos se les ocurrió huir de sus dictaduras refugiándose en Cuba: Estados Unidos fue ayer, es hoy y será mañana la deseada salida de escape para millones de venezolanos y latinoamericanos. ¿Dónde han decidido continuar sus vidas los cuatro millones de venezolanos que han huido de su Patria? ¿Cuáles son los países privilegiados por la llamada “diáspora”. ¿Cuál es el reino de Israel en esta triste, agobiante e interminable travesía por nuestro desierto? ¿La Cuba de Raúl Castro, el hambre, la miseria, la tortura y la muerte o los Estados Unidos de Donald Trump, la abundancia, el bienestar, el progreso, la libertad y la democracia?

La tozuda esquizofrenia anti imperialista y patriotera borgeana no es un fenómeno exclusivo de Primero Justicia: es común a todos los partidos políticos venezolanos que hacen vida en la MUD. Todos ellos trágicamente carentes del más mínimo elemento de liberalismo progresista, de emprendimiento individualista, de comprensión de un fenómeno tan viejo como la historia de la humanidad: la satisfacción de las más urgentes necesidades materiales, el progreso y la libertad han sido productos de la persecución esforzada, individual y colectiva de la riqueza, de la propiedad privada y de las instituciones creadas a lo largo de la historia de los hombres para garantizar su uso y disfrute. La democracia, el más valioso, productivo y generoso de los sistemas políticos inventados por el hombre ha sido el producto de ese emprendimiento. Que en el máximo desafuero ideológico, la falacia de la supuesta existencia de una edad de oro en que imperaba la propiedad colectiva, ha sido sistemáticamente atacado y destruido.

Meter en un mismo saco “a los gringos” y a los cubanos supone una trágica cuota de alienación intelectual, política y moral. Venezuela no se liberará de sus males ancestrales tras líderes como el que tuvo la desfachatez de permitirse tal muestra de liviandad. Lo mejor de lo que aún sobrevive de Venezuela debe aspirar a más. Debe aspirar a la verdad. Los Estados Unidos son un extraordinario modelo a seguir. Cuba, la vía segura al infierno.