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¿Cómo se fijan los precios? | Por Daniel Lahoud

Ilustración de @Emejotaart 28/01/2018 10:00 AM

Daniel Lahoud

Economista con especialidad en economía empresarial, Magíster en Historia de Venezuela, en Economía Empresarial y Doctor en Historia. Profesor en la UCAB, UCV y UCAT.

Venezuela es inflacionaria desde 1973, cuando haciendo lo contrario a la lógica devaluamos nuestra moneda que venía en franco proceso de revaluación. Pocas personas lo saben, tan pocos que probablemente se extrañen de lo que estamos diciendo. En 1971 Estados Unidos suspendió los acuerdos de Bretton Woods y dinamitó el sistema del patrón dólar oro. Por lo que el sistema perdió la paridad original de 35$ por onza de oro troy, desde entonces el dólar comenzó a devaluarse en términos de oro y Venezuela era el único país que mantenía parte de sus reservas en oro y al cual entraban dólares a borbotones por la factura petrolera; además, y esto hay que enmarcarlo en oro, las trasnacionales producían petróleo y pagaban sus regalías, impuestos y la nómina de sus empresas, por lo que el país tenía un negocio bien encaminado y productivo que aseguraba el crecimiento económico y la mejora en el bienestar de todos los venezolanos, debido a que las empresas petroleras ven al petróleo como lo que es, una mercancía que hay que extraer, procesar y vender, y no un objeto político que hay que involucrarlo en las estrategias y tácticas de un plan gubernamental.

Venezuela decidió llevar el cambio que en los mercados internacionales se estaba revaluando a Bs. 2,875/$ a Bs. 4,30 y todos exclamaban “revaluaron el bolívar”, porque el cambio oficial era Bs. 4,50/$, y Caldera pasó a la historia como revaluacionista, pero como dijimos la vinculación al oro estaba llevando el cambio a revalorizarse de una manera acelerada. Luego en 1974 se procedió a nacionalizar el banco central y a utilizarlo como financiador de las políticas fiscales del gobierno y hasta ahí llegó la vida de lo que durante mucho tiempo fue la moneda más fuerte del planeta y la viabilidad de una economía que era pequeña pero poderosa y creciente. Desde entonces, los estructuralistas tienen razón, Venezuela es un país inflacionario, pero hay que contar todo esto, para que se entienda que estructural significa que no hay la voluntad política de volver a la sensatez, es decir, restituir el petróleo al mundo de los negocios y eliminar la figura de un banco central que hace inútil y malamente política económica.

Al inicio no se sintió y todos creímos que el bolívar seguía igual de fuerte, pero no era así y el primer traspié lo dio en febrero de 1983 y por eso todos identifican que ahí ocurrió el problema. Mi papá se ponía bravo cuando yo le decía que los hombres (y no estoy hablando del género masculino) envejecíamos a los 25 años de edad, pero el ímpetu de la juventud no nos permitía notarlo sino hasta los 45 o 50. Bueno lo que hicieron el gobierno de Rafael Caldera (1968-1973) y de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) hirió seriamente al bolívar y la primera caída la tuvo casi diez años después.

Desde entonces se hace política monetaria de manera activa y nunca se ha podido estabilizar el bolívar, el país con Alzheimer requiere que le recordemos que cuando no teníamos banco central éramos felices y teníamos una moneda dura, y que cuando montamos nuestro banco central y este no hacía política monetaria, también el bolívar mantuvo su calidad de moneda dura, y que eso nunca dependió del gobierno, como mucha gente dice por ahí dándole loas a uno de los peores mandones que hemos tenido que fue el Coronel Pérez Jiménez.

Ahora vamos a lo nuestro, la inflación no se mide con un índice de precios. El índice sirve para que nadie entienda qué es la verdadera inflación, la inflación es la pérdida del valor de compra de una moneda, si usted va a comprar pollo una semana y el precio es Bs. 200 el Kilo y la semana siguiente es 12,000 eso no es que el precio subió sino que su moneda perdió capacidad de compra y ahora tiene que entregar 59 veces más monedas para comprar el mismo kilo de pollo. Eso no se puede medir con un índice, porque usted termina creyendo que la culpa es del señor que vende pollo, cuando la culpa es del gobierno y su banco central que han destruido el poder de compra de su moneda y lo convierten en una persona pobre, desamparada y paupérrima. La mayor parte de la gente sale a pelear con el vendedor de pollos y resulta que quien tiene la culpa sigue destruyendo la moneda y se ríe mientras ve las peleas en la sociedad que él debería de cuidar y en la cual debería preservar la paz.

Es por ello que los precios suben y el gobierno se inventa un organismo que controla los precios y todos creen que su trabajo es proteger a los consumidores, la verdad es que el gobierno no debería gastar su dinero en ese organismo inútil, que nunca va a lograr controlar los precios y proteger al consumidor, y lo mejor que puede hacer es cerrarlo, porque así reduce su gasto fiscal que nunca va a hacer recuperar la economía y es profundamente inflacionario, porque termina pidiéndole al banco central que emita dinero sin respaldo para financiar ese gasto. No haciendo nada, todo estaría mejor, y además abastecido.

Ahora cómo se fijan los precios, depende si se trata de un bien de consumo como el arroz, la papa o la carne se fija por la relación entre la demanda y la oferta de los consumidores y de los proveedores. El precio lo fijan los compradores y vendedores marginales y eso significa que lo fijan los últimos de la cola, el más interesado en comprar y el más interesado en vender, pero no necesariamente el más poderoso en términos económicos. Por supuesto, el precio que se forma depende de si hay pocos vendedores o muchos, de esa manera el precio puede tener presiones a la baja o ser más estable, si hay muchos o pocos compradores el precio tendría presiones al alza o ser más estable; y por último depende de la escasez o abundancia del bien, lo primero haría subir el precio, lo segundo contribuiría a su baja.

Si el bien es intermedio, o un factor de producción, o un bien de capital, es decir uno que no se destruye inmediatamente, entonces depende de los precios de los bienes de consumo a los que contribuye con su producción. Vamos a llamar bienes de consumo a aquellos que se destruyen de inmediato. Por ejemplo, la carne se cocina rápido y se come también con rapidez, por lo que se destruye. Consumir es destruir, por eso nadie se hace rico consumiendo, se hacen ricos ahorrando. Un empleado no se destruye, entonces su trabajo no es un bien de consumo, una máquina no se destruye entonces ella misma y sus servicios no son un bien de consumo y así, esos son los bienes que dependen del bien de consumo que contribuyen a producir. Eso significa que cuando alguien quiere producir por ejemplo gasolina que es un bien de consumo, debe demandar petróleo que es un medio de producción o materia prima. Y la demanda de la gasolina y de los otros bienes que se producen con petroleo contribuye indirectamente a fijar el precio del petróleo, así el precio del petróleo puede subir tanto, que si lo hace por encima del precio de la gasolina, el fabricante de gasolina empieza a generar pérdidas, así los que producen gasolina dejan de hacerlo, porque la gasolina se hace poco rentable y por tanto el precio del petróleo no determina el precio de la gasolina, más bien el precio de la gasolina es el que termina afectando al precio del petróleo porque si dejan de producir gasolina eso haría bajar el precio del petróleo, y si no dejan de producir gasolina, porque sigue siendo rentable, eso contribuiría a que el precio del petróleo siga subiendo. Este es uno de los conceptos más difíciles de explicar en economía, contrario a lo que entienden los marxistas y los objetivistas, que casi podemos decir que son todos los economistas, el precio de la gasolina no depende del precio del barril de petróleo, sino al contrario el precio del barril del petróleo depende del precio que tiene la gasolina y de todos los demás bienes que se producen con petróleo, por tanto, los costos dependen de los precios y no como generalmente se cree que los precios son producto de los costos. Por eso no importa lo que hagan organismos como la OPEP para controlar los precios del petróleo, el factor fundamental en la fijación del precio del petróleo no es la abundancia o escasez del petróleo, depende más de la demanda de los bienes finales que se producen con el petróleo, y eso ocurre igual para todos los bienes de producción en el mercado.

El costo tiene tan poco que ver en la fijación de precios que en el ambiente que vive Venezuela los precios suben, y suben, y los salarios van ajustándose lentamente, y todos se fijan que los precios siguen al dólar, por lo que todos creen, que ahora si la economía está dolarizada, pues no, la economía venezolana está dolarizada desde los años 40, pero el dólar era estable porque el gobierno hacía poco, o casi nada para controlar y en la medida que ha incrementado sus controles ha hecho que el precio del dólar se eleve de manera tan apabullante, que hoy más que nunca todos se han dado cuenta de cómo afecta en la fijación de precios. Y el precio del dólar en bolívares queridos amigos depende de las políticas que realiza el gobierno y todas, todas son inflacionarias desde 1970.

Por ahí pueden ver que no es controlando los costos que se disminuyen los precios, tampoco es azorando al productor que este produce más, entonces todo lo que han hecho y hacen nuestros gobiernos está equivocado. Ellos causan el deterioro de la moneda por la emisión excesiva de dinero, dañan a los productores con sus políticas de control de precios y confunden al consumidor haciéndolo creer que el culpable del alza de precios es el comerciante o el industrial, cuando en realidad el culpable es el gobierno y sus políticas. Por eso cuando se dice que hay un componente especulativo en los precios se tiene razón, pero se analiza equivocadamente, porque si el gobierno no contribuyera a la destrucción de la economía, esas mismas fuerzas especulativas harían bajar los precios. Entonces es excelente que exista esa especulación, que sería beneficiosa si el gobierno se apartara y dejase al mercado funcionar, es decir a los empresarios actuar, mientras que se vuelve perjudicial cuando el gobierno interviene en la economía.

Es por ello, que lo mejor que puede hacer un gobierno para salvarnos a los venezolanos es liberar el cambio, reducir su tamaño y privatizarlo todo, incluyendo el petróleo. La pregunta de rigor es ¿lo hará? La respuesta a esa pregunta, también equivale a contestar si este país puede ser viable o no.