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Corazón Llanero, reflejo del totalitarismo criollo | Por Javier Lara

Artistas fracasados, niños y joropo. Elementos del totalitarismo nacional contemporáneo. 01/08/2017 7:37 PM

Por Javier Lara

En Twitter: @vzla_apesta

Ya se ha dicho como las sociedades nacionales tienen siempre dos caras, una cara buena y una cara mala, una de héroes orgullosos y otra de villanos repudiados, una de ideas de orgullo, y otra de ideas del oscurantismo.

Siguiendo con esta idea, es posible identificar hoy como en esta sociedad convulsa donde comunismo y mafia son una sola, también los antivalores terminan tomando el lugar que ocupaban los valores, permeando la sociedad y el reflejo directo de esta que lamentablemente hoy, son los medios de comunicación.

Si prende la televisión y coloca los canales nacionales, podrá encontrar aparte de noticieros censurados, películas repetidas y cortadas por la misma censura y la permanente transmisión comodín de El Chavo del Ocho, toda una cantidad más de programas que de forma variada exponen lo peor de Venezuela. Programas de entretenimiento y chismes, todo cortesía de Cisneros y compañía en su esfuerzo de avanzada embrutecedora de la sociedad, quizás coaligada con los mismos elementos cubanos del poder, o tal vez solo un modo de hacer dinero fácil. Eso solo en los canales “privados”, porque está también el panorama cercano a un mundo paralelo de propaganda y lavado de cerebro, que son los medios públicos.

Son ya casi infinitos y temáticos, con VTV como aparato principal de propaganda, Telesur como su cara propagandística internacional, VIVE TV como cara cultural general, TVES como canal de variedades copia del esquema privado, y ahora novedosamente se une una nueva cara, derivada del canal de variedades TVES y el mastodónico ego de Winston Vallenilla y sus amigos, llega “Corazón Llanero TV”.

Canal sobre el que más allá de todo el olor a múltiples guisos militares olorosos a sangre y drogas de su financiamiento, tiene el honor de ser parte de la avanzada totalitaria ideológica disfrazada de entretenimiento y “cara artística” que siempre los regímenes despóticos buscan tener con motivo de justificarse como rescatistas de un legado nacional olvidado por los “antipatriotas”, además de usarlo como entretenimiento para las masas, a fin de ocultar bajo la alfombra del espectáculo todos sus horrores.

De esta manera, se hace uso del estereotipo de la cultura llanera como suma de todo lo nacional, poniendo joropo hasta en la sopa de forma ensordecedora, con niños en liqui-liqui y niñas en vestidos tradicionales, cantando para ocultar como parte del aparato propagandístico, toda la miseria del hambre, la represión y la muerte diaria, mientras adoctrina en su visión única de la cultura, como todo totalitarismo ha hecho desde el siglo XX.

Viene este espectáculo entonces, a ser la versión siglo XXI de la infame “Semana de la Patria” de Marcos Pérez Jiménez, donde en un derroche de danzas, nacionalismo y por último, militarización de la sociedad, se adoctrinaba a la sociedad civil, a la vez que se disfrazaba de entretenimiento para las masas, en una visión calculada de propaganda cercana al fascismo, al ritmo de joropo del Retablo de las Maravillas.

 

Cosa que además, no es siquiera un fenómeno criollo, dado que otros comunismos, como en Norcorea, Rumania o Yugoslavia, les era o es común hacer shows folclóricos de la cultura permitida por el partido con niños, destinado a exaltar los valores de sus héroes, para finalmente confluir en el culto al líder de turno y sus gestas:

 

Y aun así, tampoco es algo puramente comunista, siendo conocido por todos el gusto inmenso que tenía Hitler en su Alemania por toda la mitología originaria germánica del Anillo de los Nibelungos y Wagner, que amaba ver representados en grandes espectáculos teatrales orquestados para su gusto, como queda claro en toda la filmografía documental que dejó Leni Riefenstahl.

De esta forma, tenemos materializado el sueño totalitario 24 horas de entretenimiento mezclado con adoctrinamiento cultural excluyente. El sueño de Pérez Jiménez hecho canal de televisión, siguiendo la receta de los totalitarismos, con shows patrióticos infantiles, para ocultar la masacre sangrienta de la juventud en las calles, bajo la alfombra donde pisan las alpargatas y los niños cantan.