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Crudo escenario, cruda realidad /Por Alberto Cárdenas

24/06/2017 3:47 PM

Por Alberto Cárdenas

@acardenasfx

Hoy el precio del petróleo WTI se encuentra por debajo de los $44 y la cesta venezolana ligeramente por debajo de los $40. El ciclo bajista en los precios del petróleo iniciado en el año 2014 continúa y no da muestras de un cambio de tendencia. Los fundamentales que se encuentran detrás de la formación del precio siguen señalando hacia el sur. ¿Se acuerdan de aquél eslogan de Telesur?

Quiero, antes de continuar, señalar algunos elementos que considero importantes en la dinámica actual de los precios de la energía, no basados en presunciones sino en hechos:

1.-La producción petrolera global sigue aumentando, siendo EEUU y algunos países no OPEP quienes lideran el incremento en la producción.

2.-El ciclo de subidas de tasas de interés en EEUU y la reducción de la hoja de balance de su Banco Central (FED) tendrá un impacto significativo en el dólar americano y en la formación del precio de la energía. El impacto es previsiblemente negativo

3.- La demanda de gasolina y el crecimiento de los principales países consumidores de energía comienza a mostrar –nuevamente- signos de desaceleración importante. China supone un serio riesgo en el relativo corto plazo para la demanda global de energía.

4.- Los inventarios de petróleo en EEUU y el mundo entero siguen estando significativamente altos. Un incremento sostenible en los precios no ocurrirá hasta disminuir el exceso de oferta. La OPEP ha realizado mal sus cálculos acerca de los tiempos necesarios para la reducción de dichos inventarios, resultando en una pérdida de efectividad en el control de los precios a pesar de los recortes de producción planteados.

5.- La especulación. Un elemento muy importante que se debe mencionar en el contexto actual de la dinámica de los precios del crudo es el papel de los fondos de cobertura y gestores de portafolio, quienes acudieron masivamente a tomar posiciones largas especulativas a finales del año 2016 y comienzos del año 2017 dado el patrocinio institucional de la OPEP. Dichas posiciones llegaron a niveles record, incluso muy por arriba de lo presentado en la burbuja de precios del año 2008 que cuando explotó terminó llevando al crudo desde los $147 hasta los $33 en solo 6 meses. En esta oportunidad, el diferencial entre la posición de los comerciantes (productores de crudo) y los especuladores se encuentra inéditamente abierto. Es decir, los productores de crudo han tomado masivas posiciones cortas para establecer una cobertura frente a posibles caídas en los precios, mientras que los especuladores han comprado masivas posiciones largas esperando que el crudo cierre en el 2017 cercano a los $70. El problema ocurre cuando el precio no responde a las acciones de reducción de oferta de la OPEP y continúa bajando en el mercado spot producto de la sobreoferta reinante, provocando bajas en las cotizaciones del mercado (futuros y spot), obligando a los especuladores a cerrar posiciones largas, que a su vez generan más presiones vendedores en el mercado, estableciéndose un círculo vicioso que puede potencialmente llevar los precios de la energía hasta nuevos mínimos, por debajo de los

$26 presentados en febrero del año pasado.

Con esto sólo quiero recalcar que tengo una visión bajista para los precios de la energía y que por la data técnica y fundamental que observo pienso que es muy probable que veamos nuevos mínimos en el precio del crudo. Usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo con esta visión (aunque presumo que en desacuerdo ya que en Latinoamérica tenemos en el ADN una predisposición a esperar subidas y no caídas en los precios de las materias primas). Pero, no quiero seguir aburriéndolos con temas técnicos y continuaré con el desarrollo del artículo.

Lo que pretendo destacar a través de este escrito no es que el precio del petróleo caiga o suba, sino la perversa relación que tenemos los venezolanos con ese producto negro y viscoso que ha determinado nuestras vidas en los últimos 80 años -Siendo los últimos veinte realmente bizarros-. Hoy, la dependencia a la factura petrolera es total y la esperanza de muchos vuelve a recaer en el dios petróleo. Antes, porque subía para satisfacer nuestras necesidades y ahora porque cae y podría tumbar al régimen.

El chavismo como sistema de gobierno guarda una relación íntima con el petróleo. Una relación que en mi opinión es muy perversa, pero que muchísima gente subestima, como subestiman al régimen en todos sus ámbitos de actuación.

Hay quien piensa que la situación actual de caída en los precios del crudo puede ser un factor decisivo para un debilitamiento del chavismo y un cambio de régimen. Otros, que en un entorno de caída de precios, el gobierno hará aguas, el caos se apoderará de este y habrá una recuperación de la república. En mi humilde opinión, es una presunción muy simplista y si se quiere tremendamente ingenua. Es quizás lógica, pero tremendamente ingenua.

Uno de los principales socios de Venezuela es Rusia. No sólo es un socio, es un asesor político y geopolítico importante. Irán es otro importante socio, pero en esta oportunidad solo hablaré de Rusia.

Hoy en día Rusia tiene un papel determinante en el mercado de energía -diría que como nunca antes- no sólo por su enorme producción de crudo, sino por su participación geopolítica en el mercado. Ahora se ha incorporado a la OPEP como país invitado en uno de los últimos esfuerzos del cartel para brindar “estabilidad al mercado de energía” lo cual ha resultado en un completo fiasco. Estoy convencido que Rusia lo sabe y juega el juego que mejor sabe jugar.

Lo cierto es que en el año 1998, cuando el precio del petróleo se encontraba por debajo de $10, Rusia experimentaba una severa crisis económica y política. La bajada en los precios de las materias primas golpeó con mucha fuerza a este país que tenía severos problemas económicos: dependencia extrema a los precios de las materias primas, una inflación exorbitante, devaluaciones masivas del Rublo, descontento social caracterizado por protestas y paros de trabajadores de las principales industrias, entre otros. En julio del año 1998, Boris Yeltsin en medio del caos interno, interrumpe sus vacaciones en la región del lago Valdái y vuelve a Moscú decidiendo cambiar a su ministro de interior Nikolái Kovaliov, por un tal Vladimir Putin, a partir de allí todo se precipitó y el resto es historia…

Lo que ocurrió luego fue algo muy interesante, Rusia tomó medias extremas, devaluó aún más el Rublo, hizo default de su deuda, sí, “default interno y EXTERNO” (a pesar de lo que podían sugerir los Luis Vicente León rusos de la época), y generó un terremoto en los mercados de valores del planeta que terminó quebrando a los IYI (término usado por Nassim Nicolas Taleb para referirse a los llamados “Intelectual Yet idiots”) del mercado que no creían que algo así

podía pasar (Un ejemplo fue “Long Term Capital LLC”). Sin embargo, dichos cambios le permitieron al país recuperar su producción petrolera que se encontraba en mínimos y en 1999 Vladimir Putin se atornilla en el poder político de forma definitiva. No sé ustedes, pero a mí me genera como una especie de Deja-Vú y escozor esta historia.

Si usted toma la serie histórica de los precios del crudo desde al menos 1950 hasta el presente y se ubica en los grandes puntos de inflexión, en especial los mínimos de la misma, encontrará algo fascinante. Esos años en los que el precio ha realizado mínimos en el ciclo, coinciden con grandes cambios políticos, económicos y sociales en Venezuela. Bueno, no estoy descubriendo el agua tibia, pero no deja de sorprender. Desde que el chavismo tomó el poder la dependencia a los precios del crudo se ha vuelto extrema, absurda, inédita y por lo tanto la sensibilidad de los venezolanos al impacto de los shocks externos del oro negro se ha incrementado exponencialmente. Para que tengan una idea de lo que hablo, el mínimo más importante en los precios del crudo de los últimos 30 años ocurrió en diciembre de 1998, exactamente la semana en que Hugo Chávez ganó las elecciones en Venezuela. La “coincidencia” de los eventos es importante señalarla. Solo quiero resaltar el hecho de que existe una correlación misteriosa entre lo que ocurre con la serie histórica de los precios del crudo y nuestra serie histórica como sociedad.

En la medida que el crudo siga cayendo muy probablemente veremos importantes cambios en el país -como ha ocurrido en el pasado-. Sin embargo, hay que ser conscientes que eso no significa, necesariamente, que el chavismo salga del poder o que los cambios sean para mejor (recuerden que tenemos una constituyente a sólo días de ejecutarse y una oposición que aún luce perdida o comprada). Sea lo que sea que ocurra, no tengo dudas que los cambios serán de envergadura, nos impactarán con fuerza. Una vez más el crudo está cayendo. Tengo pocas esperanzas de un verdadero cambio en los grupos que realmente controlan el poder. Nicolás Maduro es parte del régimen chavista, pero sólo una parte del sistema que podría ser cambiada -como creo que será en el futuro próximo-. Con esto no quiero brindar desesperanza, sino incentivar a despertar o siquiera pensar alternativas a este sueño negro que hemos estado viviendo en los últimos años. Deje de seguir a Mr. Popo o Reinaldo el profeta para saber qué ocurrirá con Venezuela, agarre una serie histórica de los precios del crudo y estúdiela, creo que en estas condiciones le agregará mayor valor. Una vez más me gustaría señalar una pista para el análisis: Rusia 1998.