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"Cuba Abre..." | Por Félix Luis Viera

¿Que tanta apertura real es la que implicó en beneficios reales esos acuerdos firmados por Obama para los cubanos de a pie? 21/11/2017 10:31 AM

Félix Luis Viera

Cuentista, novelista y poeta de origen Cubano, actualmente nacionalizado Mexicano. Conocido opositor del castrismo, critica de manera severa al sistema imperante en en Cuba y su influencia en el extranjero.

Usted puede ser ciudadano de Abisinia o Suiza, pero si nació en Cuba y quiere aterrizar allí, debe hacerlo con el pasaporte cubano.

Este muchacho medio obesito canciller del Gobierno cubano, Bruno Rodríguez, lanzó hace poco una de esas frases con la volatilidad del humo y de esencia manida. Y lamentable, como siempre o casi las que llegan del régimen de la Isla.

Dijo “El gobierno de Estados Unidos cierra, y Cuba abre”.

Esto lo afirmó a raíz de que el Gobierno de la Isla aflojara un poquito —solo un poquitico— en cuanto a las posibilidades del cubano exilado para visitar su país. A saber: en lo adelante no será necesario que las embajadas castristas sellen el pasaporte del isleño emigrado con lo que se ha dado en llamar “Habilitación”.

Avisa el gordito Rodríguez, repito, que “El gobierno de Estados Unidos cierra, y Cuba abre”.

Bueno, lo real es que Estados Unidos, su Gobierno, representado por el expresidente elegido en las urnas Barack Obama, tuvo a bien “abrirse” —casi de piernas— el año pasado y no hubo “producto”, como suelen decir los legistas y los ginecólogos. O sea, durante las ceremonias por la celebración de otro aniversario del inicio de la lucha revolucionaria, personificada en el arribo del yate Granma con sus 82 expedicionarios 60 años atrás, el ejército de Cuba avisó que le iba a llenar a Obama “de plomo su cabeza”. También, el expresidente estadounidense fue acusado por el extinto líder Fidel Castro como “un lobo con piel de oveja”.

Eso está mal por parte del régimen cubano. Así no se llega a arreglo alguno entre gobiernos que han debido asumir añejas rencillas.

Avisa el canciller cubano que “Cuba abre” porque ya los cubanos no necesitarán que el régimen les “habilite” el pasaporte para visitar la tierra en que nacieron.

Pero es poca cosa esta “abertura”. Pues los isleños seguirán obligados a entrar en su país con el pasaporte cubano, el más caro del mundo. O sea, usted puede ser ciudadano de Abisinia o Suiza, con todos sus documentos en regla, pero si nació en Cuba y quiere aterrizar allí, en aquella su “tierra más fermosa” debe hacerlo con el documento extendido en esta.

“Contradicción, sumun del absurdo”, diría el Niño Arencibia. Pues tenemos que, según las leyes migratorias del régimen, si usted adquiere otra nacionalidad, pierde la cubana. ¿Entonces, cómo será posible que le exijan el pasaporte cubano para visitar la Isla?

Absurdos, como aquello de vender por la Libreta de Abastecimientos “picadillo enriquecido con soya” o llamarle vita malta al queque o “período especial” a la desgracia.

Bueno, para que Cuba —su gobierno— se “abra” en realidad, debe hacerlo hacia adentro.

Por ejemplo, que el cubano residente en la Isla tenga acceso a una prensa libre, diversa; el derecho a votar por uno de los dos o tres o cinco o seis candidatos postulados; que cuente con Internet barata y sin fronteras o que no sea víctima de la censura si es artista o científico o carretillero o tragafuegos. Y que el Estado le garantice que, con su esfuerzo, tenga la posibilidad de desayunar, merendar, almorzar y comer y así no se vea en la obligación de ejercer el robo hormiga, o lo mismo hombres que mujeres prostituirse sexual o moralmente para lograr la paz del estómago y el confort de la vestimenta.

Claro, sabemos que todo lo antes dicho y lo tanto que faltaría por enumerar sobre el tema, son quimeras.

En cuanto a la “abertura” anunciada por el gruesito Rodríguez en lo que se refiere a los cubanos emigrados, sirva este par de ejemplos recientes:

El pasado 8 de noviembre el régimen negó la entrada al país al escritor Rolando Sánchez Mejías, quien desde hace dos décadas reside en España y deseaba visitar la Isla fundamentalmente para encontrarse con su mamá, quien se encuentra muy enferma. “Mi madre está, digamos, en un período de finalización y quería verla. No era para ir de viaje a Cuba”, aclara el escritor para dejar claro que no iría en plan de turistear o de paseo.

El pasado miércoles se supo, de acuerdo con la disidente Unpacu (Unión Patriótica de Cuba) que se le negó la entrada a su país al exboxeador Rolando Garbey, quien “desertó” del equipo Cuba de boxeo en 1996, en México, y ahora solicitó la entrada a la Isla para asistir a los funerales de uno de sus hijos.

No debería ser así.

Pero es así.