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De Balfour a Israel | Por Oscar Elías Biscet

Arthur Balfour, el principal promotor del Estado Hebreo en Tierra Santa. 17/12/2017 10:00 AM

Oscar Elías Biscet

Médico y Activista de Derechos Humanos cubano. Calificado de "amenaza para el Estado",ha pasado casi 12 años en las cárceles cubanas siendo víctima de torturas. Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos.

“Nos sentimos orgullosos por nuestro papel en la creación de la nación de Israel.” Expuso la Primera Ministra Theresa May, de Reino Unido, durante el banquete en la mansión Lancaster House de Londres, por el centenario de la Declaración de Balfour, 2 de noviembre de 1917, que fue el compromiso británico para el establecimiento del moderno Estado de Israel.

En esos eventos festivos estuvieron acompañando a la primera ministra May, Benjamín Netanyahu, Primer Ministro israelí, y algunos descendientes de Arthur James Balfour, Lord Balfour, Ministro de Asuntos Exteriores Británico, autor del documento, y descendientes del barón Lionel Walter Rothschild, diputado liberal, amigo de la Federación Sionista británica, destinatario de la misiva.

La declaración de Balfour proponía un hogar nacional judío en el Levante mediterráneo durante el Mandato británico. Gran Bretaña fue la primera potencia mundial en reconocer los derechos del pueblo judío sobre sus tierras ancestrales. Terminada la Primera Guerra Mundial, se desintegra oficialmente el Imperio Otomano con el Tratado de Versalles de 1919, que se hace efectivo el 10 de enero 1920.

El vilayato o provincia otomana de Siria quedó bajo la administración de Francia y Reino Unido; que en la Conferencia de San Remos, mayo 1920, junto a los Aliados, ratificaron la legalización y reparto territorial. En el norte del vilayato, Francia administra los nuevos territorios de Siria y Líbano, Mandato Francés, y en la parte meridional, Reino Unido crea el Mandato Británico de Palestina (Transjordania e Israel). La Conferencia de San Remo acogió el documento que definía las obligaciones británicas en el establecimiento del hogar nacional judío: la Declaración de Balfour.

Algunos datos historiográficos del pueblo judío en el Mundo Occidental

El Imperio Romano participó con sus ejércitos en una querella entre dos príncipes hermanos judíos en el 63 a.C. Desde entonces el reino judío estuvo sujeto a la autoridad de Roma aunque conservó de jure su independencia. Este Estado judío había reconquistado su independencia una centuria antes, 164 a.C. Anterior a esa época, el Estado israelí tuvo su primer rey en el 1030 a.C. Pero se consolidad el estado nación israelí con capital en Jerusalén con el rey David, en 1010 a.C.

El Senado romano nombró a Herodes el Grande para reinar en Judea y le dieron el título de “rey aliado y amigo del pueblo romano”. Dos años antes de fallecer (4 a.C.) nace Jesús de Nazaret. En esa época se crea la provincia de Judea, gobernada por Poncio Pilato, 26- 36 d.C. La provincia formada por el reino de Judea, Samaria, Idumea, Galilea, Perea, Decápolis y la Tetrarquía de Felipe. Por eso, es un gazapo histórico afirmar la existencia de Palestina en tiempo de Jesús. Incluso el mismo Nazareno dijo que predicaran sus palabras en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último del mundo. El término Palestino aparece en el 132 d.C.

El Imperio romano alcanza su máxima extensión en el 125 d.C. bajo la dirección del emperador Publio Elio Adriano, 117-138 d.C. Adriano obstinado de las rebeliones independentistas judías, Primera Guerra Judeo-Romana (66–70); Guerra de Kitos o Segunda revuelta judía (115–117); y la Rebelión de Bar Kojba (132–135), nombró la provincia Judea como Palestina y su capital Jerusalén, Aelia Capitolina, para humillación de los judíos, y los desterró e integró a Judea en la Provincia de Siria. Así, años antes, en el 70 d.C., las legiones romanas dirigidas por Tito Vespasiano destruyeron la ciudad de Jerusalén y demolieron el Templo de Jerusalén y otras fortalezas. Solo dejaron en pie el Muro Occidental, como recordatorio lamentoso para los judíos. En la destrucción de Jerusalén 97.000 personas fueron vendidas como esclavos y en las guerras adriánicas esclavizaron a 580.000 judíos. Según Flavio Josefo y Dión Casio.

Las persecuciones y confiscaciones de bienes a los judíos continuaron y su máxima expresión fue durante el Medioevo. El primer pogromo ocurrió durante la Primera Cruzada de 1096 d.C. En Alemania, siglo XII, 1348, 1510, 1551, y Francia, 1182, 1306, 1321, 1394, ocurrieron expulsiones. En Inglaterra y Gales fueron en 1290. Asimismo en Crimea, 1016 y 1350; Hungría, 1349 y 1360; Austria, 1421; Silesia, 1159 y 1494; Lituania, 1445 y 1495. En España y sus posesiones Cerdeña y Sicilia fueron en 1492; Nápoles, 1541, Portugal, 1497 y Estado Pontificio, 1569 y 1593. En esos países, durante el siglo XI y el XVI, mataron 380 000 judíos; aunque muchos se refugiaron en Polonia, el Imperio Otomano y en las Américas.

Durante la contemporaneidad occidental, más de dos millones de judío fueron desterrados de Rusia zarista y en los inicios del régimen soviético, 1881-1920. En el hemisferio occidental se produjeron pocas persecuciones antisemitas, ejemplificada en la de la ciudad de Coro, Venezuela, donde decenas de familias judías tuvieron que huir a Curazao, en 1855. Por primera ocasión los judíos fueron expulsados del continente americano. Quizás, esas fueron las fuentes del antisemitismo de los gobernantes Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Sin embargo, las persecuciones más traumáticas se desarrollaron en la Alemania Nazis con la Solución Final, plan de Adolfo Hitler para la exterminación de los judíos europeos. El Holocausto cobró más de 6 millones de vidas judías, entre 1941-1945.

El Holocausto fue el punto de inflexión para la aplicación de la Declaración de Balfour, 30 años transcurrieron para dar paso a la Resolución 181 sobre la creación del Estado de Israel, ubicado en el Mandato Británico de Palestina, aprobada por las potencias mundiales y los Aliados en Naciones Unidad, en 1947. Después de casi 2000 años de exilio, persecución y una vida trágica se hizo justicia sobre el pueblo judío. Felizmente, el 29 de noviembre de 2017, esa dignificación cumplió 70 años.

Grata noticia recibo al terminar este artículo, el presidente Donald Trump reconoce oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel. Justa y digna es esta decisión.