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Directo al Matadero | Por Eliécer Hernández F.

La matanza continúa bajo la organización de los beneficiarios de esta como moscas (Ilustración: Andrés Rodríguez del Villar ARDV) 13/10/2017 10:56 AM

Eliécer Hernández F.

Venezolano. Especialista en Seguridad Informática. En twitter es @EliecerHF

Se acerca una nueva fiesta electoral. Los ludópatas del voto se impacientan en una nube de ansiedad, esperando la llegada del domingo 15 de octubre, donde podrán consumir una de sus drogas favoritas y así alimentar ese eterno círculo vicioso, ese que fomentan el régimen y la MUD cada tanto tiempo, vendiendo una esperanza de cambio que nunca llegara.

La pobreza se ha agudizado. La utopía comunista parece haber estallado, una vez más, en los rostros de quienes alguna vez pensaron que el comunismo y el rentismo eran las soluciones a las desigualdades (necesarias, según mi opinión) de la sociedad venezolana, causando un daño inconmensurable en las generaciones venideras.

El daño se evidencia con mayor exposición en las juventudes "políticas" venezolanas que defienden el socialismo o "comunismo sin sacarina": políticamente correctas y adulantes, ambiciosas rozando la avaricia y capaces de traicionar a cualquiera para subir de papel en el sainete político. Mentes que han sido adoctrinadas quisquillosamente para que suprimiesen su brío. La tiranía no puede arriesgarse a sufrir un golpe si puede prevenirlo con una doctrina impuesta por la fuerza, entrenando a sus propios opositores para coordinar esfuerzos y defenderse ante la verdadera amenaza: venezolanos pensantes movilizados.

¿Quiénes somos los venezolanos pensantes? Aquellos que intentamos ser coherentes en nuestro hablar y proceder. Aquellos quienes buscamos la libertad del país para que todos podamos prosperar con las mismas condiciones y oportunidades. Actualmente nos encontramos divididos por la propaganda criminal de los partidos, que juegan a nuestra desunión dentro de un eterno conflicto inoculado, carente de solución aparente.

El llamado a votar es un arma fáctica del régimen y la MUD para calmar a la población cuando la tensión se encuentra al borde de romper el fino hilo que aun sostiene la civilidad venezolana. En ese momento que ya todos estamos cansados de la opresión del régimen, se inventan alguna elección para empezar el chantaje y el tráfico de esperanzas, esa que venden al alegar que "habrá un cambio", pero que aún no logran materializar por vicisitudes de la vida. Vaya fiasco. O colaboracionismo.

¿Acaso no les han bastado 18 años siendo oposición para haber ya desmontado el régimen tirano comunista? Es una eternidad, en donde han muerto más de 300.000 personas producto de las consecuencias del mismo comunismo hambreador y criminal, que ha suprimido las libertades personales básicas en un estado de Derecho (por ejemplo, el porte de armas) y las ha designado a un pequeño grupo político, que no es más que un compendio de corruptos de toda gama, amasando fortunas sobre la miseria en la que han convertido al país.

Votar es decirle al mundo que estamos felices, conformes y esperanzados con las acciones que toma la MUD para "salir del régimen". Votar implica ejercer un derecho que primero debe ganarse. Votar sin ser un verdadero ciudadano es una vil estafa a la nación. Es como despertar con un millón de dólares en la cuenta bancaria y, sin saber de dónde provienen y porque, proceder a gastarlos sin antes averiguar en el banco lo sucedido. Votar sin ser ciudadano debería estar penado.

Las condiciones en Venezuela no están dadas para ningún escenario electoral, si solo si hasta que se desmonte la tiranía, esa invasora cubana en contubernio con venezolanos apátridas y otros elementos mundiales que ha secuestrado todos los poderes del Estado, mediante una intervención militar extranjera que los saque "a capítulo" y nos ayude a "ordenar la pea" y así, con plena observación internacional, ir a unas elecciones generales.

Aquellos que chantajean al débil para que vote no es más que un trabajador del régimen, al que le conviene seguir en la nómina so pena de incurrir en traición a la patria o al saqueo indiscriminado de la tierra que nos legaron nuestros ancestros.

Si no nos expulsamos pronto, ya no quedará nada para reconstruir al país en un futuro. Vamos a apurarnos.