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El adoctrinamiento | Por Esteban Fernández

02/04/2018 5:20 PM

Esteban Fernandez

Esteban Fernández es el escritor costumbrista cubano más leído en el ciberespacio. Con sus letras hace una precisa descripción de la Cuba que fue y de la Cuba que es.

Durante los primeros tiempos de la tiranía yo tuve una premonición -al comenzar los adoctrinamientos masivos- y le dije a todo el que quiso escucharme: “Esto hay que tumbarlo pronto porque si dura 20 años vamos a sufrir las consecuencias eternamente” .

Nadie me hizo el menor caso, es más, ni yo mismo me lo creí, porque todos los enemigos de la recién instalada dictadura estábamos convencidos de que aquello no duraría mucho.

Pero yo estaba en lo cierto y no solamente padecimos las consecuencias de esos primeros adoctrinados, sino que casi 60 años después sufrimos el proceder de los hijos y hasta de los nietos que durante casi 60 años les han lavado los cerebros.

Los primeros indoctrinados no fueron los muchachos, sino que fue a los grandulones a los cuales lograron inculcarles mentiras y medias verdades mediante campañas virulentas de radio, televisión, periódicos, revistas y cuanto órgano de propaganda estaban a merced del castro- comunismo.

Un tipejo con una verborrea incansable, llamado Fidel Castro, fue el vocero inicial (y hasta que su salud se lo permitió) de toda una retahíla de ideas absurdas, de calumnias, de exageraciones, de tergiversaciones históricas, de veneno, de ocultamientos de verdades y de éxitos y glorias pasadas.

Raro era el día en que todas las estaciones de radio y televisión no se ponían en cadena y nos disparaban por las cabezas los discursos del más grande de los demagogos y mentirosos que había producido nuestra nación. Fidel Castro le hablaba al pueblo cubano como si fuera un chulo regañando a sus putas.

Todavía retumban en las mentes de muchos cubanos de aquella época inicial las consignas enarboladas mañana, tarde y noche por expertos adoctrinadores del partido comunista.

De ahí, a la velocidad de un cohete, comenzaron en todas y cada una de las escuelas confiscadas del país a meterles en la mentes infantiles diabólicas ideas fidelistas y a moldear los cerebros de niñitos inocentes inculcándoles el dialecto marxista-leninista y a denunciar a sus padres si no comulgaban con la claque castrista. Se acabó la patria potestad.

¿Quién no recuerda aquella detestable maniobra de decirle al niño que le pidiera un regalo a Dios o a los Tres Reyes Magos y NO DARLE NADA, y después que se lo pidieran a Fidel y entonces entregárselo? ¿Quiénes olvidaron las cartillas de adoctrinamiento: La "A de Almeida", "La R de Raúl", "La C del Che", "la F de Fidel'?

Esas mayúsculas hijodeputadas han durado exactamente 59 años, pasando de generación en generación, pero la cosa se les echó a perder cuando la “Puta madre patria soviética” se fue a la bancarrota y entonces como dice la canción “NO HABÍA CAMA PARA TANTA GENTE” solamente para mantener viviendo bien a un grupúsculo de mayimbes.

A los adoctrinados se les acabaron las pequeñas prebendas y las migajas que les repartían los adoctrinadores. Y se formó el sal pa’fuera, el corre corre. Y muchos -dentro de los que les habían introducido “un mojón en el cerebro”- comenzaron a lanzar sumisas quejas como “Aquí no hay futuro”.

Como a la tiranía se les puso “la caña a tres trozos” no les quedó más remedio que acudir a los vilipendiados "gusanos", y dejarlos entrar al país trayendo divisas.

Ahí los adoctrinados constataron la diferencia de como vivían ellos y como se vivía en “la Yuma”. Y ahora los tenemos viviendo cerca de nuestras casas, haciendo los mandados en el Sedano, y protestando porque “aquí se trabaja muy duro” y regresando al estercolero castrista a los pocos meses.

Y lo que no entiendo es por qué los antiguos exiliados que son tan emprendedores, tan negociantes, y tan buenos para hacer dinero no fundan mil escuelitas que desintoxiquen a los recién llegados.