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El Clap de Leopoldo López | Por Javier Lara

Como a todos los venezolanos, a Leopoldo López le fue arrebatado algo por el chavismo que hoy pretende dárselo a medias (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris) 09/07/2017 10:46 AM

Por Javier Lara

En Twitter: @vzla_apesta

Leopoldo López no está libre, está preso en su propia casa en un movimiento del chavismo que aún no se entiende pero del que podemos siempre esperar lo peor como nos tienen acostumbrados para así no ser decepcionados. Aún quedan más de 400 presos políticos en las cárceles venezolanas sometidos a los peores tratos por la tiranía criminal de Maduro, y más allá de eso, debe hacerse énfasis en que la prisión de todos ellos, incluida la de Leopoldo es totalmente ilegal.
Ya dejado este punto en claro vamos a la idea inicial del artículo, Leopoldo no está libre de ninguna manera, es menos libre que cualquiera de nosotros, pero tampoco nosotros somos libres viviendo en esta cárcel de 921.000 km que es la Venezuela chavista donde los carceleros disponen de múltiples métodos para castigarnos hasta llegar a la prisión de hecho y al homicidio de quiénes protestan.
No se puede hablar de libertad en un territorio donde el acceso a la justicia está secuestrado, la libertad económica es inexistente y el hambre propiciada por la escasez son aunque suene paradójico, el pan de cada día.
Un país donde la restricción a la libertad económica se ponía de manifiesto en el perverso medio corruptor de CADIVI, donde el gobierno que impuso el control cambiario, definía a quién darle una cuota anual de dólares y a quién no, generando así grandes fortunas fruto del “¿Cuánto hay pa’eso?”, el “¿Y cómo hacemos?”, el “Te faltó un recaudo, pero podemos resolver” y demás tratos que hermanaron en el guiso y la corrupción a ciertas ramas de las clases medias y altas.
Y hablando de pan de cada día y de la comida en general, recordemos lo difícil que es conseguirla debido a que el chavismo expropió empresas y fincas nacionales para quebrarlas, favorecer importaciones para así enriquecer a su aparato militar corrupto garantizando lealtad, y sobre todo para en estos momentos de vacas flacas petroleras “construir el socialismo por medio de la comuna” o lo que es lo mismo, usar el hambre como arma de control al desaparecer la comida.
Arma de control hoy puesta de manifiesto en ese instrumento de dominación perverso al que llaman CLAP, que pretenden presentar como solución a la “guerra económica”. Una solución que nunca puede encontrar porque no le interesa a quién causó el problema en primer lugar. Siendo este método de dominación simplemente, el cuidado paliativo a una población a la que pretenden controlar exigiendo obediencia ciega a cambio del “beneficio alimentario”, de unos ciudadanos cada más sumidos en la decisión de registrar su venta de conciencia a cambio de una mísera bolsa de comida o padecer el hambre inducida por quién le ofrece comida y sumisión.
Y como con las divisas y la comida, también el chavismo sabe cómo limitarte la libertad de tránsito a la nada, y luego busca darte una pequeña válvula de escape a fin de que le agradezcas por la dosis mínima que te da de lo que en un principio te arrebató. Como ocurre hoy con Leopoldo López, a quién pretenden usar como símbolo de lo “demócratas y respetuosos de las leyes que son” ante el mundo, al “beneficiar” con “Casa por Cárcel” a un hombre que como muchos nunca debió haber estado allí.
De esa manera pretenden que un hombre, al que han hecho pasar por la pérdida de su libertad, por vejaciones, por el martirio del aislamiento de su familia, les rinda pleitesía y sumisión por un octavo de la libertad que le arrebataron. Que diga que todo está bien. Como a la mayoría de la población con el alimento hoy, como a una parte de la población ayer con las divisas, hoy a Leopoldo le dieron una caja CLAP de libertad esperando que se someta al gobierno que le quitó algo que es suyo y que se debe tener completamente, no de a poco y limitado por opresores.
Parafraseando a Larry Browne “El socialismo te rompe las piernas, luego te da unas muletas, y te dice: sin nosotros, ¡No tendrías muletas!”.