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El escenario mediático: “La Titi” y las armas de la tiranía | Por Daniel Lara F.

No es gracioso: es un instrumento mediático de la tiranía en nuestra contra. 14/07/2017 1:48 PM

Daniel Lara Farías

Editor de La Cabilla. Internacionalista de formación y comunicador por vocación. Conduce el programa radial Y Así Nos Va por RCR 750AM de lunes a viernes a las 4 PM. En twitter es @DLaraF

En un artículo anterior, hablaba de los escenarios donde se libra la guerra que vivimos los venezolanos. Allí, indicaba que en mi opinión en Venezuela vivíamos Una guerra, seis escenarios,

Cada uno de esos escenarios, creo, tienen su propia dinámica, pero todos apuntan a lo mismo: a la imposición y a la resistencia. A entronizar o a derrocar. A permanecer o a desplazar. La guerra no termina aún y, en cualquiera de los escenarios planteados hay armas, actores y acciones. En cada uno de ellos puede analizarse la característica de cada arma y de cada acción.

En el escenario mediático se mata moralmente y se da vida simbólicamente. Así, un ciudadano que reclama sus derechos en una protesta puede ser convertido por VTV en un terrorista financiado por la CIA y entrenado por el Mossad. Igualmente, un delincuente que asalta la sede del Poder Legislativo se convierte en “víctima del fascismo”, también gracias a las armas de la tiranía en el escenario mediático.

Las armas son los medios de comunicación, en su sentido más amplio. Canales de televisión en manos de la tiranía, por ser del estado o por ser de testaferros del régimen. Emisoras radiales en manos del régimen, vía directa por propiedad estatal o vía indirecta por testaferrato o por el chantaje publicitario que ciertos propietarios aceptan sin problemas. Periódicos. Páginas web. Redes sociales. El escenario mediático es amplio y diverso.

El régimen gana en difusión radial, televisiva e impresa. Es difícil ese combate, pues no solo tiene los medios y el poder de coerción y chantaje, sino los entes reguladores que son Conatel y la Corporación Maneiro: si no te pliegas, no hay concesión, ni publicidad ni papel. En medios audiovisuales además tiene el poder de encadenar las trasmisiones, haciendo casi imposible la difusión de mensajes distintos a los que la tiranía desea. Hasta los canales internacionales han perdido la batalla, al ser sacados de las cableras. Los pocos medios impresos independientes que sobreviven lo hacen por la fuerza de los pactos subterráneos o de los subterfugios para la obtención de papel. Allí, la batalla también la pierde la libertad.

Pero de forma abrumadora, los medios web permiten una victoria a los que creemos en la libertad. Sea en periódicos o revistas digitales, la censura ha logrado ser derrotada en contenido, más no en alcance. Twitter, Facebook, Instagram y Youtube son herramientas valiosas para la difusión de mensajes y acceso a información. Impedir dicha difusión es casi imposible sin que cause un bloqueo a los propios mensajes de la tiranía, que también usa los medios digitales y las plataformas sociales.

¿Qué arma usa la tiranía para combatir en los medios digitales y redes sociales? La que mejor sabe usar: la mentira bien confeccionada. Así, en vez de bloquear las redes, las contamina con rumores, con montajes, con mentiras simples o elaboradas. Bombas lacrimógenas mediáticas que dispersan y afectan al ciudadano, posicionando temas o quitando relevancia a los temas de importancia real.

Lo que ha hecho Brainel Zambrano,  ese elemento pernicioso sacado de la escuelita de la deshora que es Venevisión y que la máquina de indignidad cisnereana ha bautizado con el remoquete de “La Titi”, es una lacrimógena de la tiranía en el escenario mediático. El sujeto, en video difundido en sus redes sociales, fingió ser víctima de un ataque de la Guardia Nacional Bolivariana. Es decir: fingió estar luchando como millones de venezolanos en todos estos años. Fingió porque no puede demostrar. Engaña porque sabe que es instrumento de esa tiranía y a su servicio acude. Y se burla del país, de la ciudadanía y de los muertos de todos estos días porque se sabe impune, por miserable y por adherente de la tiranía a la que sirve con su patraña.


¿Qué posiciona Venevisión, empresa bandera de la Organización Cisneros a través de su estrella “La Titi”? Que es mentira que los militares son represores. Que esos que aparecen torturando y matando son actores. Y que los que se presentan como víctimas, también actúan. “¿Viste? Lo de La Titi era mentira, lo demás también puede ser falso”. 

Venevisión pone en pantalla la degradación social que necesita la tiranía. Por eso, sus “espacios humorísticos” son mofa de las minorías de nuestra sociedad: se mofan de los ancianos, de los homosexuales, de los enfermos. A la mujer solo se le considera mujer si es miss. Al hombre solo se le considera hombre si protagoniza la novela de las 9. En esa pantalla no hay humanos, solo hay Titis, Juangas, Doñas Gumersindas, silicón y peluca. 

Y de allí, de esa cloaca, sale este servicio a la tiranía. Un desmentido a quienes dicen que la GNB es represora “es mentira, era un chiste”. La GNB no es ese monstruo que comete atrocidades y nos mata a nuestros muchachos en las calles, no. La GNB es un organismo víctima de la difamación de los medios de la derecha y de los fascistas. Un muy buen trabajo del personaje.

¿Cómo queda el país en esto? Depende. Si los instrumentos de la tiranía, sean famosillos de tarima o gurúes de redes sociales siguen por allí impunes, sin sanción moral ni castigo, seguiremos peor. Si la sociedad sigue aplaudiendo a personajes que llenan shows haciendo mofa de las minorías, la tiranía seguirá ganando. 

“La Titi” es un arma de la tiranía. Contrarrestar, condenar y rechazar acciones de él, de sus “gurúes asesores” y de sus patrocinantes y creadores, es un deber para todo aquel que quiera defenderse de esta guerra contra la ciudadanía.