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El hambre como política de estado | Por Víctor Bolívar

El hambre, arma de la opresión dictatorial castrista a los venezolanos (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris) 04/12/2017 1:50 PM

Victor Bolívar

Víctor Bolívar es abogado y profesor universitario de dilatada trayectoria. Fue presidente de Acción Democrática. En twitter es @vabolivar

Pocos meses atrás, nos reunimos con un destacado diputado opositor que, en su ejercicio parlamentario, mantiene vínculos internacionales importantes. En nuestra inquietud, que nos causaba una sucesión de hechos que iban dejando en el país secuelas de escasez de alimentos, medicinas e insumos médicos, con acelerado deterioro, le esbozamos lo que aun consideramos que debemos implementar para atacar el problema en su razón de ser.

Sobre este asunto ya presagiábamos - en el 2006 - el desabastecimiento y una futura caída de los precios petroleros (https://www.youtube.com/watch?v=rei-nQ_yFJU), y en varios foros, entre ellos el de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y el del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (FES/ILDIS), apoyándonos en la Unidad de Análisis y Políticas Públicas de aquella AD.

A mediados del 2010, nos referimos a esta problemática con ocasión de la descomposición de 761 mil toneladas de alimentos en containers de PDVAL, y señalábamos en el ABC de Venezuela: “Si algo deja clara la tragedia de la comida podrida es el símil que ella tiene con la putrefacción del socialismo del siglo XXI. ¿Qué contenedor tendría el espacio suficiente para depositar en él toda esa basura de ideas vencidas y de fétidas corruptelas? ¿Caben allí las vejaciones y violaciones a los derechos humanos? ¿Tendrán espacio las persecuciones, resentimientos, revanchismos y represiones del régimen? Son estas algunas interrogantes, que nos dan una idea del descomunal tamaño que tendría ese container revolucionario.” 

Sobre este hecho pedíamos la investigación de los ministros Ramírez y Osorio, pues restarle importancia a que gran parte de la comida se le puso piche, constituía cuando menos una indolencia que rayaba en complicidad. Con ello también señalábamos la farsa de la tan cacareada soberanía alimentaria al importar todo lo que consumimos, lo que constituye la mejor prueba de nuestra dependencia en donde más le duele al soberano: el estómago. 

De manera que nada novedoso es el tema. No apareció como una guerra económica de una potencia extranjera contra Venezuela. Es una situación que por recurrente se hizo crónica y que - por el control que genera - se convirtió en una política de estado de este régimen por el que logra una absoluta sumisión para la detentación de una autocracia cuya viabilidad solo es posible cuando suprime la disidencia y se le controla con la "papa". El ciudadano mediatizado, cercenado en sus derechos, es la materia prima que sirve para moldear al totalitarismo. Es, digámoslo así, una desciudadanización del venezolano al conculcársele su derecho a una vida digna. 

CLAPS y bachacazos mediante, nos encontramos hoy en peores circunstancias. La desnutrición, la muerte que acecha y cobra vidas en nuestros tétricos hospitales y centros de salud, la pugna entre zamuros, moscas e indigentes en los peroles de basura, dan fe que el pueblo perdió la guerra que esta revolución le declaró, sino como se explica que el propio ministro de salud Luís Lopez tenga la desfachatez de declarar: “Aquí nadie se arrodilla ante el imperio y mucho menos va a permitir que esta derecha imponga una supuesta ayuda humanitaria cuando nuestro pueblo está siendo atendido por el presidente Nicolás Maduro”.

Por todo eso le propuse al diputado con el que me entrevisté, que si existe la voluntad de varios países de prestarle ayuda humanitaria a Venezuela, como afirmó, que se debía organizar una entrega masiva de alimentos, medicinas, insumos y equipos médicos, por cualquier vía posible, tierra, aire o mar, sin necesidad de que se le esté pidiendo permiso a este régimen. Informarle al pueblo que en las fronteras  y costas estos alimentos y medicinas se encuentran a su disposición para que los reciban. Veremos si este régimen metería presos a tantos venezolanos.