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El Traje a la Medida | Por Víctor Bolívar

Como el traje del emperador, el CNE confeccionó el traje y los que llevaron al matadero rieron la gracia 16/10/2017 5:20 PM

Victor Bolívar

Víctor Bolívar es abogado y profesor universitario de dilatada trayectoria. Fue presidente de Acción Democrática. En twitter es @vabolivar

Cuando expresamos nuestra opinión, verbal o escrita,  abrigamos la esperanza de que el lector consiga visualizar escenarios que vayan mas allá de lo inmediato como comúnmente ocurre. A veces no cuenta la opinión “per se”, que bien pudiera ser desacertada, sino un intento desesperado de emitir señales de alarma al prever situaciones de magnitudes catastróficas.

Viene al caso lo dicho, cuando percibimos como fragmentarias las decisiones políticas adoptadas por nuestra dirigencia en diferentes fases y que por una u otra razón no le han puesto punto final a  esta tragedia.

La agenda oculta de las elecciones regionales, solapada en la retórica de quienes realmente nunca hicieron suyas la declaratoria de ausencia del cargo presidencial, ni la doble nacionalidad del impostor, ni el revocatorio, ni las duras batallas de nuestros  jóvenes mártires, ni lo que decidimos el 16J, ni la designación de un nuevo CNE, ni el respaldo internacional, finalmente se impuso implosionando con cargas de profundidad a la voluntad de un pueblo unido en su deseo de quitarse encima esta dictadura.

Cómo pedirles, a todos quienes estuvieron respaldando decididamente todas esas posiciones intermitentes, que se cambiaran nuevamente de camisa al proponer unas elecciones regionales, que por encriptadas nunca estuvieron en liza , sin que mediara el consenso necesario. O lo tomas o lo dejas, así de simple. Faltó sinceridad y transparencia en la propuesta, pero también comprensión, humildad y condescendencia para convencer a quienes nunca fueron tomados en cuenta para decidir  si se participaba o no en ese proceso. 

Contraviniendo una sana lógica, se dieron casos increíbles en los que no solo dirigentes proelectoralistas le “cayeron a palos” al ciudadano justificadamente reacio, sino que los calificativos también provinieron de gente respetable en otros órdenes ajenos a la política. Llegaron incluso a predisponer a los votantes de buena fe, que siempre creerán a ojos cerrados en ese medio como una forma de expresión, en contra de aquellos que manifestaron un explicable escepticismo.

Sin embargo, ese ciudadano - objeto del bullyng electoral - tuvo la nobleza de salir a votar, al menos así se desprende  de una participación que promedia el 65%, que supera los niveles históricos en este tipo de elecciones cuando son separadas de las presidenciales.

De manera que este bestial resultado tiene otra explicación que no es otra que se perpetró un descomunal fraude por un CNE, que ya había cometido otro no menos descomunal como lo fue la elección de los “constituyentistas”. Sobre esto alertamos hace ya bastante tiempo y al respecto sostuvimos que debía ser sustituida esa banda que en comandita, sin grima y sin asco, sustrae impunemente la verdadera voluntad del pueblo.

Pero había que hacer el traje a la medida y por eso se tenía que quedar ese mismo CNE, con lo que estuvieron de acuerdo los que tomaron la decisión de llevar al “matadero” a quien estorbara. Se llevaron por delante vidas, ilusiones, generaciones y candidatos. La confección está lista. Las presidenciales van para el 2018 y ya la oposición tiene al candidato que le ha puesto el régimen. Maduro dixit.