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Empresarios Socialistas: Los Falsos Empresarios. ¿Quiénes Son? (a propósito de la candidatura precocida de Lorenzo Mendoza) | Por Edgar Gil

¿Que solución pueden ofrecer a un país azotado por el estatismo rentista empresarios creyentes en estatismo rentista? 14/12/2017 10:00 AM

Edgar Gil

Edgar Gil es abogado, formado en el iuspositivismo y el social-estatismo. In-políticamente converso al anarcocapitalismo. Miles de azares le hacen escribir desde una orilla al sur del Orinoco. En Twitter es @ejgild77

No son lo mismo los empresarios socialistas que los otros empresarios socialistas.

El título de este escrito, podría hacer pensar que nos vamos a referir a personajes devenidos en empresarios, gracias a que algún compadre o amigo, logró previamente enchufarse en un cargo importante en el gobierno socialista.

Personajes que -aun estando desprovistos de talento empresarial– se convierten de la noche a la mañana en multimillonarios, sin antes haber acumulado algo producto del trabajo, esfuerzo o inversión; sino más bien, teniendo solo por bien de capital “contactos” e “influencias” y claro, el indispensable “maletín”. Sujetos que se convierten al amparo y cobijo de algún familiar “ministro” en: constructores, importadores, incluso banqueros y criadores de caballos de carreras, a los que tristemente el lenguaje satírico-político venezolano ha dado en llamar “bolichicos”, aunque algunos no sean tan imberbes como Arné Chacón Escamillo, el hermano de Jessy.

Pero no, nuestro escrito se refiere más bien a otro tipo de empresarios, a unos afectos a un tipo de socialismo, al que se le suele edulcorar llamándolo socialdemocracia, son de una categoría más peligrosa, porque éstos bajo una cubierta inocente -cara de corn flakes y un aspecto emprendedor, incluso con un aparente discurso “pro-libertad”, esconden sutilmente desviaciones igual de nocivas que las de los primeros. Para hablar sobre ellos hay que hacer una breve introducción:

La Historia reciente, un incidente y unas palabras

Hace unos días, un connotado empresario venezolano le solicitaba al gobierno “el ajuste del precio justo” de uno de los “productos regulados” que su empresa provee y que el gobierno ha calificado como de “primera necesidad”. Y debido a que, en los últimos tiempos, los “esperanzadores” comentarios de este hombre de industria, se toman como referentes, por algunos que dicen luchar por la libertad y oponerse al socialismo, nos vemos obligados a comentar las anteriores palabras. Porque las mismas -más que parecer parte de un discurso liberal- más bien revelan que quien las pronunció está en el mismo campo dialéctico del gobierno socialista. Sin embargo, quizá hay quien podría darle el beneficio de la duda y preguntarse si en verdad quien las dice, cree en un sistema de profundas libertades económicas o no.

Confusiones, candidez e inocencia

Inocentemente, muchos creen que los políticos deberían comportarse como los empresarios. La inocencia de tal idea está en que -contrario a lo que ellos piensan- los políticos ´sí´ se comportan de un modo bastante similar a los empresarios –y viceversa-. Solo que, en la búsqueda del éxito, los políticos compiten por votos «preferencia de los electores» y los empresarios compiten por la preferencia del mercado «preferencia de los consumidores». Por tanto, no hay una diferencia esencial entre el humano político y el humano empresario; la diferencia profunda que sí existe, es entre el sistema de mercado y el sistema político.

Por ejemplo: un sistema libre de mercado expulsa fácil y rápidamente a un empresario y a su producto cuando pierde la preferencia del público (experiencia por demás desagradable para el empresario), pero lo mismo no pasa con los políticos y sus ideas, porque la arquitectura institucional opera como un permanente LOPERAN evitando o retrasando la purga de los elementos políticos nocivos a la sociedad (por lo que no faltan “hombres de negocios” que busquen algo del “estable confort” que da el hábitat político).

Más confusiones, más candidez y más inocencia

Ahora bien, muchos de los que tienen la anterior creencia, también desean que los políticos no se inmiscuyan en la economía (deseo que compartimos), pero aspiran cándidamente –e incluso ven novedoso y beneficioso- que algunos empresarios participen de la política.

Sin embargo, les debemos despertar y decirles que: 1, la noción no tiene nada de original, ya que muchos de los que se hacen llamar empresarios ´sí´ se inmiscuyen en la política; y 2, la idea es tan nefasta, perversa y corrupta «como la corrupción tradicional», ya que al final lo único que buscan estos empresarios “exploradores” de la política, es tener las ilegitimas ventajas que el aparato coactivo del Estado les puede proporcionar como eliminar competencia y obtener acceso preferente o fácil a factores de producción, y hay otra ventaja, quizá «la más “inocente” de todas: la construcción -con fondos públicos- de “infraestructuras que faciliten la actividad empresarial”. (acción esta última tan reprobable e inmoral como la de los odiados bolichicos y enchufados).

Las historias olvidadas del “otro socialismo”

No está muy difundido en la actualidad, pero en tiempos pasados, el que en nuestro país un producto de consumo fuese calificado como de “primera necesidad”, no significaba para su productor la maldición que es ahora, por el contrario, significaba el poder acceder a apetecibles privilegios por parte del gobierno, como por ejemplo: asignación de divisas preferenciales, obtención de créditos blandos, regímenes tributarios y arancelarios especiales, subsidios, rescates financieros, entre otros beneficios eufemísticamente llamados “Fomentos Estatales” (cuya moralidad y pertinencia económica ridiculizó genialmente Frederic Bastiat).

Lo anterior sin duda suena similar a los beneficios –Misiones Sociales- que el socialismo en su versión actual promueve, sólo que a una escala diferente. Por eso, nosotros preferimos llamar a los “Fomentos Estatales” como ‘Misiones Empresariales Chanchulleras” o las “Misiones de 4ta República”. No está de más está decir, que siempre han abundarán “empresarios” gustosos de aceptar e incluso de solicitar a los políticos dichos “Fomentos”, aún a cambio de tolerar las hoy odiosas regulaciones de precios.

Fin: Los otros empresarios socialistas hoy, amigos, hipocresía, lenguaje y fábulas

Estos “Otros Empresarios Socialistas”, promotores políticos y beneficiarios económicos del anterior sistema socialista de las fraudulentas “Misiones Empresariales Chanchulleras”, nunca en verdad fueron, ni son actualmente, promotores de las libertades económicas, y solo critican las regulaciones cuando estas les son adversas y los descapitalizan.

Por eso hoy -para no evidenciarse como hipócritas o incoherentes- en el lenguaje de los “Otros Empresarios Socialistas” al referirse a las “Misiones Sociales”, nunca están presentes las palabras “eliminación”, “supresión”, ni siquiera “reducción”; ellos siempre hablan de “mejoras”. Tampoco hablan jamás de “liberar” precios o mercados, siempre prefieren decir “ajustar” o “flexibilizar”.

Y al igual que sus hermanos y compañeros políticos, se les puede fácilmente reconocer porque acostumbran a pronunciar expresiones estúpidamente absurdas como: “falso socialismo”, “supuesto socialismo”, “mejorar el socialismo” y “socialismos buenos”, expresiones que les encanta incorporar si están hablando de Brasil y Chile o cuando les da por narrar fábulas escandinavas.