Hoy --/--/----

Síguenos en nuestras redes sociales

En memoria de Rómulo Ernesto Betancourt Bello | Por Alfredo Coronil Hartmann

Rómulo Betancourt junto a un joven Alfredo Coronil Hartman, en Italia. (Foto cortesía de Alfredo Coronil) 28/09/2017 5:16 PM

Alfredo Coronil Hartmann

Es Abogado, politólogo, diplomático, poeta y escritor. Hijastro y amigo de Rómulo Betancourt, se ha convertido en uno de los referentes de defensa del legado pertinente del expresidente venezolano.

El 24 de septiembre de 1981 una tonta caída provocada por una papelera le disparó la tensión causando una lesión cerebral, agravada además por su miedo a los hospitales, llevándole a un estado de coma profundo en el carro que le trasladaba al Hospital. El día 28 falleció a las 16:17 hrs de New York.

Conocí a Betancourt a mis catorce años en 1958 cuando regresó del exilio. Tenía una personalidad sencillamente fascinante. Llena de contrastes y de aristas que lo hacían crecientemente interesante. La gente suele retener de él el carácter para las grandes decisiones, el coraje innegable que tuvo, lo que Lepage llamaba "su antevision de la historia". Pero era igualmente interesante su muy fina sensibilidad ante el dolor de sus seres queridos, desde luego, pero de manera militante con el dolor de la humanidad.

El amor que sentía por el pueblo venezolano lo llevaba a veces a extremos de agresiva brusquedad, no toleraba la prepotencia en el trato de los humildes y casi podría decirse que era alguna vez innecesariamente aspero con los poderosos. Lo vi muchas veces detener en seco a algún magnate que se acercaba mientras el terminaba de escuchar las quejas o solicitudes de consejo de hombres y mujeres humildes o de estudiantes. Recuerdo el asombro de un compañero mio, de luchas y aventuras juveniles, que le acaba de presentar unas ideas, cuando se aproximó uno de los ministros más prestigiosos que haya tenido Venezuela y le hizo señas de que esperara en la puerta mientras el terminaba de conversar con nosotros, tres muchachos veinteañeros.

Esa era Rómulo.