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Expediente Poleo: Rafael Poleo según CAP | Por Javier Lara

Poleo y tras de él Betancourt, fundador del partido que hoy ayuda a destruir con sus enemigos históricos. 25/10/2017 3:06 PM

Por Javier Lara

Profesor de Geografía e Historia

En Twitter: @vzla_apesta

No importa cuántos errores cometa, no importa que la maldad y las dobles intenciones sean evidentes, tampoco que el pacto y cariños con el régimen de Maduro transforme al partido de Rómulo Betancourt en un narcopartido vasallo de Cuba, allí siempre estará en defensa argumentativa de cada tropelía, de cada horror, de cada contradicción, el siempre equivocado Rafael Poleo.

El que ha dicho perlas como que “Sacar a Maduro traería el caos”, “El Hugo Chávez de Yare que yo conocí se le alzaría a Maduro” y todo su culto urogenital hacia el Ministro de la Represión y Brazo Armado de la Tiranía que es Vladimir Padrino, siempre navegando contra el viento y las corrientes de la lógica, ética y moral de la vida siempre halla como mantenerse de abogado de las peores tropelías de Henry Ramos Allup, cuál Sancho Panza ante cada acción del Quijote en su demencia.

 Y de todo deja registro…

Y a su vez como si se combinaran los personajes, actúa como Quijote en su locura senil, usando de argumento su edad, como si esta fuese sinónimo de sabiduría, y no de llevar tiempo molestando y estorbando a quiénes tratan de realizar acciones con las que él en su terquedad o influenciado por sus oscuros interés no está de acuerdo.

Y mencionando su edad, esto tampoco sirve para atribuir su conducta a los achaques propios de la senectud, dado que la historia, fundamentada en testigos y protagonistas importantes de esta como actores principales, pueden dar fe de que este figurante jamás ha tenido una conducta de dignidad, sino por el contrario una llena de traiciones, intriga, chismes y conspiraciones contra las instituciones democráticas.

Ejemplo de ello, es dado por más que un testigo, un auténtico protagonista de la historia de Venezuela como fue el dos veces presidente Carlos Andrés Pérez, quién en sus memorias, compiladas por Roberto Giusti y Ramón Hernández durante varios años de su vida desde su salida del poder, su cárcel en La Ahumada hasta su exilio entre República Dominicana y Miami en el libro “Carlos Andrés Pérez: Memorias Proscritas”, nos da en este fragmento una aproximación a este siniestro personaje, hoy abogado defensor de quiénes lo defenestraron y que hoy pactan igualmente con los que intentaron asesinarlo en aquella intentona golpista:

“Poleo fue agente de la CIA. Un tipo enfermo, de una inteligencia malsana, corrupto, que no le importa nada. Ha sido un hombre torcido siempre. Un hombre amoral, con una mentalidad retorcida. No era enemigo mío. Él trabajaba en el diario 2001, y le hizo una trastada a Armando de Armas. Yo iba a defender a Poleo, pero cuando De Armas me contó lo que había pasado, no pude. Llamé a Poleo y le dije que no fuese sinvergüenza, que no podía apoyarlo. Desde ese momento Poleo se convirtió en mi enemigo, y comenzó su guerra en mi contra.

El país no conoce quién es realmente Rafael Poleo. Su cualidad es encontrar complicidades para ocultar sus vagabunderías. Esa es su habilidad. No es ningún tonto. Él se hizo una macolla con Reinaldo Leandro Mora. Negocios. Parece que Poleo le sabe cosas a Leandro Mora, quien siempre fue protector de Poleo. Rómulo no podía ver a Leandro Mora. Sin embargo, Poleo intrigaba al lado de Rómulo. Un tipo de gran habilidad. Siempre ha podido metérsele a la gente. Conmigo no pudo.

Después de que pasó lo del Sierra Nevada, Poleo me solicitó una audiencia. Me pidió que fuese en mi casa en Prados del Este. Me dijo que estaba arrepentido de su comportamiento. Cometí la tontería de creerle. Es un tipo peligrosísimo, de mucho cinismo. Para urdir maniobras no tiene límites, es capaz de cualquier cosa. Lusinchi le dio mucho y tampoco se portó bien con Lusinchi. Yo no le puedo decir a nadie que me devuelva tal o cual favor. No hice las cosas por favores. Actué como Presidente. Esa es mi situación y me satisface. No tengo cómplices.

Poleo es uno de los farsantes más canallescos que ha tenido Venezuela, y sin embargo sigue ocupando una posición de significación en el país, se le escucha. Lo conocí muy bien y me di cuenta de que era un peligroso farsante, un hombre completamente amoral, sin moral de ninguna clase, y muy peligroso para cualquier movimiento democrático. Así se ha demostrado. Sin embargo, ha ejercido una influencia nefasta pero muy importante en el curso de la vida política venezolana. Es el hombre más peligroso, más nefasto, que haya parido Venezuela. Es canallesco porque no obedece a ningún sentimiento ni a ningún principio.

Hernández R. y Giusti R. (2007) Carlos Andrés Pérez: Memorias Proscritas. Caracas: CEC, Los Libros de El Nacional.

Y esto es lo menos sórdido que decía el expresidente sobre el personaje en cuestión, quién de ese hilo de Poleadas, como que tenía un carrete industrial capaz de soltar eso y más de alguien que más allá de ser su enemigo, representa ser un enemigo de todo el bien, de la verdad y de la libertad que se aspira a conquistar dejando de lado a sujetos como él como formadores de opinión y los políticos criminales a quiénes sustentan.