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Franela, bufanda o capucha ¿Qué quieren los dirigentes? | Por Daniel Lara F.

La pelota está en esta cancha. ¿Se la jugarán o volverán a batear de foul? (Foto: Cristian Hernández @fortunecris) 17/07/2017 10:21 AM

Daniel Lara Farías

Editor de La Cabilla. Internacionalista de formación y comunicador por vocación. Conduce el programa radial Y Así Nos Va por RCR 750AM de lunes a viernes a las 4 PM. En twitter es @DLaraF

El problema no son los números, sino su interpretación y uso. Eso lo diría cualquier profesor de matemáticas o de estadísticas. Es básico. Tan básico, que allí comienzan los problemas entre la ciudadanía y sus dirigentes.

Ayer, en una jornada que no hay porque escamotearle la calificación de histórica, la ciudadanía le respondió a la dirigencia con un mandato, no con un número. Lo que vale entonces es el mandato, no el número.

Para mi en lo particular, el único número importante ayer fue el de asesinatos: Xiomara Scott, enfermera abnegada, mujer querida por su familia, amigos y compañeros de trabajo, fue abaleada en Catia, frente a una iglesia mientras hacía su cola para votar en la consulta. Ese número, ese asesinato, ratifica la voluntad asesina del régimen, su intención de acabar con quien sea, en las condiciones que sea. Mientras la gente votaba, el chavismo mataba.

Pero a la consulta cualitativamente la tenemos aquí, sobre la mesa. ¿Qué hacer?

Lo lógico es cumplir el mandato. Porque lo de ayer fue un mandato inapelable.

Qué hará la dirigencia? No es un enigma, si se revisan sus declaraciones. Y si las clasificamos nos encontramos con tres líneas, claras: la línea que quiere negociar, la que quiere simular que todo está normal y la que quiere ir a las calles a enfrentar al régimen en el asfalto. Solo hay que revisar lo que dicen y se llega a sus ubicaciones, fácilmente.

Así, la población en su mandato le dio un corte de tela a la dirigencia y estos, ahogados en sus contradicciones, no se ponen de acuerdo con respecto a qué hacer con la bendita tela. Más allá de eso, se han decidido a cortar cada quien un pedazo de esa tela y hacerse la vestimenta que más le convenga.

Al que quiere negociar, la tela le sirve para hacerse una franela bien chévere para sentarse en la mesa.

Al que quiere simular que todo está normal, la tela le sirve para hacerse una linda bufanda, que no abriga pero adorna.

Al que quiere irse a la calle, la tela le sirve para una bonita capucha.

La pregunta es ¿Y la gente? ¿Qué quiere la gente?

No hay que preguntarse qué quiere la gente, hay que acatar lo que quiere. Porque lo que quiere, lo dijeron en la consulta de ayer. Los ciudadanos que ayer fueron a votar no tuvieron ni excusas ni miedo. No se les enfermó la mamá ni hablaron de sus carencias económicas ni de su imposibilidad para llegar al centro de votación. Siendo así, debemos exigirle lo mismo a la dirigencia: que no pongan excusas.
Excusas que ya, por cierto, conocemos bien desde el 6 de diciembre de 2015, cuando luego del fenomenal resultado pasaron un mes discutiendo lo subalterno que era el nombre del presidente de la AN y no lo principal que era la hoja de ruta para la sustitución de los poderes como correspondía. Enzarzados en esa ridiculez promovida por el hambre vieja de Ramos Allup por apoderarse de la cúpula del parlamento, le dieron la maravillosa oportunidad al chavismo de colarse entre la puja para imponer, vía TSJ la descalificación de los diputados de Amazonas.

No podemos permitir eso de nuevo.

Siendo así, en mi opinión, la AN debe declararse en sesión permanente hasta cumplir lo planteado en la tercera pregunta del plebiscito: nuevos poderes, nuevo gobierno.

Si eso no ocurre, la ciudadanía estará obligada a arrebatarles la tela y hacerse la capucha, para hacer lo que corresponderá: salir de la MUD para poder salir del régimen.