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Ha Nacido La Oposición | Por Federico Boccanera

Una oposición gerontocrática, a la medida de una tiranía que también envejece. 18/08/2017 10:00 AM

Federico Boccanera

Comentarista, articulista, comunicador ciudadano. Apasionado estudioso de la Política, autodidacta. Siempre del lado de la Libertad. Director Editor de La Cabilla. En twitter es @FBoccanera

Si, ha nacido la oposición, la que siempre soñó el prócer José Vicente Rangel, “una oposición seria, responsable” y, sobre todo, impecablemente excluible de la sempiterna calificación de “golpista”.

Una oposición que pertinazmente no solo se opone a golpes sino a cualquier agitación insurreccional, y se dispone a su absorción institucional definitiva por parte del estado. Al desechar (con alivio) el referéndum revocatorio, y permitir, sin que se le caiga la cara por la vergüenza, nuevos comicios en el estado Amazonas, con ello ha firmado su asimilación ¡al fin una oposición sensata, que desea la paz! podrá afirmar, entre cumbia y salsa, el bailarín Maduro.

Es desde luego, una oposición que está siendo recibida con júbilo, por la comunidad internacional en pleno, por la nueva iglesia católica jesuita, con su papa blanco y su papa negro a la cabeza, y muy importante, los militares.

Una oposición que nunca nombra a Cuba y el dominio que ejerce sobre el régimen chavista, una oposición que nunca habla de militares, salvo para advertir que “todos los golpes son malos”, es una oposición que, con obediencia y disciplina, cumple rigurosamente con el perfil requerido para incorporarse al estado chavista.

Con esta oposición se podrán hacer muchas cosas, se podrá avanzar en el proyecto nacional bolivariano, se podrá pactar incluso una inofensiva “transición al consenso”. La peronización, en este caso “chavización”, de la oposición venezolana, permitirá que además el proceso se pueda hacer sin sobresaltos ideológicos, por primera vez toda la izquierda, una izquierda de faunas variopintas que van desde los fundamentalistas de la guerrilla, hasta los neoallendistas de primero justicia, se va a unificar realmente en torno al poder. Es el sueño de Teodoro Petkoff hecho realidad, la unificación de las "dos izquierdas", una izquierda unida, una "unidad popular," pero con protección militar, y monopolizando toda la clase política (y el universo de intereses de la confederación lumpenburguesa).

(Quedarán fuera ciertos micro grupos de izquierda desesperadamente romántica, socialistas y laboristas ni fu ni fa, y algunas ratoneras de chavistas enternecedoramente descamburados, como la que negocia y administra, ese fenómeno de reconcomio que es Nicmer Evans).

¿Qué hacer? poner la cabeza en orden

La primera resolución que debemos plantearnos, en especial los ciudadanos que se sienten traicionados por una “dirigencia” que los pastoreó hasta la estepa arrasada, es que no podemos seguir permitiendo la distracción de la MUD, el “Gran Trapo Rojo”, y una vez tomada esta resolución, enfocarnos en terminar de comprender la cuestión del poder, y prepararnos para tratar de construir una oposición verdadera, que deberá desenvolverse bajo régimen de represión y persecución, en cuanto comience a dar muestras de “organicidad eficaz”.

La cuestión del poder, pasa por asimilar de una buena y definitiva vez, que el estado chavista es un estado dominado por Cuba, que esto no se trata de mera injerencia. El estado chavista es una emanación del estado castrista, y aplica un proyecto adaptado al rentismo venezolano y su ecosistema de poderes: aquí no hay improvisación, ineptitud, corrupción, las hay como no, pero no es lo determinante, aquí hay un proyecto preciso en ejecución que nos llevará al comunismo versátil, tal como lo describí en un artículo anterior1. Hay que comenzar a denunciar con “fría vehemencia”, la colonización cubana.

La cuestión del poder pasa sobre todo por la fuerza armada, mientras no entendamos sin sombra de duda, que el estado chavista es un estado militarista, y que el poder no es que pasa por los militares, es que ellos son EL PODER, nunca se comprenderá ni la naturaleza ni la dimensión del problema. Hay que empezar a comprender, con fría indignación, minucias muy de moda, como las de Miguel Rodríguez Torres y Henri Falcón, que en el fondo son proyectos -uno boliburgués, el otro “ecuménico”- que han sido confeccionados para contar con la imprescindible anuencia militar.

Mientras sigamos distraídos con los devaneos civiles de la casta política, y no incorporemos a Cuba y los militares, como lo que debe dominar nuestra visual del estado chavista, siempre estaremos luchando contra espantapájaros, estaremos dando vueltas en el vacío, sin avanzar un milímetro, como serpiente mordiéndose la cola.

Cuba determina y manda sobre un estado militarista, este país es un cuartel cuyo comando está en La Habana, y Caracas es una sucursal de La Habana, métanse eso en la cabeza y “paren de sufrir”, por lo que hacen y dejen de hacer, los micropolíticos.

En cuanto a preparar y construir una verdadera oposición de disidencia y resistencia, déjense también de cuentos de hadas, de que podrá armarse algo en relativa tranquilidad, contando con la tolerancia de la seccional partitocrática del estado chavista, pues toda oposición verdadera, operante, eficaz, será ilegal, y será reprimida y perseguida, y en eso contará con la colaboración de los partidos de la MUD, no solo de los partidos escatológicos PJ-AD-UNT, sino de todos los que se queden del lado “institucional-constitucional”.

Es más, lo que debería evitar de ahora en adelante, todo el que de verdad quiera constituir una legítima oposición de disidencia y resistencia, es el contacto con los partidos escatológicos de la MUD, y también con los “ambiguos” y “vacilantes”, pues cualquier cosa que diga o comente será como contársela al enemigo, por eso es que me da risa ciertas propuestas conmovedoras, en donde se habla de una “unidad superior” o “mayor” que incorpore a la MUD ¡si cómo no! ¡háganlo para que vean cómo van a terminar!

Una de las consecuencias siniestras del "diálogo", es que de ahora en adelante o habrá partidos oficiales, o habrá partidos perseguidos.

Partido que no se "pliegue" al "diálogo", de ahora en adelante se expondrá a la acusación de ser un grupo golpista-terrorista, y a ser ilegalizado y perseguido, váyanse dando cuenta por favor.

A Voluntad Popular, la aceptación del “diálogo” lo ha puesto realmente entre la espada y la pared: o se arrodilla, o tendrá que asumir su destino insurgente, el único coherente con su trayectoria de líder máximo preso y cuatro alcaldes derrocados.

Imperativamente deberá considerarse esta ominosa perspectiva, a la hora de crear una alternativa política, porque el “diálogo” de hecho, terminará por levantar un muro "legal" que no permitirá ambigüedades, el estado no las permitirá, y la MUD tampoco.

Mucho menos la MUD.

Nota del Editor: Artículo publicado originalmente el 14 de noviembre de 2016, en La Cabilla.