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La Campaña Electoral como Metáfora de la Nación | Por Javier Lara

Tus problemas pueden esperar, la campaña está primero (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris) 05/10/2017 4:00 PM

Por Javier Lara

Profesor de Geografía e Historia

En Twitter @vzla_apesta

Hace días empezó la campaña electoral. Con más mal que bien, parece esta ser una de las más lamentables que se han hecho en Venezuela, a un nivel de debate argumentativo, candidato, propuestas, inversión e insultos cercano al de la peor campaña a Federación de Centros de Estudiantes de cualquier universidad autónoma. Una campaña donde fácilmente, la mayoría de los candidatos tienen el mismo nivel de ética de Ricardo Sánchez “de lado y lado” como aman decir quiénes gustan de estar bien con Dios y el Diablo.

De esa forma, avanza la fiesta electoral de algo que tiene tiempo que no es democracia, y que deriva con el paso del tiempo en kakistocracia, donde los peores son los beneficiados en un concurso de popularidad basado en quién miente, insulta, se vale de los peores métodos posibles de discurso y en instancia cada vez más amplia, atormenta a sus propios ciudadanos con el propósito de forzarlos al fin último del voto, dado que es la única manera de ver como útiles a su causa a la gente con quiénes comparten terruño.

Una forma de tormento, es la que han venido aplicando como método de campaña desde que tengo uso de razón del “perifoneo”, hoy perfeccionado por el chavismo y la MUD que ansía parecerse a ellos en eso que llaman “puntos” consistentes de un toldo de color variable según el partido que haya pagado la colocación del mismo, cornetas con música a todo volumen de las muchas canciones de campaña referentes a los candidatos, y activistas unos pagados, otros no, vegetando alrededor de este para la entrega de propaganda, papelería y demás a todos cuántos tienen el infortunio de toparse frente a ellos. Y junto a esto, como si fuera la cumbre de una guerra psicológica de políticos contra ciudadanos, la ocasional entrega del micrófono a un activista que es normalmente el más escandaloso, burdo, vulgar, sin currículum laboral que compense su extenso prontuario, para que dé discursos contentivos de la antipropuesta de su candidato, que en el caso chavista se reduce a acusaciones a “la derecha, Freddy Guevara, el candidato de la MUD, Lorenzo Mendoza” y en el caso del activista de la MUD al sempiterno llamado al voto, las propuestas mastodónticas del candidato, y demás mentiras que no podrán cumplir de la misma manera que no han cumplido los mandatos de la Asamblea, el plebiscito y demás.

Todo este tormento lo he estado padeciendo en la calle donde vivo, donde en una plaza que ha sido tomada por toldos “de lado y lado” para su espectáculo, ambos grupos han parecido ponerse de acuerdo, como amigos hermanados por la indiferencia hacia los ciudadanos que hacen vida alrededor del área, en lanzar su perifoneo desde las 8 de la mañana, coordinados en que mientras uno de los grupos hace su tradicional perorata a todo volumen amplificada por cornetas, el otro espera su turno, manteniendo así una perfecta armonía dedicada al aturdimiento de vecinos y transeúntes para la transmisión de su mensaje, lo único importante en estos sujetos reflejo de su dirigencia, capaces de esto sin importar que alrededor de su plaza haya más de una cola interminable para adquirir pocos alimentos, basureros con seres cada vez menos humanos buscando algo que comer entre los desperdicios, una parada con gente bajo el calor esperando ratos largos buses atestados y con el peor servicio de Latinoamérica y en resumen, todos los problemas del país, condensados en un mismo espacio de pocos metros, pero que siga la campaña electoral.

Porque aún con los problemas en sus narices, la consigna parece ser “Vota primero, después veremos si nos importa”, cuál una muestra a nivel local de lo que es lo que la política nacional de dos bandos, para quiénes las elecciones son su antídoto y veneno para justificar unos ante el mundo que los mira con oprobio “que son demócratas” y para otros que justifican que su único camino es el electoral, porque no saben hacer más nada, más que lucrarse a costa de este camino electoral, mientras el país sigue allí atormentada por estos y los problemas que se niegan a solucionar entre el entretenimiento de su espectáculo.