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La Cucaracha | Por Edwin Rios

Caricatura de ElNoti.com 04/10/2017 10:37 AM

Edwin Rios

Puertorriqueño dedicado a la causa de la libertad. Participó por nueve años en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Egresado de la Universidad del Estado de Nueva York y de la Universidad de Phoenix.

La señora había apodado a su único hijo como La Cucaracha. Estaba en la tercera edad y se desempeñaba como contable. Trabajaba desde su casa. Me parecía como una persona franca, y su trabajo también le respaldaba con cierta autonomía de pensamiento.

Ella explicó que una vez intentó hacerse un aborto. Ya cuando estaba en el cuarto con su bata de paciente, lista para el procedimiento, de repente se percató de una cucaracha que rodaba por la pared. Le dió tremendo asco y se levantó, y en ese momento prefirió parir a su hijo. Se fue de la clínica, y no fue hasta veinte años tardíos, en el día que su hijo se casaba, cuando le contó la historia del apodo que ella misma le había aplicado. Su hijo se reía, tal vez por la suerte del destino, y ella lloraba.

La Cucaracha tiene una empresa de ingeniería electrónica en los Estados Unidos y es millonario. Yo creo que el aborto es una decisión muy personal de la mujer, pero me dió mucha curiosidad y le pregunté. ¿Acaso, después de esta experiencia extraordinaria, ha cambiado usted su opinión sobre el aborto? Ella me dijo que no; de ninguna manera. Ella todavía respeta la decisión que una mujer pueda tomar para hacerse un aborto. Pero, a pesar de todos los indicios que puedan aportar hacia su honestidad, hasta el dia de hoy, todavía pongo en duda a esa aseveración.

Me parece una incongruencia ilógica.

Existe una filosofía anglo que dice que un error no subsana a otro error… Two wrongs don't make a right. O sea, si hablamos de la corrupción presente en Venezuela, no podemos entonces desviar el enfoque de atención diciendo que en la cuarta república también hubo corrupción. Ese argumento sólo puede señalar dos alternativas. La primera es la idea de que, comparado con la cuarta república, la corrupción de ahora es mínima. Está más que probado que eso es falso, y que inclusive la corrupción ahora es rampante, como nunca antes se había visto. La segunda alternativa es proyectar la idea de que no es moralmente aceptable criticar al chavismo, cuando también hubo corrupción en la cuarta república, y quienes la critican hoy, son los mismos corruptos del pasado. Ese, precisamente, es el argumento de un error que subsana a otro error, y eso no es posible.

Pero aunque dos males no pueden producir un bien, me pregunto si una segunda incongruencia ilógica puede subsanar a otra, convirtiéndola en una incongruencia lógica.

Yo creo que sí.

Quién se puede olvidar del relato de un hombre llamado José que anduvo con una mujer llamada María. Se presumía que María era virgen, pero de repente salió preñada. No es esa una de las incongruencias más ilógicas que puede haber en todo el universo. ¿Quién explica esto? Bueno, de repente aparece el arcángel Gabriel, y él pone todo en orden, explicando que ese fruto de su vientre es el hijo de Dios. La incongruencia ahora tenía carácter lógico.

Si el estado de gestación de María fue la primera incongruencia ilógica, cuál fue la segunda. Bueno, la aparición misma del arcángel. Dime qué ley universal de la vida te dice que cuando tú tienes una visión de algo que no parece estar en el mundo físico, ese algo viene con toda la frescura y fuerza de la verdad. Yo sé que la esquizofrenia no era conocida por ese nombre en esa época, pero la locura existe desde la cuna de la humanidad, si hemos de creer que Caín mató a su hermano Abel. Además, no es posible que el demonio también tiene ángeles. Yo quiero saber también, quién amerita a Gabriel como arcángel, y no como un simple ángel. ¿Y quién le dio el Carnet de la Patria a Gabriel para nosotros identificarlo correctamente?

Aun así, los humanos perdonamos a una incongruencia, para darle un carácter lógico, si encontramos a otro evento, tal vez más ilógico, que pueda apoyarlo. Ese es el efecto de la duda razonable. Por eso todavía pienso en La Cucaracha. Algunos podemos pensar que el mismo arcángel Gabriel pudo haber aparecido en forma de insecto en esa clínica de abortos. Bueno, aun asi, eso no es lo incongruente del asunto. La idea torcida consiste en que la paciente le tenía asco a las cucarachas, pero no le tenía asco hacerse un aborto. Y si tanto asco le tenía a las cucarachas, ¿por qué le puso ese sobrenombre al fruto de su vientre? Y por qué lloraba cuando se lo contó a su hijo. ¿Esas lágrimas no eran de arrepentimiento hacia lo que pudo no haber sido?

Y aun así, todavía apoyaba la decisión de una mujer hacerse un aborto.

No le creo. A mi entender, me dio una respuesta políticamente correcta. Creo que ella le teme más a la presión social, que va en repercudio de la onda conservadora, mucho más de lo que le puede temer a una cucaracha. Eso también es otra incongruencia ilógica, que nos encierra en la esclavitud de las ideas.

Como tampoco le creo a los líderes de la oposición venezolana, que quieren participar en unas elecciones controladas por un régimen despótico, con la idea de que la democracia se acaba si no cuidamos los espacios políticos. Acaso esta gente no se han enterado que la democracia ya no existe en Venezuela. Ellos han caído dentro de ese mismo tipo de temor superlativo. El de no ir a la cárcel, aunque más tarde les toque ir a la cárcel. O sea, el retraso de algo que va a ocurrir naturalmente e inevitablemente dentro de un régimen comunista. ¿No es esa otra de las incongruencias más ilógicas que puede haber en todo el universo? No se preocupen que Maduro le va a poner mucha lógica a esa incongruencia en el futuro. Ya eso está aprobado.

Pero tampoco le creo a Maduro en su forma de proceder. Como cuando dice que los Estados Unidos tiene una guerra económica contra Venezuela, y deduce que de ahí vienen todos los males de la nación. Sí, soy un hombre de pensamiento lógico y le puedo dar una duda razonable. Y después me pregunto, si Venezuela está en guerra, quién es el comandante el jefe de esas tropas. ¿No es usted, señor Maduro? Si es así, no está usted admitiendo que las cosas andan muy mal. Y no está usted también admitiendo que, de existir esa guerra, usted es incapaz de ganarla como comandante en jefe. Pero no importa, porque somos esclavos de las ideas.

Lo que sí me parece muy congruente y lógico es que somos esclavos por el temor, y no por la valentía de tomar riesgos en apoyo a nuestras propias ideas. La democracia se pierde, no porque nos la quitaron, sino porque la abortamos debido a nuestro propio temor en defenderla. Y de alguna forma congruente, pero ilógica, en ese proceso nos hemos convertidos todos en cucarachas.