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La Dialéctica de la Infamia: El Asalto a la Alcaldía Metropolitana | Por Antonio Sánchez García

Antonio Ledezma y Helen Fernández, primeros sacrificados de la MUD en el nuevo diálogo en Dominicana. 24/11/2017 3:21 PM

Antonio Sánchez García

Historiador y Filósofo de la Universidad de Chile y la Universidad Libre de Berlín Occidental. Docente en Chile, Venezuela y Alemania. Investigador del Max Planck Institut en Starnberg, Alemania. En twitter es @sangarccs

A Helen Fernández

Cínicos o brutos, los concejales de Primero Justicia que acaban de protagonizar el aberrante asalto a la Alcaldía Metropolitana justifican su ominosa acción diciendo que ellos no hicieron más que anticiparse a la felonía: el crimen lo cometían ellos o lo cometían las hordas del régimen. Vale decir: que antes que permitirle a Nicolás Maduro separar de su cargo a Helen Fernández, prefirieron separarla ellos. Define a la perfección la lógica en que ha devenido lo que un día fuera la oposición venezolana: más vale aliarse o imitar al régimen en su faena devastadora que enfrentarlo con coraje e hidalguía. Más vale sumarse a las hordas de la barbarie que combatirlas. Es la dialéctica de la infamia. Reproduce hasta en sus más mínimos detalles la traición de la oposición a Hitler, sin la cual no se entiende su éxito avasallante.

La declaración del asaltante oculta expresamente que cometer el crimen no era inevitable y que aún siéndolo, cometerlo es tan criminal si se lo hace bajo la presión de las circunstancias que si se lo hace por oportunismo, ambición y deslealtad. Una vergonzosa combinación de elementos presentes en la acción que sacó del juego a la alcaldesa encargada. En cualquier caso, a horas de cometerlo, la primera reacción de los asaltantes de Primero Justicia fue respaldar a Helen Fernández y a quien le delegara el puesto interinamente, Antonio Ledezma, único titular soberano del cargo. Era lo políticamente correcto, lógico y decente. Pero presuponía la disposición a enfrentar a la dictadura en un terreno minado: ¿cómo conciliar el diálogo con el enfrentamiento? ¿El reconocimiento de la ANC con la defensa del bastión del ledezmismo? Es el berenjenal en el que el dialoguismo ha terminado por hundirnos. El precio de la claudicación. Se cree estar dándoles una mano y se les ha entregado el brazo. En la creencia de que apaciguan al monstruo. No saben que lo enfurecen. Ya lo dijo Churchill refiriéndose a Chamberlain y sus apaciguadores: alimentan al tiburón en la esperanza de ser sus últimas presas. Lo serán.

La conclusión caía de maduro: prefirieron ser ellos los malhechores y avanzar en su estrategia de copamiento de espacios puesta a la orden del día por los tartufos de AD y sus socialdemócratas. El mal ya está hecho. Es apenas el prolegómeno de lo que está pautado para República Dominicana: Helen Fernández es apenas la punta del iceberg. El totalitarismo castro comunista es insaciable y una vez que ha echado su maquina a andar, sólo la detendrá la violencia. Estamos entrando al ojo del huracán. La entrega de quienes debían impedirlo parece consumada.