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La Gran Mentira de la Hermandad Latinoamericana | Por Javier Lara

"La hermandad latinoamericana solo existe en los éxitos de Proyecto Uno" Visto en Twitter 02/09/2017 10:56 AM

Por Javier Lara

Profesor de Geografía e Historia

En Twitter: @vzla_apesta

El Panamericanismo y toda esa suerte de teorías según las cuales debemos todos ayudarnos porque “Somos países hermanos” ha sido una causa que ha consumido las mejores ideas y mentes del continente en un esfuerzo que tras cerca de 200 años de naciones americanas fundadas solo ha resultado en un esfuerzo fútil, que llevó hasta a Bolívar, padre de cinco naciones a decir frustrado “La América solo sirve para emigrar” ya al final de su vida.

Una causa que solo ha servido, como la mayoría de estas iniciativas en el mundo exceptuando el inicio de la Unión Europea, para el aprovechamiento de demagogos y otros estafadores para causas personales de hegemonía y megalomanía, que han terminado en gloria para un solo caudillo, usufructo de la causa de este por demagogos que recogen sus frutos y miseria para los pueblos en el nombre de estos mismos pueblos manipulados.

Causas como el “Canal de Panamá para los panameños” que solo benefició a Omar Torrijos en su afán de eternizarse, la “Salida al Mar para Bolivia” y el permanente sustento patriótico a todos los sátrapas que han castigado a ese país, las “Malvinas Argentinas” y el uso maligno que le dio la dictadura a esta causa traducido en muerte a costa de su último esfuerzo por mantenerse en el poder, son ejemplos de causas donde Latinoamérica se ha unido casi en totalidad, sin esperar casi nada a cambio, sin cuestionar a los déspotas abanderados en estas, todos bajo el “Somos países hermanos y nos ayudamos” que no sirvió en nada, para apaciguar los odios perpetuos y desconfianzas entre nacionalidades.

Porque si en algo la izquierda acomplejada de este lado del charco ha acertado más allá de su cuota de homicidio y generación de pobreza, es en el dicho “América Latina es mujer”. Sin que suene machista de ningún modo, razón tiene.

¿De qué forma un argumento que enojará al exceso de hipersensibles de las redes sociales puede ser explicable? Pues, en que al igual que una pandilla de mujeres que salen a bailar a la disco de moda, se toman selfies grupales con títulos de “Viva la amistad, con mi #Crew” en un verdadero juego de apariencias para ocultar las hipocresías y odios mutuos bajo una caterva de comentarios de “Te ves bella, me encanta tu vestido” en voz alta, mientras en privado le dicen a otra “Ese vestido de verdad está horrible. No sé quién se cree”.

Así, como mujeres que aman aparentar unión, amistad incondicional y hermandad, las naciones latinoamericanas y sus líderes aman crear “fiestas” traducidas a escala de naciones como Organizaciones internacionales para satisfacer egos y mentirse. Porque al final ¿Que se supone que son la OEA, UNASUR, CELAC, CARICOM, MERCOSUR y las otras además de ser mecanismos de la dominación de tiranos?

Todas estas fiestas en resumen, no han servido para resolver los muchos odios reales, históricos y abiertos que tienen naciones entre sí. ¿O es que acaso una reunión del MERCOSUR ha servido en algo para detener los muchos años de odios y desconfianzas entre argentinos, chilenos y uruguayos? ¿O se acordarán en algo los panameños que celebran la petición de visas a venezolanos aquel apoyo incondicional que le dio este maltrecho país a la causa de recuperación de su canal?

Correcto, ninguna de estas acciones de “hermandad” han servido para hermanarnos. Solo han generado resentimiento del que tanto le gusta a los demagogos, para seguir sembrando y generando discordias de las cuales aprovecharse para sonreír, tomarse la foto abrazados y fingir que todos somos amigos, cuando en realidad, el odio está a flor de piel, en forma de prejuicios, controles de fronteras, quejas de “extranjeros que quitan trabajos” y todo aquello donde lo único que nos termina hermanarnos como verdaderos latinoamericanos, es en la coincidencia del odio mutuo como para destruirnos entre nosotros a costa de la ignorancia.