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La Hiperinflación ¿Cómo explicarla? | Por Daniel Lahoud

La hiperinflación crea el fenómeno de los "millonarios hambrientos" 05/04/2018 6:31 AM

Daniel Lahoud

Economista con especialidad en economía empresarial, Magíster en Historia de Venezuela, en Economía Empresarial y Doctor en Historia. Profesor en la UCAB, UCV y UCAT.

El modelo de Cagan es el parámetro desde el cual la mayoría de los economistas definen la hiperinflación. Establece en su trabajo que si la economía en su desempeño tiene un nivel de al menos 50% en un mes, entonces esa economía sufre de hiperinflación. Esa medida es arbitraria. De hecho el prof. Humberto García Larralde afirma que como Venezuela alcanzó en octubre una cifra del 45.5% mensual de incremento en los precios ya eso resulta suficiente para considerar que estamos en hiperinflación.

Pero no solo es arbitraria, Es que en la teoría económica no hay forma de entender la hiperinflación. Los economistas nos hemos preparado en la creencia que existe el equilibrio y que si éste se desvía, pronto vuelve a conseguirse. Pero la Hiperinflación es un problema de desequilibrio extremo. Los monetaristas dicen que la inflación es un problema monetario, que cuando crece la masa de dinero deben crecer los precios, como si fuese una relación directa y proporcional, porque ellos también creen en el equilibrio. Hay momentos en los que la masa de dinero crece y los precios ni se inmutan, como fue el caso de los EEUU en 2008, en la crisis hipotecaria. Hay otros casos como el de Venezuela en el que los medios de pagos crecen y los precios también. Pero lo peor de la inflación, es lo que no se ve que es lo que ocurre con la relación de los precios en economía. Si usted va al mercado un sábado y vuelve el sábado dela siguiente semana, y usted siente que perdió la relación de precios, eso es la prueba de lo que decimos, se perdieron las proporciones y estamos en hiperinflación. Ahora, eso no se mide con un número como 50%, y lo detectan quienes compran y venden, no todo el mundo.

Ahora cualquier política monetaria expansiva produce daños irreparables en la economía. Incluso hasta los keynesianos olvidan que Keynes aseguraba que no era recomendable hacer política monetaria, pero es que hasta en eso el profesor de estadística de Cambridge se contradecía, porque es imposible aplicar una política de gasto público sin recurrir de alguna manera a realizar política monetaria.

Si revisan, nunca me quejé en este blog por la ausencia de estadísticas por parte del BCV. La inflación no se mide con un índice de precios (ni el del consumidor, ni el de precios al mayor) y el crecimiento económico no se mide con el PIB, si fuese así el paquete de Pérez mostraba recuperación económica y lo que realmente ocurría era un crecimiento del consumo, porque algunos precios bajaron y eso elevó el poder de compra de quienes se anotaron en esa onda. También tendríamos que afirmar que los años de Chávez eran de crecimiento económico. Bueno hay positivistas que creen en todos esos números y no se cuestionan nada, porque en las mañanas se ven en el espejo y pueden lavarse la cara, afeitarse y cepillarse los dientes. Pero si miran mejor el espejo lentamente va mostrando el deterioro, que el corto plazo no muestra y que va destruyendo la economía.

Soy de la idea de que a los economistas se les pasó la mano. Parecemos una banda de positivistas cuando afirmamos una cosa tan tajante. Si en una economía los precios crecen a un ritmo del 3% mensual al cabo de un año tendrá un 42,6% anualizado y si eso se extiende por dos años sus precios habrán subido acumulado un 103,3% lo que significa que al cabo de 2 años el valor del dinero se ha perdido por completo y, de acuerdo a mi criterio, requeriríamos una reforma monetaria.

Si una economía experimenta un crecimiento de precios al ritmo de 50% en un mes y eso se anualiza resulta que tiene un 12874,6 % de incremento en los precios. Eso no es hiperinflación es una calamidad nacional. Por lo que la medida es arbitraria y fatua, pero a los economistas les gusta ser profetas de una ciencia lúgubre y les encantan las noticias malas, como los Defaults y las predicciones de que el año siguiente será peor al actual.

Lo primero que hay que afirmar es que la inflación no es el incremento de los precios. Inflación es el incremento de la masa monetaria de un país y eso en Venezuela viene ocurriendo desde 1974. Por lo que la inflación es el ambiente en el que al menos yo, he vivido casi toda mi vida de los 58 años que tengo. He vivido en ese entorno en los últimos 43 años, es decir un 74,1% de mi vida, para ser positivista como la mayoría de mis colegas. En otras palabras, un cientista, que cree que lo que hace es ciencia y que vive a mediados del siglo XIX. Amigos estamos en el XXI.

Como la inflación no es el incremento de precios ese fenómeno no se detecta en un índice de precios. Porque el índice de precios no mide la estructura de precios que es la que realmente sufre y que hace que los empresarios tomen decisiones equivocadas, y no les cuento aquellos que no son empresarios.

Ahora la hiperinflación es un desequilibrio que consiste en que el gobierno emite cantidades inmensas de dinero y que la gente no quiere, ni necesita. Eso se evidencia cuando la demanda de dinero que es el deseo de tener dinero desaparece y por tanto el dinero pierde su capacidad de ser dinero para la mayoría de la sociedad, entonces las personas lo gastan lo más rápido posible, por lo que se acelera la velocidad de circulación del dinero y en el extremo, pasan a creer que cualquier precio es barato y lo pagan, por tanto lo que quieren es deshacerse del dinero que tienen y adquirir los activos, porque probablemente no los van a poder comprar en el corto plazo. Es el mundo de la película Cabaret, que refleja de maravilla la hiperinflación alemana de 1923. La gente en la noche gastándose el dinero que lograron reunir en la tarde, porque al amanecer siguiente, esos papeles no valdrán nada.

En otros países que han vivido este drama, hay sucedáneos que sustituyen al dinero nacional, por ejemplo la moneda de un país extranjero, o los cigarrillos o cualquier otra mercancía no perecedera que en la mente de los nacionales representa estabilidad y por tanto lo que no representan los billetes en la mente del consumidor. Eso lo estamos viendo, cuando suben el sueldo y la gente no se alegra, sino que se entristece porque creen que el incremento de sueldos es inflacionario, y lo que ocurre es que no lo es. Porque la inflación ya ocurrió y el aumento de sueldos solo sirve para compensar parcialmente el malestar de los nacionales.

Estamos en hiperinflación desde hace rato, lo que ocurre es que nuestros economistas se enteran tarde, de la misma manera estamos dolarizados desde hace años lo que falta es institucionalizarlo. Somos como dijimos una banda de positivistas que observan el comportamiento de sus ratones de laboratorio. Unos tristes ratones que pagan impuestos, creen en aumentos de salarios, creen en bancos centrales autónomos. Ratones del mundo, uníos, vuestro enemigo se viste de gobierno y se transforma de Chavista, a Madurista y quizá, si tienen suerte los opositores en MUDECO.

Sobre el billete de 100

 La falta de seriedad no es nueva en economía y los viejos errores historicistas que llevaron a la hiperinflación alemana, también están presentes en nuestro pensamiento, esto no es planificado, es pura improvisación y de la mala. Por eso les muestro un billete de 100.000.000.000 de marcos alemanes del año 1923, si se fijan el billete tiene en números 100 y en letras milliarden que significa cientos de millones en la lengua de Goethe. Ellos también tenían pena de colocar tantos ceros o necesitaban hacer creer en la última patraña, Cualquier parecido con nuestro billete de 100.000 no es casualidad, creer que Venezuela es especial, y que aquí no funcionaría la libertad económica, además de que aquí no se cumplen las leyes de la economía, es parte del desgastado, inútil y perjudicial discurso de los historicistas.