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La Manipulación | Víctor A. Bolívar

El Cid Escudero, cabalga aunque sea muerto para animar a su "tropa". (Ilustración: Mirabal) 24/09/2017 10:39 AM

Victor Bolívar

Víctor Bolívar es abogado y profesor universitario de dilatada trayectoria. Fue presidente de Acción Democrática

Días atrás leímos, con mucha inquietud, la afirmación que un opositor candidato a gobernador hizo en Vladimir a la 1, sobre su posición con respecto a la “ANC”. Dijo que luego de su elección decidía si se subordinaba o no a esa “ANC”. Total, ya estaría ungido y poco importaría lo que sus electores piensen.

Luego de la gira internacional de Borges y Guevara, por la contundencia de los pronunciamientos de países y organismos que no dudaron en calificar este régimen como una dictadura, esperábamos de nuestros dirigentes una posición más radical que nos aproximara el desenlace y nos salió la barajita del diálogo. Sus resultados están a la vista.

Recientemente, en declaraciones públicas, un alto dirigente opositor dejó caer, entre varias perlas, que en la oposición estarían dispuestos a reconocer a la “ANC”, solo a los efectos de que elabore un proyecto de Constitución que se sometería a referéndum, y a autorizar el endeudamiento público en la Asamblea Nacional, a cambio de que se realicen elecciones presidenciales a mediados del 2018 que solo le sirven la cama a los habilitados. Ante la andanada recibida, a esa dirigencia opositora no le quedó de otra que desconocer esas declaraciones, que por arte de magia desaparecieron de la red como tocada por alguna mano todopoderosa.

Si nos detenemos a analizar estas señales, vemos que la constante ha sido el de unas elecciones que legitiman más al régimen cuando le lavan el rostro frente al mundo.

A todas estas, reflexionando a la distancia, nos queda claro el por qué no se designó un nuevo CNE, ni en el 2016 con una AN superlegitimada electoralmente, ni ahora en el 2017, también legitimada conforme al mandato del 16J. Sencillo, al quedar nombrado, sus miembros serían desconocidos por el TSJ y la “ANC”, y perseguidos por el régimen.

Ante ese cuadro, a la oposición no le quedaba otra opción que desconocer cualquier elección organizada con el CNE anterior, ratificado por la “ANC”, y por tanto olvidarse de unas elecciones de gobernadores, de Consejos Legislativos, Alcaldes y Concejales, que si bien es cierto le resuelven sus problemas grupales, propio de un festín electoral, no le resolverán los problemas de fondo que como el hambre y la dictadura acogotan al país.

También en un cuadro como ese, con rectores desconocidos y perseguidos, el régimen quedaba contra la pared, porque celebrar unas elecciones en esas condiciones, con el estigma del fraude del 31J, los dejaba en evidencia frente al mundo que nunca las reconocería.

Por supuesto que la oposición si tenía una opción distinta a una participación que siempre hemos considerado como errada y manipulada. La mayoría de los que van a votar está consciente que la llevaron entrampada a este proceso. Es obvio que la culpa por unos resultados que no sean como los han pintado no la tendrán quienes no se dejaron manipular.