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La Padrinología | Por Javier Lara

El Padrino al que hacen llamados, hace rato que escogió a sus apadrinados 27/07/2017 11:22 AM

Por Javier Lara

En twitter: @vzla_apesta

Es bien sabido por la historia de Venezuela, como una de las grandes manchas de esta es el dominio de la bota militar sobre el mandato civil sin importar lo que las muchas constituciones que se han escrito y promulgado hayan servido de algo para evitarlo. Varios autores, siendo el más relevante de esto Laureano Vallenilla Lanz en “Cesarismo Democrático” y mucha de su obra han hablado de como esto es algo intrínseco a este país poco civilizado donde la fuerza termina imponiéndose sobre las ideas, dada la falta de estas en este oscuro pueblo ignorante.

Así, salvo el período democrático de 1958-1998 la norma han sido los uniformes, medallas, sables y demás parafernalia a medio camino entre show de Village People y cierto totalitarismo pretoriano de unas fuerzas armadas más acostumbradas a armarse para dominar el país que para defenderlo de las amenazas extranjeras o invadir otros países.

De esa manera, no es difícil de entender como muchos políticos civiles han buscado desde siempre tener grupos militares “amarrados” a sus intereses, a fin de hacer este dominio militar favorable a sus intereses, sea compartiendo el poder político (AD en 1945-1948) o permitiéndose pequeñas parcelas del poder económico a cambio de dejarle a los pretores el poder político (Marcos Pérez Jiménez 1952-1958) con una Fuerza Armada que se ha demostrado siempre, que jamás ha dejado de conspirar abiertamente a sol y sombra sin importar el político o ideología instigadora.

Aún con esta idea pretoriana de la política en el aire, no se entiende el culto mitad pretorianismo homoerótico, mitad ilusión chavista crítica, en torno a la figura de un militar que si algo ha demostrado en su vida pública, es su carácter de jefe del brazo armado oficial de la tiranía como es el General Vladimir Padrino López. Culto levantado desde un principio por ese eterno equivocado de la vida que ha sido Rafael Poleo, y que lamentablemente encuentra asidero en buena parte de la oposición oficial que en todos sus discursos, proclamas y pronunciamientos, hacen llamados a la “restitución del orden constitucional” por parte de la FANB y del “Señor General Vladimir Padrino López”.

De esa forma, estando en una desobediencia decretada constitucional, apoyada por los votos en una consulta popular, se le sigue haciendo el llamado a que les haga el trabajo y les obedezca, alguien que hace rato que ya escogió a que bando rendir homenaje en el sentido más feudal de la palabra, que actúa en consecuencia a las órdenes de quién es vasallo, y que no tiene ninguna intención de desobedecer, sino más bien parece cada día más dispuesto a demostrar con hechos que palabras, que tiene la plena confianza de sus amos para la labor que le encomendaron como jefe supremo del ejército de ocupación que domina el país que le fue ordenado controlar a sangre y fuego.

Todos estos llamados a ponerse del lado de la constitución y obedecer los representantes legítimos de la misma entonces, vienen a ser lo que el refrán llama “Gastar pólvora en zamuro”, un desperdicio de palabras que no llegan al receptor que se desea porque no le interesan, y además un insulto a los que de verdad están luchando y siendo víctimas en las calles, cárceles y en sus propios hogares de la violencia del opresor en la figura de un ejército de ocupación mandado por una suerte de Reinhardt Heydrich comunista.

La opción en esta hora de la lucha, no es hablarle al incondicional de la tiranía militar, la opción es con los que buscan cambiar esto desde adentro con su inconformidad (si es que quedan, en otra idea), o hasta preferiblemente no hablarles, y redirigir las palabras a quiénes desde la civilización, si están dispuestos a actuar en nuestro nombre buscando la abierta ruptura del pretorianismo comunista, a fin de dejar atrás aquella idea de Vallenilla de seguir atados a una bota militar.