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La “Pax Colombiana”: El Triunfo de la Fatalidad | Por Federico Boccanera

La negociación, como sello a la vía pacífica a la destrucción de un país por el socialismo. 08/10/2017 9:30 AM

Federico Boccanera

Comentarista, articulista, comunicador ciudadano. Apasionado estudioso de la Política, autodidacta. Siempre del lado de la Libertad. Director Editor de La Cabilla. En twitter es @FBoccanera

Para los que vivimos en Venezuela el ascenso del chavismo, con aprobación elitesca/popular, debería ser fácil visualizar lo que se le viene encima a Colombia.

Con el Pacto Castro/FARC/Santos queda abierta la “vía democrática” a la destrucción de Colombia, y con financiamiento del narcotráfico.

La vía democrática a la destrucción de Venezuela fue financiada por el petróleo, la de Colombia será por el narcotráfico: será igual de imparable.

La vía democrática a la destrucción de Venezuela fue pacífica (pero armada) y terminará en violencia, la de Colombia viene de la violencia y ahora será pacífica (cultural).

La modalidad "pacífica" que se adoptará en Colombia para el ascenso de las FARC al poder, la hará plenamente digerible para los EE.UU.

Hegemonía cultural Élites/FARC en Colombia será lograda por medios, academia, intelectuales, empresarios ¡LA ELITE!: ese bloque aquí funcionó admirablemente.

Aquí a los golpistas del 92 los llamaron “rebaño de ángeles”, ya veremos que nombres gloriosos acompañaran la conquista del poder colombiano...

Al final, las fuerzas de la destrucción logran imponerse, al conquistar primero a las élites, las cuales hacen todo el “trabajo limpio”.

Al pueblo se le compra, es verdad ¡y a las élites también! Ambos son fáciles de adquirir, algo que pasó y aún pasa en Venezuela, y pasará en Colombia.

La clase media es "la difícil" y siempre queda atrapada entre pueblo y élites, cuando renuncia a formar sociedad civil y sociedad política.

La clase media, de la cual históricamente surgió la democracia en Venezuela, degeneró a clase votante, sin saber que a la democracia la convirtieron en cuento.

La clase media colombiana es la última esperanza de ese país, para que no les pase lo de Venezuela, donde quedó reducida a mera clase votante.

¡No vale, eso no pasará! ¡La sociedad colombiana es distinta! ¡Es culta!

(La sociedad argentina siempre ha sido (muy) culta...)

¡No vale, eso no pasará! ¡La sociedad colombiana es distinta! ¡Es culta!

(La sociedad chilena también lo era y CON TRADICIÓN INSTITUCIONAL)

(La sociedad alemana también era culta, quizá la más culta de todas...)

Y una vez más las élites, no sabrán anticipar lo que viene, o sabiéndolo, contribuirán al ascenso del mal, creyendo poder cabalgarlo...

El autoengaño es asunto de la gente culta, pues el inculto no se engaña, vive engañado por todo (y por todos): no puede erigir subterfugios de evasión.

El autoengaño es siempre asunto de “cultos”, acaso porque eso de la cultura a menudo, es el peor engaño, y sin duda, el más patético.

Nunca encontré que la cultura blinde contra el autoengaño, contra el engaño (ingenuo) sí, pero contra el autoengaño, es tan inútil como todo...

Nota del Editor: Artículo originalmente publicado el 30 de septiembre de 2015