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Lecciones Antirrevolucionarias de un Parto Divino | Por Edwin Rios

Del nacimiento de Jesús, pueden salir increíbles enseñanzas para la lucha. 27/12/2017 12:31 PM

Edwin Rios

Puertorriqueño dedicado a la causa de la libertad. Participó por nueve años en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Egresado de la Universidad del Estado de Nueva York y de la Universidad de Phoenix.

Podemos decir que Jesús fue un antirrevolucionario desde antes de nacer. Su nacimiento fue marcado por una especie de estrella en el espacio, que sirvió como guía para ser encontrado por los tres reyes magos de oriente. Para lograr ese encuentro, Dios tenía que saber exactamente desde dónde vendrían los magos, para poner la estrella en el preciso punto del cielo que les permitiera intersectar su camino con el niño Dios. Era un código calculado y discreto de triangulación, como podría hacerse hoy día con google maps.

Hay ideas que confligen con su nacimiento, aun entre los allegados más cercanos de Jesus. El apostol Lucas dice que José y María estaban en Belén para cumplir con un censo. Mateo, por otro lado, indica que ellos ya vivían en Belén, mientras Marcos y Juan no mencionan al nacimiento y simplemente dicen que Jesús era un nazareno. Eso se llama ofuscación de origen y movimiento, y tiene éxito con la evidencia incierta de su vida.

Además de ser conocido como el nazareno, Jesús tuvo otros nombres y títulos: Emmanuel, Cristo, Maestro, Nuestro Señor, Hijo de Dios, Hijo del Hombre. Otro nombre y título de Jesús es el de Logos. En griego “logos” significa palabra, discurso, o razón. Yo creía haber conocido todos los aliases de Jesus, pero ese se me escapó. Todo esto indica que la identidad del antirrevolucionario debe ser fluida. Jesús viajaba y se integra por su camino en distintas comunidades, donde debió cambiar identidades, para mantener una distancia saludable entre él y aquellos que lo perseguían.

Hay 18 años de lo cual no se sabe de la historia de Jesus. De saberlo, probablemente sería tan ofuscada como la historia que ya conocemos. A esta época le llamamos el periodo de los años desconocidos. No sabemos nada de Jesús entre la edad de 12 hasta los 30 años, cuando comenzó su ministerio. Hay que recordar que después que nació Jesús, Herodes mandó a matar a todos los niños nacidos en Belén que eran menores de dos años. Por lo visto, alguien muy alto en la escala del poder, creía en las profecías del viejo testamento, y la existencia del niño Jesús era una amenaza para la tiranía desde un principio. Jesús desapareció del mapa por 18 años, y aun después de reaparecer en Jerusalén, tuvo que ser entregado por uno de sus propios discípulos, lo cual fue un ejercicio de identificación positiva, para poder capturarlo.

Ese es el peligro del carnet de la patria, y de todos los carnet habidos y por haber en el reino del terror. Te toman la foto, la huella digital, registran a todos tus parientes, dónde viven, con qué amigos te relacionas, hacia dónde te mueves, con quién hablas. Estudian tu rutina y establecen alcabalas en las calles y en los caminos, como puntos de control, y colocan uno frente a tu casa, si te consideran peligroso. Te traban el teléfono, te ponen cámaras escondidas, y compran a tus llamados amigos, y a tus dirigentes, como cualquier Judas Iscariote que pueda sapear tu vida. Y si existe una violencia tan ínfima que no te permite salir de noche, eso también es bendecido por el régimen, porque limita tu movimiento.

Me imagino que comparar a un burro con un camello, en la época de Jesús, debe ser como comparar a un Chevrolet con un Mercedes-Benz. De hecho, hace varios años atrás, yo ayudé a una familia mudarse desde Tampa a Washington, DC. Tenían varios carros y me pidieron que guiara el Mercedes en ese viaje, por una distancia de 1,450 kilómetros, y por un periodo de 14 horas de camino. Cuando llegué a Washington, tenía la espalda con un dolor, como si me hubiesen entrado a batazos. Descubrí que los asientos de muchos de esos autos europeos son muy tesos. Eso no es de extrañar; las calles europeas son muy estrechas y el Mercedes está adaptado a la geografía de su país de origen, Alemania. Resulta que Alemania es como un 85% del tamaño del estado de California. Entonces, ustedes se imaginan que el asiento de un Chevrolet debe ser como una cama, en comparación con el Mercedes.

De manera que si José y María tenian un sentido de movilidad, aun cuando ella estaba preñada, debió haber sido mediante el uso de un burrito. El camello debió haber sido un animal para los gentiles, pero me imagino que era muy difícil usar un camello para una mujer en periodo de gestación. El camello tiene largo alcance, con la eficiencia del consumo del agua, pero el burrito es un 4x4 que te puede mover cómodamente por los caminos más difíciles. Y cuando uno viaja por las veredas, por las trochas maltrechas que nos mantienen seguros, hay que escoger el vehículo o medio de transportación más apropiado. Ese sentido de movilidad bien cumplida es lo que le permitió a Jesús, María, y a José, huir hacia Egipto cuando Herodes libró su ira en contra de los niños de Belén, en la llamada Matanza de los Inocentes.

Imagínense todas las alcabalas que ellos tendría que traspasar hoy dia para recorrer ese mismo camino, de por lo menos 700 kilómetros de distancia. Pero esa distancia de 700 kilómetros es de vuelo directo. Si hay que caminar, entonces la distancia podría ser casi del doble, porque hay que mantener un suministro por el camino, entrando a los pueblos donde haya actividad económica, mientras se tantea la situación social y política del territorio, y a la vez habría que circunvalar al Mar Rojo. De manera hay que adaptarse para trabajar por el camino para recoger suministros, y esto fue muy apropiado para José, quien era carpintero.

En resumen, si hemos de vencer a esta revolución del mal, tenemos que adaptarnos a la lucha. Tenemos que caminar de manera muy discreta, pero calculada. Debemos ser ágiles y móviles para que el hambre y el genocidio del régimen no nos atrape. Aunque seas ingeniero, debes adaptar tu trabajo a la medida de la situación del camino, para obtener los suministros que te permitan sobrevivir y prepararte para la lucha. Cambia tu nombre delante de extraños sospechosos y oficialistas, esconde tu cara, muévete, sé un camaleón de las circunstancias; camina, pero no corras, porque el que corre anda con miedo y no calcula su camino. Toma el miedo y conviértelo en la herramienta para vencer a tus enemigos; en lo imperfecto, busca lo perfecto, mantén tu humildad y tu frente en alto y, sobre todo, no te olvides de Dios, que sólo él te proveerá una clave, como una luz brillante y firme en el cielo, para que todo hombre creyente del bien pueda encontrar el camino correcto, hasta vencer el mal.

Y cuando llegues al punto culminante, recuerda lo que dijo el poeta José de Diego (16 de abril de 1866 – 16 de julio de 1918) en su poema titulado En La Brecha…

En la brecha

José de Diego

¡Ah desgraciado si el dolor te abate,

si el cansancio tus miembros entumece!

Haz como el árbol seco: reverdece

y como el germen enterrado: late.

Resurge, alienta, grita, anda, combate,

vibra, ondula, retruena, resplandece…

Haz como el río con la lluvia: ¡Crece!

Y como el mar contra la roca: ¡Bate!

De la tormenta al iracundo empuje,

no has de balar, como el cordero triste,

sino rugir, como la fiera ruge.

¡Levántate!, ¡Revuélvete!, ¡Resiste!

Haz como el toro acorralado: ¡Muge!

O como el toro que no muge: ¡Embiste!