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Li Wei Han: La destrucción de la Iglesia Católica | Por Viviana Padelin

23/04/2018 4:23 PM

Viviana Padelín

Viviana Padelín se define como anticomunista. Sus escritos advirtiendo sobre el avance de lo que ella llama "Neocomunismo" han sido ampliamente difundidos en América Latina. En twitter es @VivianaPadelin

En 1918 y con apenas 22 años, el joven chino y director de la Escuela de Hunan, Li Wei Han , fundó junto a Mao Zedong y Cai Hesen la Sociedad Xinmin, una comunidad intelectual socialista “para la transformación de China y el mundo”.

En 1919 se radicó en Francia junto a sus compatriotas y camaradas: Cai Hesen, Cai Chang (más tarde, la feminista alias “Rosa Nikolaeva”) y Xiang Jingyu. Juntos en París, organizaron la Sociedad Cooperativa de Trabajo y Estudio para dar difusión al marxismo entre los estudiantes chinos.

Muy pronto, en China se fundaba la Liga Juvenil Socialista y el Partido Comunista; mientras los estudiantes chinos abandonaban Francia para recibir la educación revolucionaria en la nueva Universidad Sun Yat-sen de Moscú.

Gracias a sus logros en la captación de futuros milicianos, Li Wei Han ascendió rápidamente en la carrera política comunista: en 1923 electo como miembro del Comité Ejecutivo Central, en 1927 como Secretario General del Comité, más tarde Secretario General del Consejo Administrativo del Gobierno Popular Central de la República Popular de China y Director del Comité Nacional de Asuntos Étnicos .

En 1954, fue elegido vicepresidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y Director del Comité Nacional de Asuntos Étnicos proponiendo diversas reformas en el tratamiento de las etnias, la educación y la religión. En esta última propuso la libertad de culto y más tarde, la adaptación de la religión al sistema socialista hasta su futura extinción.

Durante 1959, mientras la revolución de diseño llegaba a América bajando de la Sierra Maestra y el Papa Juan XXII anunciaba la convocatoria a un nuevo concilio (Concilio Vaticano II); Li Wei Han publicaba para el uso exclusivo de la Sección Latinoamericana del Departamento de Enlace del Partido Comunista Chino, su documento: “La Iglesia Católica y Cuba. Programa de Acción”:

Objetivo: destrucción de la Iglesia Católica:

  • Para la construcción del socialismo, es necesario acabar con la influencia de la Iglesia y sus actividades.
  • No es posible dar un golpe frontal mientras no se haya educado a las masas: para esto se debe instruir, persuadir, convencer y desarrollar la conciencia política de los católicos en círculos de estudio y participación política.
  • Evitar que los líderes de las actividades contrarrevolucionarias de la Iglesia se conviertan en mártires.
  • Reemplazar el elemento religioso con el elemento marxista, de manera que los católicos destruyan por su propia voluntad las imágenes divinas.

Tácticas:

  • Establecimiento de un buró del gobierno popular encargado de asuntos y organizaciones religiosas para el sometimiento de la Iglesia al centralismo democrático (Comités de Reforma).
  • Reaccionarios y contrarrevolucionarios: Deben extirparse sin métodos violentos y de acuerdo a la ley.
  • Explotación del conflicto psicológico de las masas. Principio de dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás. Utilización de la defensa de la libertad religiosa para que las masas revolucionarias (masas “democráticas”) puedan expresarse en los asuntos de la Iglesia.
  • Los activistas de las masas revolucionarias deben aislar a los reaccionarios de los Comités de Reforma: Es democrático y patriótico adherir al gobierno y acatar las leyes. Los Comités son democráticos y patrióticos. La desobediencia es antidemocrática y antipatriótica, debiendo ser juzgada y castigada.
  • El gobierno popular debe estimular las discusiones de todas las desavenencias: Aún cuando los reaccionarios hayan sido juzgados, el conflicto psicológico continúa en las masas. Los líderes de la Iglesia deben declarar que la religión se ha fortalecido, librándose de los elementos antidemocráticos; entendiéndolo como un logro de la voluntad popular, no del gobierno.
  • Desvincular a la Iglesia de la Santa Sede: Los activistas tienen la tarea de convencer a las masas de que los individuos pueden tener su religión sin que la Santa Sede dirija los asuntos de las Iglesias del mundo. Establecimiento de una Iglesia independiente.
  • Denuncias al clero.

Ultima etapa: consagrar sacerdotes marxistas en el seno de la Iglesia:

Después de la separación de la Iglesia y el Vaticano se pueden consagrar propios líderes revolucionarios de la Iglesia independiente. Los Comités de Reforma funcionan y las masas son alentadas a practicar su religión en la nueva Iglesia, sin cambios sustanciales en la liturgia. Las protestas del Vaticano legitiman a la Iglesia independiente y posibilitan que el clero reaccionario sea visto como antipopular.

Fin: Destrucción de la Iglesia:

“Cuando llegue el momento en que los puestos de responsabilidad en el clero sean de los nuestros y sometidos al gobierno popular, se procederá a erradicar paulatinamente los elementos de la liturgia incompatible con el gobierno. Los primeros cambios serán de los sacramentos y de las oraciones. Luego se protegerá a las masas contra coacción y presión a asistir a la Iglesia, a practicar la religión o a organizar grupos colectivos representando cualquier secta religiosa. Cuando la práctica de la religión se convierta en responsabilidad individual, se sabe que lentamente la religión se olvida. Las nueva generaciones reemplazarán a las pasadas y la religión será un episodio del pasado, digno de ser tratado en las historias del futuro”.

A casi 60 años después de esta recomendación para destruir la religión, con base en la creación de una Iglesia independiente y el aislamiento del Vaticano, advertimos que Li Wei Han no exploró un atajo: hacerse de la mega estructura de la Iglesia Católica, consagrando sacerdotes marxistas sin necesidad de una Iglesia independiente; más tarde alguno de ellos llegaría a Papa aclamado por los empoderados del SXXI. Tal vez, le pareció imposible.