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No es invasión, es saneamiento | Por Eliécer Hernández Falcón

13/02/2018 11:07 AM

Eliécer Hernández F.

Venezolano. Especialista en Seguridad Informática. En twitter es @paraguacucho

La progresía venezolana, animada por los politiqueros charlatanes de la MUD y cohonestada por “intelectuales” de la sociedad “civil”, pretende venderle al grueso del país -ese que ya ha abierto los ojos y comprende que esta tiranía no se va con votos- que los gringos vienen a por los recursos naturales de Venezuela, que a ellos nunca les ha importado el país y que nuestros problemas “los resolvemos nosotros”, como si no ha sido suficiente la cantidad de asesinados por la invasión cubana.

Comensales de la MUD tratan de decirnos que la salida de este pozo séptico “la tienen ellos”, después de casi 20 años, postrando sus nalgas en República Dominicana en un sainete de mal gusto al que llamaron “diálogo y negociación”, en donde salió airosa la tiranía, una vez más. ¿Parecen tener ellos la razón?

El problema chavista ya dejó de ser un problema meramente venezolano. Se ha convertido en un flagelo que traspasa todas las fronteras mundiales, no solo las de países vecinos y resto de Sudamérica, al ser un eje financista de organizaciones políticas y terroristas que ponen en vilo la estabilidad de las naciones “alineadas”, al mismo tiempo que someten a sus propios pueblos para permanecer en el poder.

Utilizar los recursos de un país para consolidar un eje terrorista mundial a largo plazo no es un problema “regional”, ni mucho menos un asunto “de menor importancia”. Estados Unidos mostró una política excesivamente diplomática durante los dos períodos de Obama, en dónde jamás evitó la contaminación comunista de Sudamérica ni la proliferación del terrorismo por el mundo. Al contrario: sus políticas parecen haber sido orientadas a la consolidación del marxismo cultural alrededor del mundo a través de sus operadores políticos de izquierda.

Pero no hay mal que dure cien años. Gracias a la estabilidad legal y constitucional de Estados Unidos, la gente pudo elegir a su nueva cabeza de estado, el empresario republicano Donald Trump, quien parece tener tolerancia cero con los comunistas y terroristas del planeta. Su agenda parece ser orientada al progreso económico de Estados Unidos, pero al mismo tiempo está ayudando al mundo a liberarse de la esclavitud moderna, incluyendo a Venezuela.

Estados Unidos nunca podría atacar el mal del terrorismo de raíz si no aborda el problema que hoy mata sistemáticamente a Venezuela. El régimen cubano invasor enquistado en Miraflores ha servido, además de puente al narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa, como financista principal de países tiránicos fundamentalistas enemigos de las costumbres americanas. Si algo les duele a los ladrones es que les toquen el bolsillo, y eso lo ha comprendido muy bien Estados Unidos y Europa al sancionar económicamente a los más criminales del régimen. Ahora faltan por sancionar a los de la MUD, quienes han funcionado como testaferros rojos durante más de una década, creando imperios con dinero mal habido, producto del narcotráfico y el saqueo indiscriminado a las arcas venezolanas mediante jugosos contratos obtenidos mediante el nepotismo.

Los venezolanos de bien saludamos y apoyamos toda presión que el mundo haga para expulsar a esta invasión cubana que nos ha secado como nación, incluyendo cualquier intervención militar quirúrgica que se planee para extirpar el mal, puntualmente, y llevar a los malhechores frente a un juez federal de los Estados Unidos para pagar por sus crímenes. Si los politiqueros condenaban la extradición de los rojos por ser “inconstitucional”, hoy, no tenemos Constitución. Así que no hay clavo ardiente al cual aferrarse, ni elección posible. Todo lo demás son engaños.