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¿Otra vez la misma paja? | Por Orlando Fuenmayor

"Somos exportadores no solo de gente sino también de traumas y complejos" (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris) 27/12/2017 2:22 PM

Orlando Fuenmayor

Ingeniero Mecánico. Refugiado Político en Colombia. Activista político por más de 10 años. Articulista crítico y reflexivo de prensa digital e impresa en el Estado Zulia. En Twitter es @orlandojosefs

Hoy decido no hablar de lo duro que puede ser el exilio forzado, seria redundar. Prefiero detallar más bien hechos particulares de la cara que obviamos por tener la mente ocupada en pagar las deudas y enviar remesas de dinero a nuestros familiares en Venezuela. Cuando caigo en cuenta que existe un sistema paralelo que trabaja de la misma forma en el exterior, basado en populismo con fachada de asociaciones o fundaciones que dicen ayudar a hermanos Venezolanos que llegan a estos países “con una mano adelante y la otra detrás”

Existiendo franquicias partidistas en múltiples ciudades de países que ignoran como es la dinámica interna de Venezuela que se debate entre dictadura y colaboracionismo. A los cuales les une un mismo fin… el poder por el poder, jamás el fin es Venezuela y los venezolanos; eso es un camión de paja que en su momento creímos, pero que algunos dijimos basta.

“Soy del partido tal”, “Coordino el movimiento fulano y por ello párenme bolas”, “Hola Soy Lilian y paso cadenas por redes para notificarte algo y me deben agradecimiento”; lo peor de esto es que existan adoradores de este mal llamado culto y alientan a estos acomplejados a seguir con planes frustrados que en su país de origen no lograron capitalizar por la rosca boliburgués o la unitaria. Pensé que me había zafado de esta realidad al irme de mi país, pero me encuentro con esto y sin involucrarme tanto en el asunto, logro distinguir las costuras del traje que se quiere confeccionar.

Somos exportadores no solo de gente sino también de traumas y complejos. Gente que cae en el chantaje de recibir la bendita bolsa de comida (que en los países Latinos también existe como modo populista) o ayudas humanitarias por medio de organismos no gubernamentales o instituciones del estado y ubicar a esos hermanos (as) para dárselas y reciclar el vicio de dar el pescado y no la red.

¡Que fastidio! No lo puedo catalogar de otra manera, pretensiones de optar un cargo público, una embajada o consulado solo por usar la bandera de la ayuda humanitaria de venezolanos. Personas con doble nacionalidad o de nativos de esos países que nos acogen, que recurren a exponer al escarnio público la mala situación de hermanos (as) que no han corrido con la mejor de las suertes. Terminando así siendo banderas políticas el ayudarnos de una u otra manera y utilizarlos hasta en campañas políticas.

Entiendo que nunca estuvimos acostumbrados a salir, sino más bien recibir extranjeros. Recordando que muchos de estos eran sobornados con cédulas venezolanas por el intercambio más común… ¡El voto! colombianos, chinos y árabes más que todo tuvieron que pasar por esto, siendo Hugo Chávez el que más jugo le saco a este intercambio de cédulas por votos.

Irónicamente nos tocó al revés; karma, destino o bumerán… Lo cierto es que esta realidad golpea a quienes nos damos cuenta y pasa como suave brisa a quien ignora en lo que está metido.