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Parceros pilas con la izquierda | Por Orlando Fuenmayor

09/03/2018 10:00 AM

Orlando Fuenmayor

Ingeniero Mecánico. Refugiado Político en Colombia. Activista político por más de 10 años. Articulista crítico y reflexivo de prensa digital e impresa en el Estado Zulia. En Twitter es @orlandojosefs

Entiendo que no estoy en mi país, quizás me digan metido, pero no puedo quedarme de brazos cruzados sin hacer nada por la que es hoy mi 2da patria ¡Colombia! lugar donde encontré la oportunidad de estar legal con mi esposa, donde pude realizar un emprendimiento que es pilar fundamental de nuestro sustento. Sitio donde puedo caminar tranquilo sin el miedo de ser robado o ser atrapado por el Sebin por manifestar mi posición y sé que con mi trabajo duro puedo conseguir tener ciertas comodidades materiales que en mi país por más que me esforzara nunca lograría en 100 vidas.

En el año y medio que tengo aquí y por el tipo de trabajo que realizo, he llegado entender medianamente al colombiano. Gente que son sumamente trabajadoras, emprendedoras y que tienen una historia de conflicto armado civil que les ha marcado su manera de ser. Pero en el fondo nos parecemos muchísimo, tanto que podría decir que socialmente Colombia se parece muchísimo a la Venezuela de los 90´s.

Pueblo que está cansado del modelo populista y de la corrupción que existente, donde se mantiene latente la posibilidad de quien llegue al poder; así tenga buenas intenciones el sistema lo termina corrompiendo. Por ello que el discurso anti sistema de Petro o Fajardo hace una seducción que se asemeja a Chávez postulándose a la presidencia en Venezuela en 1998. Y en su contraparte, dirigentes pocos carismáticos y carentes de un peso específico que los ronda la sombra de la corrupción.

Siento un gran terror, ya esto lo viví. Y sé que quizás la transición al socialismo en un país como el colombiano sería mucho más rápida, ya que hay armas y dinero del narcotráfico que de entrada Hugo Rafael no tenía. Súmale a esto que el “desarme” pacifista de Santos. Instaurándose un nuevo fenómeno dentro de las guerrillas; que no es más que el “cambio de brazalete” el de la FARC por el del ELN.

A esto le sumo a opinadores colombianos, que hacen vida en medios digitales, redes sociales, prensa, radio o televisión que se me parecen mucho a esos influenciadores venezolanos que solapadamente avalan ciertas cosas de la Dictadura y de la MUD. Que posicionan teorías mediocres para lavarle la cara a la izquierda colombiana y negar la posibilidad que se replique el CASTROCHAVISMO en Colombia; lo que estos ignoran es que aquí sería muy rápido llegar a la miseria venezolana, ya que no hay petrodólares que cubran las fallas del estatismo.

Santos perfectamente puede ser nuestro Caldera y el escenario de antipolitica crea un clima perfecto para que llegue al poder aquel que paseaba por Colombia al difunto Chávez y confesó ser su buen amigo. Mismo que está de acuerdo públicamente en expropiar… ya sabemos que expropiar (para ellos) es robar y posteriormente se traduce hambre por falta de producción.

Ojo Colombiano (a) ya esta película la vivimos en primera fila y es nuestro deber alertar a tiempo. Para que nunca llegar a decir “SE LOS DIJE”