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Precedentes del Narcorrégimen: La Narcorepública de Bolivia | Por Javier Lara

Luis García Meza sentado en el centro, presidente. Luis Arce Gómez sentado a la derecha, Narcoministro del Interior 10/08/2017 8:06 PM

Por Javier Lara

En Twitter: @vzla_apesta

Ya anteriormente afirmaba que el chavismo era nuestra unión de las expresiones autóctonas de crimen organizado y comunismo, que históricamente tienen cada nación como plagas de su modernidad, pero como fenómenos separados, rara vez se ve que ambas confluyan de la manera que acá prácticamente ha resultado en una auténtica fusión y simbiosis, donde cada vez los límites entre uno y otro son más difíciles de encontrar.

Sin embargo, aunque este fenómeno parece único conforme se mantiene en el poder y agrega violencia, crímenes e infamias a su lista, ha tenido regímenes en la historia previos y quizás inspiradores para ellos, aun cuando su infamia, crímenes y violencia han sido superados con creces por el chavismo en su tiranía.

Ejemplo de ello lo tenemos en el primer gran productor de coca del mundo para los años 80’s y no podía ser de otra manera que Bolivia. Nación azotada en ese entonces por gobiernos militares, altas tasas de pobreza, conflicto social al alza y una geografía propicia para el crecimiento de la hoja de coca, y a partir de allí todos sus productos derivados.

De esa nación confluyó entonces la alianza de grupos que estaban en aquel momento solo como poderes en la sombra, actuando para evitar el tránsito de la dictadura militar a la democracia, en un país que tuvo interrumpido ese tránsito desde 1964, cuando René Barrientos derrocó a Víctor Paz Estenssoro, iniciando así un largo tránsito de gobiernos militares largos y gobiernos civiles breves y débiles intercalados. Este proceso de dictaduras parecía finalmente estar listo para terminar ya en 1979, cuando fue electa por el congreso Lydia Guelier Tejada, la primera mujer presidenta de la República, destinada a entregar el poder a quién fuese elegido presidente en elecciones en 1980.

Sin embargo, y a pesar del apoyo del congreso, las Fuerzas Armadas no parecían conformes con dejar a civiles al mando de un país que habían acostumbrado a mandar. Por lo que decidieron actuar poco a poco creando un clima de ingobernabilidad, iniciando todo con un intento de asesinato de la presidenta por parte de un militar que irrumpió en la residencia de esta bajo excusa de estar borracho, y luego con una escalada de acciones destinadas a llevar al poder a Luis García Meza.

Este general, empezó pidiendo la comandancia del Ejército para él, en una demanda que le fue cumplida, para luego por medio de su mano derecha el Coronel Luis Arce Gómez, confeccionó una lista de dirigentes, sacerdotes, ex presidentes y sindicalistas a los que debían eliminar para tomar el poder, amenazando a estos desde el poder primero, y luego llegando al punto directo de la eliminación física en atentados de varios.

Este punto llegó cuando en plena campaña electoral, el equipo del candidato Hernán Siles Suazo abordó un avión de una compañía de taxis aéreos propiedad de Arce Gómez el cuál estalló en el aire, sobreviviendo el candidato que no abordó el avión, y milagrosamente su vicepresidente Jaime Paz Zamora, quién sufrió graves quemaduras en un atentado donde la autoría fue clara, al mejor estilo de cártel colombiano.

Aún con este hecho terrible, Hernán Siles y su compañero de fórmula Jaime Paz Zamora terminaron ganando la elección y parecían encaminados a consolidar la transición a la democracia en el Cono Sur, en un hecho que a poderosos sectores no parecía gustarle. Porque no solo estaban los militares ya mencionados, sino el narcotráfico, las mismas dictaduras del Plan Cóndor e incluso, criminales de guerra nazis, todos aliados para evitar esto de forma ordenada.

Así, el Plan Cóndor, principalmente por su rama argentina del Proceso de Reorganización Nacional alentó a Luis García Meza y proporcionó hombres para ayudar en un golpe. Igualmente Luis Arce Gómez, para ese momento bien cercano a cárteles de la droga por medio de su primo Roberto Suárez Gómez, conocido como “El Rey de la Cocaína” quién para ese entonces se encargaba de proporcionarle hojas y pasta de coca a un emergente traficante de Colombia llamado Pablo Escobar. Suárez Gómez proporcionó entonces financiamiento y hombres de su brazo armado, entrenados por el criminal de guerra nazi Klaus Barbie “El Carnicero de Lyon” al golpe que no tardó en ejecutarse.

Con todos estos apoyos, el 17 de julio de 1980 inició el golpe con la exigencia de la renuncia a la presidenta Guelier Tejada y en paralelo el asalto de la sede de la Confederación Obrera Boliviana por hombres de Arce Gómez que destruyeron el edificio, secuestraron a sus ocupantes y con ayuda de los servicios represores argentinos los torturaron e incluso asesinaron como el caso de Marcelo Quiroga Santa Cruz, culminando todo con la expulsión de la presidenta del país y la toma del poder de facto del gobierno de “Renovación Nacional” que quizás inspirado en sus colegas nazis, prometió “Gobernar Bolivia hasta el año 2000”.

Sin embargo, para frustrar sus planes entró primero el movimiento sindical boliviano en las minas y los campos. Convocando a huelgas generales que recibieron la represión de la dictadura, a la que trataron de enfrentar con la dinamita que usaban en sus minas, palos y piedras, llevando esto a que la dictadura recrudeciera en su accionar y obligara a uno de sus jefes sindicales, Juan Lechin a sentarse con esta para levantar la huelga, bajo amenaza de matar a su hijo hecha por Luis Arce Gómez, quién decidió inaugurarse en su nuevo cargo de Ministro de Interior con esta y más acciones destinadas a cumplir con su mantenimiento de la paz.

Acciones como decretar toque de queda desde las 9pm en el país y el llamado textual a “Todos aquellos que contravengan el decreto-ley, deberán andar con su testamento bajo el brazo”, junto al “Todo boliviano que denigre a este país, será declarado como traidor a la patria” fueron muestra de promesas hechas para mantenerse en el poder a costa de la eliminación de sus enemigos en hechos como la “Masacre de la Calle Harrington” donde elementos subordinados a este en el ejército asesinaron a la directiva del Movimiento de Izquierda Revolucionaria mientras sostenían una reunión.

Todos estos hechos le costaron a la dictadura perder sus apoyos internacionales naturales, como los países del Pacto Andino y los Estados Unidos. Quedando así aislados y solo apoyados por las dictaduras de Chile y Argentina, cuyo apoyo no fue suficiente para cumplir sus obligaciones económicas y actos de corrupción, lo que llevo a estos a incursionar directamente en el narcotráfico para mantenerse, con apoyo de Roberto Suárez Gómez. Se involucraron así en el tráfico de drogas por medio de la misma compañía de aerotaxis que usó Arce Gómez para atentar contra Jaime Paz Zamora, sirviendo esta de transporte de la mercancía del “Rey de la Cocaína” a sus mercados respectivos, junto a la protección de las mismas fuerzas armadas a laboratorios, rutas y alijos de la droga del cártel.

Sin embargo, esto solo empeoró la situación del régimen, al colocarlos en la mira de la opinión pública estadounidense que retrataba en programas periodísticos como “60 minutes” de Mike Wallace “The Minister of Cocaine” a Arce Gómez en plena guerra contra las drogas. Lo cual llevó a exigir acciones contra estos, que llevaron a aislar más a la dictadura y así a crear enfrentamientos y contradicciones en la cúpula militar que veían una amenaza en el involucramiento en el narcotráfico.

Así, ante la presión y acusaciones, Luis Arce Gómez fue destituido del Ministerio del Interior y le fue asignada la dirección del colegio militar por un breve tiempo, hasta que por un amotinamiento de los cadetes fue destituido también de este cargo. Sin embargo, ya esto fue el punto de no retorno de la dictadura al sucederse uno tras otro alzamientos militares, focos guerrilleros y más huelgas, el presidente Luis García Meza tuvo que abandonar el poder dejando a cargo a otra junta militar. Culminaba así, el 4 de agosto de 1981, tras poco más de un año, el régimen de la “Renovación Nacional” que pretendía estar en el poder por 20 años.

Posterior a este narcorrégimen, se sucedieron más juntas y gobiernos militares hasta la entrega del poder en 1982 a Hernán Siles Suazo, a quién García Tejada con su golpe, le robó las elecciones dos años antes.

Sin embargo, esto no fue el fin de García Tejada, Luis Arce Gómez y sus colaboradores, quiénes poco a poco fueron unos enjuiciados, y los otros cayendo presos por sus crímenes en el extranjero.

El primero en caer preso fue Klaus Barbie, quién al culminar la dictadura perdió la protección que esta le daba por los servicios prestados y fue extraditado a Francia para ser enjuiciado por sus crímenes cometidos en la Segunda Guerra Mundial. Siendo declarado culpable y encerrado hasta su muerte.

El siguiente en caer fue el “Rey de la Cocaína” Roberto Suárez Gómez por narcotráfico en 1988, sentenciado a 15 años, de los cuales cumplió ocho. Vivió el resto de su vida libre hasta su muerte en 2004.

Un beneficio que hasta ahora, parece que no tendrá Luis Arce Gómez. Quién al negarse a comparecer al juicio abierto a la dictadura y sus colaboradores, estuvo prófugo del estado boliviano hasta diciembre de 1989, cuando la DEA lo arrestó en Santa Cruz y lo llevó a Estados Unidos para responder por cargos federales de narcotráfico. Fue así condenado a 30 años de cárcel por estos cargos, cumpliendo 18 años hasta su expulsión del país a Bolivia, que lo reclamó por asesinato, la masacre de la Calle Harrington, la desaparición de Marcelo Quiroga Santa Cruz y otros cargos a 30 años de cárcel, que sigue cumpliendo hasta hoy sin derecho a indulto en la penitenciaría de Chonchocoro.

El último en ser apresado, fue precisamente el líder del narcorrégimen Luis García Meza Tejada, quién habiendo sido condenado por múltiples cargos en 1993, se mantuvo prófugo entre Bolivia y Brasil hasta 1994, cuando fue capturado en Sao Paulo y extraditado un año después en 1995, siendo recluido en la misma prisión donde está hoy su mano derecha Arce Gómez, de donde se espera que salga en el 2025.

Así fue entonces, el primer narcorrégimen de América Latina. Donde confluyeron militarismo, ideas totalitarias representadas por Klaus Barbie, apoyo militar e ideológico extranjero de manos de la dictadura argentina, un “hombre fuerte” y cara visible de la represión y enlace con el narcotráfico como fue Luis Arce Gómez y un narcotraficante de leyenda como Roberto Suárez Gómez, en una tiranía represora y que aun combatiendo al comunismo, terminó inspirando a quiénes juraron destruir, mucho más al norte de sus fronteras.