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PSUV y MUD: la izquierda carnivora y la izquierda vegetariana | Por Alexander Guerrero

Las izquierdas son multicolores, pero izquierdas son. (Ilustración de mujerescausando.com) 11/08/2017 11:00 AM

Alexander Guerrero

Alex Guerrero es Economista de vasta formación en la academia venezolana e internacional. A través de sus escritos desnuda la estafa económica del régimen chavista y la carencia de propuesta económica alternativa

La Mesa de la Unidad (MUD) expresaba públicamente en 2016 que se encontraba en proceso de reestructuración, le creímos, pero no era cierto, era el “engaño” del torero, había que inducir la embestida del toro, motivar a muchos que creen que la MUD como acción colectiva no tiene remedio, así ocurrió. Y ello es sin duda alguna la razón o la causa por la cual en la MUD no hay un determinado proyecto país, un modelo de libertad orgánica tanto en lo político como en lo económico.

El Gobierno la encerró y le hizo tragar los insultos que importantes dirigentes de la MUD expresaban públicamente creyendo que con ello se animaría el juego electoral. El plebiscito con 7 millones de votos nos adelanta que esa cantidad menguada de votos tenía alguna explicación, en realidad tiene muchas, veamos en el texto algunos antecedentes y quizás la respuesta al curso ruta errática tantos fracasos durante más de diez y siete años, los cuales pensamos habían llegado a su fin con el triunfo electoral hasta alcanzar la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, victoria pírrica en virtud del golpe constitucional dado por el Gobierno para reducir a la AN en un poder público sin poder, y dar a lo largo de más de un año, una especie de cómica política.

Ello sin embargo, no debió sorprender a nadie, sino con la “normalidad” con la cual la Mesa de la Unidad reaccionó a ese golpe de Estado dejando secuestrarse sin ni siquiera lanzar una piedra -como lo hubiesen hecho los estudiantes en cualquier protesta como lo ha sido en los últimos años, luchando por las libertades secuestradas por el gobierno.

Esos eventos, años de fracasos y este último, el secuestro por parte del Gobierno y el Poder Judicial del Poder Legislativo, llaman la atención sobre la presencia de serios problemas, entre ellos, la relación burocrática de la Unidad bajo el legado del viejo bipartidismo incapaz e ineficiente para enfrentar a un gobierno depredador y totalitario de un estado fallido y fracasado. La circunstancia es aún más grave, cuando ese gobierno arremete para acumular mayor poder político, económico y social, maniatando literalmente la respuesta popular que eligió un cuerpo legislativo (AN) bajo un “golpe constitucional”.

Todo esto debe llamar muchísimo la atención porque quita el velo de la ignorancia cuando los parlamentarios se entregaron cándidamente, aceptando la imposición inconstitucional del Poder Judicial sobre el poder del voto popular. El resultado ha sido el crecimiento de una profunda desconfianza en los grupos políticos e individualidades que componen la AN electos por el pueblo con mayoría calificada dando un mandato claro hacia un cambio radical al modelo de empobrecimiento en curso, revolución socialista.

Por ello hay que dirigir la crítica al comportamiento de la dirigencia de la oposición política dado el reclamo del país a cambiar no solo la estructura burocrática y política de la Unidad, sino -en el sentido de este documento- revisar hacia adentro, su resistencia a exponer su visión de país, el marco institucional e ideológico que la Unidad propone, sobre todo cuando está identificado claramente que de las grandes causas de nuestro violento empobrecimiento tiene título la concentración en el Estado-Gobierno de la capacidad productiva del país que ha expropiado los activos de sus ciudadanos -y no únicamente del periodo de la revolución chavista, sino de décadas pasadas.

Es el socialismo, en todas sus versiones que nos ha traído al actual régimen revolucionario que ha destruido el sentido emprendedor y libertario del individuo. Todo esto debió haber sido una gran discusión popular y nacional apenas fue inaugurada la AN en enero de 2016, lo que no se hizo. La gran pregunta a este nivel de reflexión dirigida a los parlamentarios de la Unidad es si ellos realmente están convencidos que el país ha sido literalmente destruido, que su economía ha colapsado tal cual como lo relata “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand, obra escrita en 1956 cuya trama es lo que ha ocurrido en Venezuela en estas dos décadas.

Después de largos diez y ocho años, Venezuela ha perdido las dos terceras parte de su tamaño expresado en PIB en términos reales, un grado de empobrecimiento inédito, producido por expropiaciones, descapitalización, emigración de empresas extranjeras lo que nos enajena del sendero tecnológico de la economía mundial, la destrucción de la industria petrolera, la CVG, aguas y electricidad, tierra y subsuelo depredados, lo dicen muy claro, el país debe buscar su rumbo libertario con plenas libertades económicas, desmantelamiento del Estado propietario, con la privatización de lodosas empresas del Estado y el empoderamiento del ciudadano de sus suelos, subsuelos, espacio electromagnético, aguas, bosques, mares y que la explotación de todos esos recursos sean arbitrados por los mercados.

Tal cual como ha ocurrido en sociedades que han progresado aceleradamente bajo el capitalismo, Corea del Sur, Taipéi, Singapur, otros países asiáticos, incluido China; Botsuana en África; Chile, Perú y México en América Latina, solo para nombrar los más emblemáticos. Venezuela debe abandonar los socialismos, los que llamamos vegetarianos, los carnívoros tipo comunista, los que sabemos han fracasado en todo el mundo. En ese sentido en este ensayo discuto la red ideológica socialista venezolana que a nuestro juicio ha capturado a la oposición política hasta un punto en el cual la brecha ideológica que suponemos debió haberse ensanchado, ha mutado en dirección a disminuirse, creando una especie de síndrome donde la Unidad aparece capturada por el estatismo socialista.

Estatismo que podemos ver que, en otro sentido, en las coincidencias ideológicas mencionadas arriba, ha mermado el sentido de lucha de los venezolanos por sus libertades políticas y económicas. Al momento, la Mesa de la Unidad ha demostrado incapacidad de deslindarse ideológicamente del socialismo que nos ha empobrecido, lo cual nos ha traído al borde de un estancamiento secular (ver gráfico que encabeza este documento) con las mismas características de empobrecimiento seguidos por Cuba, para solo nombrar un ejemplo cercano, de un país que nos secuestró no solo materialmente sino ideológicamente.