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Sobre las criptomonedas y el petro | Por Daniel Lahoud

02/03/2018 9:35 AM

Daniel Lahoud

Economista con especialidad en economía empresarial, Magíster en Historia de Venezuela, en Economía Empresarial y Doctor en Historia. Profesor en la UCAB, UCV y UCAT.

Las criptomonedas, son un audaz experimento que está dando al traste con el concepto de Banco Central; sin embargo, está más cerca de la concepción de un banco central que de una moneda convencional. Las monedas no las inventó nadie en particular, son una creación de la humanidad, que haciendo alarde de su habilidad empresarial descubrió que había una mercancía (que podía ser el oro, la plata, los ganados, las semillas o las piedras preciosas o no) con la capacidad de servir como representación de valor y debido a su aceptación generalizada terminó convirtiéndose en medio de pago. Luego de eso, los gobiernos siempre han hecho hasta lo imposible para domesticar el concepto. Primero la acuñaron y ejecutaron las devaluaciones reduciendo su contenido de oro, hasta envilecerla. En la edad media y hasta la moderna esclavizaron a los alquimistas porque creyeron que efectivamente podían producir oro, y así, apoderarse de esa forma de obtener metal (en eso también fracasaron). Por último inventaron el concepto de banco central para engañar a todos con sus papelitos sin respaldo. Y cuando vivimos un escenario hiperinflacionario como el que vive Venezuela, nos muestran como en esa forma de dominación también fracasan.

Ahora ha surgido este elemento que dan en llamar criptomoneda y que no es efectivamente una moneda, porque no ha comenzado por ser una mercancía, es un concepto informático que no tiene valor intrínseco. Sin embargo, pero de la misma manera que hoy pasa con las monedas modernas, a las cuales, el banco central ha vaciado de contenido y ha mutado en un documento que la gente valora por confianza. A esta confianza se la llama fiduciaria, porque proviene del latín fides, que significa fe.

El temor que los economistas convencionales exhiben cuando se les nombran las criptomonedas y que ellos asocian al quiebre del concepto erróneo de que el banco central le otorga respaldo a la moneda, en realidad no debería serlo. Pues, en sustancia, tanto sus billetes, la criptomoneda, y los billetes de monopolio tienen el mismo respaldo, sencillamente nada.

Entonces partimos de que una criptomoneda no tiene respaldo. Tampoco tiene un banco emisor. De hecho no funciona en sistemas financieros regulares, porque usted no puede abrir una cuenta en Bitcoins, o en Ethereums (o en cualquier denominación de estas) y limitarse sólo a guardarlas en sus criptobilleteras o utilizarlas como medio de pago, para cancelar a aquellas personas que también aceptan ese instrumento. En otras palabras, es como si utilizáramos cigarrillos para canelar nuestras deudas, quien los acepta, lo hace porque reconoce a los cigarrillos como medio de pago, pero probablemente si usted le dice a un vecino “te cambio este cigarrillo por una copa de vino”, se reirá sonoramente en su cara. Porque el cigarrillo como el bitcoin o cualquiera de esas criptocosas no es moneda sino para un grupo selecto de personas. Sin embargo, y de esto sí me alegro, nos ha demostrado de una manera sencilla y masiva que los bancos centrales no hacen falta.

Otro asunto, la criptomoneda como no tiene control estatal ni circula por mercados financieros tradicionales, permite que usted la use para actividades consideradas “non santas” y como valen mucho pueden hacerse con ellas estas operaciones ilegales, sin el riesgo de que los persigan y los atrapen. Ese es uno de sus atractivos.

Entonces no es reserva de valor, que es lo que sí caracteriza a una moneda. Por ejemplo, si usted compra oro a un buen precio, generalmente eso puede ser rentable, porque atesoran mucho valor, esa es la razón por la que el oro, aunque no exista el patrón oro, preserva su característica monetaria, intrínsecamente tiene mucho valor en sí mismo. Por eso decimos que es reserva de valor. Con las criptomonedas esto no pasa y la fluctuación en su cotización hace que sea un instrumento muy especulativo, y eso atenta contra su calidad monetaria.

Pasando a otro tema, por supuesto, nos falta hablar del bendito Petro. Eso no es una criptomoneda, el sólo hecho de que es emitida por un gobierno (no han reconocido que lo haga el Banco Central) ya lo convierte en elemento dudoso.

Otro elemento que lo aleja de la característica de una criptomoneda es que tiene respaldo, aunque también el respaldo sea cuestionable, porque los bancos centrales siempre han procurado que no se dude de que hay algo detrás de sus billetes. Todo individuo realmente informado sabe que el dólar, el euro y cualquier moneda moderna es fiduciaria, aunque surgen de una moneda que en algún momento tuvo respaldo o fue oro o plata y tuvo un contenido metálico. Para darles un ejemplo, cuando el Banco Central tiene oro, la manera de añadir oro a las reservas es llevarlo al exterior (a Suiza o a Inglaterra) y hacer que este oro se certifique así se convierte en oro monetario, y puede ser contabilizado como tal. No basta con que el Banco Central afirme que tiene tantas toneladas de oro, eso puede ser cualquier cosa, a menos que se certifique. Esa es la razón por la que no se deben emitir monedas con respaldo en algo que está en una mina o en el subsuelo. Primero hay que sacarlo, luego monetizarlo. El petróleo en el subsuelo es tierra, el oro en una mina es tierra. No es petróleo u oro hasta que no se saca, se procesa, y se vende, o se certifica. El respaldo del Petro no existe. Por tanto, así como la pirita era el oro de los tontos, yo creo que el Petro es la criptomoneda de los tontos, otra piratería a la que nos tienen acostumbrados en este canje de oro por espejitos.