Hoy --/--/----

Síguenos en nuestras redes sociales

Turismo Electoral, Problema Ético de la “Nueva Política” | Por Javier Lara

Nuevos rostros, nueva política, viejos vicios, viejas trácalas (Foto: Vladimir Marcano) 17/08/2017 4:00 PM

Por Javier Lara

En Twitter: @vzla_apesta

Con la cantidad de males políticos asociados a Venezuela más que un libro podrían hacerse volúmenes completos e incluso así, no habría nada completo, entre males viejos y nuevos que perduran en la que parece ser la clase política más ignorante y corrupta de Latinoamérica.

Esa clase política además, aliada con sus amigos de los medios de comunicación, siempre busca “renovarse”, o lo que es lo mismo, maquillar su verdadero rostro de corrupción e inoperancia por medio de fenómenos políticos novedosos que igual que la telenovela de las 9, buscan alargar lo más que puedan a fin de generar ganancias a todos los involucrados. Creando así chavistas apropiados para la clase media, políticos reivindicadores de un socialismo de “modelo brasileño” y algo a lo que ya tienen diez años sacándole el jugo sin que parezca agotarse: Los dirigentes estudiantiles.

Salieron frescos en 2007 cuando la lucha contra el chavismo estaba en sus horas más bajas fruto de la derrota electoral de Manuel Rosales, la consolidación del chavismo en el gran bloque del PSUV y el cierre de RCTV, cadena televisiva que al no doblarse para no partirse, sufrió el ensañamiento chavista.

El caso es que estos líderes estudiantiles surgieron como la nueva cara de una oposición alicaída en ese momento. Prometían sangre nueva, nuevos bríos, cero contaminación de la corrupción de la IV República, cero asociación a quiénes desfalcaron al estado con RECADI, con la crisis bancaria, con los gobiernos de Luis Herrera y Lusinchi o hasta con CAP. Parecían de esa manera, impolutos, muy a pesar de que algunos tuviesen la capacidad discursiva de un colibrí en drogas, más del doble de la duración de su carrera “estudiando” en la universidad, o incluso una formación ideológica tan pobre y errónea que los hace considerar ejemplar a Salvador Allende.

Surgieron diciendo “No somos políticos, somos estudiantes”, pero un año después, más de uno se lanzó al gran festival de capturar renta que significaron las elecciones regionales de 2008. Los vimos postularse a alcaldes, gobernadores y hasta concejales sin culminar las carreras que ya entonces debían culminar con años de retraso. En 2009 adversaron la reelección indefinida que propugnaba el chavismo vía enmienda, para luego verlos mantener por dos períodos al hoy “traidor” Ricardo Sánchez en la FCU de la UCV a pesar de su falta de escrúpulos.

Y así siguieron, contaminándose de los vicios que decían que no tenían, o tal vez aún no les habían dado chance de probar, hasta adoptar las prácticas que criticaban al chavismo y hasta a la misma oposición en privado, con frases como “Marquina es un güebón ¿Que hace postulándose por los Altos Mirandinos si él es de Sucre?” o “No podemos aceptar que Ismael García se postule por Libertador”, como es la del “Turismo Electoral”, cuya cara visible y despreciable recae hoy en el Jonah Hill de Baruta.

Práctica que se resume, en esa tradición adecopeyana de por no tener dirigentes de confianza en cierta entidad federal, deciden nombrar a una suerte de próconsul desde Caracas que les garantice el control de esta a pesar de desconocerla en lo más mínimo, por no haber tenido la molestia de buscar siquiera un atlas de Venezuela para tener alguna idea. Y como práctica negativa de la IV República, se hace extensiva a ese monstruo de lo peor de esta que es el chavismo, que desde un principio, al no tener representantes políticos en ciertas entidades dominadas por sus rivales, decidieron nombrar como sus candidatos a gobernadores, a miembros de su partido original sin importar su absoluta ignorancia en dichas entidades. Apuesta que les funcionó muy bien, dado que terminaron estos hasta ganando dichas elecciones, resultando un “modelo exitoso” y quizás hasta digno de copiar por una oposición fetichista de victorias electorales.

Así hoy, buscando seguir ganando elecciones sin importar que sean tan relevantes como un certamen de Novia Blanca, aplican los principios electorales que le resultaron bondadosos a la clase política que buscan derrotar, sin importar lo poco éticos, responsables con sus principios si es que en algún momento los tuvieron, o siquiera la clase de personas en que se están convirtiendo. De esa forma, hoy quién hace dos meses prometía seguir en la calle hasta sacar a la dictadura, concurre a la farsa electoral de esta; quién miraba con repudio hace 7 años a otros dirigentes por cambiarse de camisa de partido y hasta de entidad federal para postular, hoy con la camisa ya cambiada y al lado de quién criticaba, se cambia de Baruta a un Táchira lejano para seguir comiendo de la renta y esperanzas electorales de quiénes quieren seguir engañados.

De esta forma, esa “nueva y fresca” cara de la política, que decide irse de un partido donde una casta valenciana aliada a intereses bolichicos le cierra el paso, a un partido donde una casta jamás renovada lo nombra procónsul a dedo en un lejano estado fronterizo, hace adagio del dicho de “Los dinosaurios vienen en todos los tamaños, también fueron cachorros”, que ya coloca este producto disfraz de la misma clase política despreciable en su etapa culminante cual novela que esperemos, termine pronto de lo aburrida, dañina, costosa y predecible que se ha puesto para quiénes que ya a estas alturas deberíamos decidir entre cambiar el canal o hasta tirar el televisor por la ventana.