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Un Narco en la Presidencia | Por Fernando Milanés

Timochenko, a punto de lograr lo que ni Pablo Escobar o Carlos Lehder pudieron. 11/11/2017 11:53 PM

Fernando Milanés

Fernando Milanés es Médico Psiquiatra. Miembro del comité ejecutivo de la Asociación Cubana de Médicos en el Exilio

El gran poder que tenía Escobar dentro de su comunidad, con lo cual su campaña solidaria iba teniendo cada vez más resultados positivos, lo hizo decidir dar un paso más en su carrera política. Después de haber creado varios movimientos sociales, bajo una ideología basada en el civismo, el nacionalismo y los programas sociales, ecológicos y deportivos, que desprestigiaban el papel de los políticos frente a las necesidades de las comunidades marginales y estaban reforzados por el gran apoyo de sus humildes seguidores, se alió con dos importantes personajes del Partido Liberal, logrando entrar así a formar parte del Congreso Nacional, justo a tiempo para llegar a la campaña presidencial de 1982.

Este miércoles el exguerrillero y actual dirigente del partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), Rodrigo Londoño, fue confirmado como candidato a presidente en las elecciones de 2018. Más conocido por su nombre de guerra 'Timochenko', el líder del grupo guerrillero reconvertido en fuerza política llevará como vicepresidenta a Imelda Daza, integrante de Voces de Paz.

Iván Márquez, quién lideró la delegación de las FARC en los acuerdos de paz realizados en La Habana, Cuba, fue quien dio a conocer publicamente la noticia. "Anunciamos que nuestro candidato a la Presidencia de la República será Rodrigo Londoño Echeverri 'Timochenko', quién estará acompañado de Imelda Daza como vicepresidenta", dijo de acuerdo a la agencia EFE.

No es nada nuevo. Además de la influencia de los carteles de narcotraficantes en Colombia sobre los gobernantes del país y la corrupción de muchos de estos y la colaboración de figuras militares, los jefes de carteles han aspirado a posiciones políticas. Pablo Escobar fue uno de estos que apoyándose en populismo y demagogia llego a ser elegido como parte del Congreso. Escobar fracaso en su intento por la reacción del gobierno y las pruebas de sus múltiples crímenes cometidos.

La historia de Colombia y el narcotráfico no termino con Escobar, ni con la ruptura del cartel de Cali. Los traficantes imbuidos por la pasión revolucionaria promulgada por Fidel Castro y su pandilla, cambiaron sus trajes y millonarias haciendas por uniformes verde olivo y la selva y montañas del país. A pesar de la influencia Castrista, la idiota popularidad en nuestros países de asesinos y ladrones como el Che y los Castro, hubo ganancias en la guerra contra la FARC y la droga por el ejército Colombiano y la ayuda del DEA y fuerzas especiales Estadounidense. Desgraciadamente, este esfuerzo culmino y se termino después de la presidencia de Álvaro Uribe.

El denominador común del lacre de la droga y su distribución ha sido Cuba bajo los tiranos Castros. Después del fracaso a través de las armas, estos decidieron utilizar su influencia pervirtiendo los sistemas democráticos en los regímenes que logran el poder a base de una mayoría de la población en un voto directo.

Sobornos, falsas promesas y trampas electorales han puesto gobiernos regidos por populistas y socialistas/comunistas en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, todos logrando enriquecer a la cúpula a costa del pueblo. En Colombia fue Juan Manuel Santos, que no hace honor a su apellido, el que en contra de la mayoría del pueblo y dirigido por Raúl Castro ha puesto en las manos de los narcotraficantes disfrazados de guerrilleros de la FARC el futuro gobierno colombiano. Rodrigo Londoño, alias Timochenko, quizás logre al fin el sueño de los antiguos líderes de la droga.

Espero que ese valiente y patriótico pueblo no se deje engañar con “fantasías socialistas” como nosotros los cubanos, ni el sueño de “cambios utilizando elecciones” como los Venezolanos. Al igual que Colombia pudiera ser para los que amamos la libertad el “principio del fin”, también pudiera ser el primer eslabón para la recuperación de las democracias en nuestros países.