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Un nuevo CNE para comenzar | Por Víctor A. Bolívar

Ilustración de Andrés Rodríguez del Villar 03/11/2017 11:36 AM

Victor Bolívar

Víctor Bolívar es abogado y profesor universitario de dilatada trayectoria. Fue presidente de Acción Democrática. En twitter es @vabolivar

Sin un cambio radical del sistema electoral, que comience por la designación de un CNE imparcial, pase por una revisión exhaustiva y depuración de la data, una observación internacional altamente calificada y medidas que neutralicen el ventajismo electoral, así como el reconocimiento de los resultados y la garantía de que los electos no serán víctimas en la sustracción de sus facultades, pudieran considerarse elecciones en nuestro país. Lo demás son cuentos.

Si la oposición y el país todo no ceden en estas condiciones y se tranca el juego es peor para el gobierno. Por el contrario si ceden y aceptan las infamantes reglas del régimen serán vanos los esfuerzos de quienes se enrolen en esas causas.

En efecto, hemos sostenido hasta la saciedad que todo lo concerniente al tema corresponde no solo a la esfera jurídica, pues entraña en alto grado a la política. De manera que independientemente de que pudieran esgrimirse los mejores argumentos que sustenten la clara nulidad de los actos y decisiones de la anterior AN y de la Sala (in) Constitucional del TSJ, ello nada determinaría sino existe una férrea voluntad política de darle un giro a todo este drama.

Valdría la pena preguntarse sobre la eficacia de esa posición. Para responder esa interrogante debemos estar conscientes en los muchos aspectos que inciden en la toma de esa decisión. Entre otros, el barajo de estas elecciones tenemos una variable distinta a las regionales en lo cuantitativo. Se trata de 335 elecciones que, en un todo como universo, atentan contra el monolitismo político de la no participación. Máxime cuando esa dirigencia se encuentra hoy en minusvalía, todo lo cual provocará casos de anarquía con muchos cimarrones en la sabana.

Pero lo que realmente tiene vital importancia, que evite las seguras penurias de otra derrota, es comenzar con la designación de un nuevo CNE por la AN en la que la oposición verdaderamente unida le diga al país que tenemos un nuevo árbitro electoral, para lo cual cuenta con informes que sostienen la viabilidad de esa decisión y con el mandato de la consulta del 16J.

Acto seguido la fraudulenta ANC y el ilegítimo TSJ, tomarán la decisión de anular esa designación, con seguridad se iniciará la persecución de los rectores y de los diputados que los designaron. En este estado de cosas, enrarecido el ámbito electoral por el régimen, nos preguntamos si las elecciones municipales tendrían lugar y de cuáles serían las consecuencias de llevarlas a cabo.

Con la decisión de no participar se le allana el camino a la oposición para tomar esta decisión. Claro está, que esto aplica también para las presidenciales.