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Venezuela Dominicana (patética, no heroica) | Por Federico Boccanera

En un beso, la vida. En tus brazos, la muerte. Más que un bolero, una forma de vivir. 08/02/2018 9:49 AM

Federico Boccanera

Comentarista, articulista, comunicador ciudadano. Apasionado estudioso de la Política, autodidacta. Siempre del lado de la Libertad. Director Editor de La Cabilla. En twitter es @FBoccanera

Obama provocó un daño planetario, al debilitar las defensas de occidente en todas sus orillas, para enfrentar todo tipo de infección. Revertir esto llevara tiempo, Obama nos hizo perder ocho años, y posiblemente nos agregó ocho más, para proceder a las reparaciones, algo que no me extrañaría, que actue en la conciencia de la actual administración republicana.

En Latinoamérica, presidentes como Piñera, Kuczynski y Macri, se encuentran en la misma situación de Trump, enfrentando una ofensiva interna inagotable, que obedece a un sistema global.

Si logra mantener el crecimiento de la economía y del empleo, Trump logrará reelegirse, y solo a partir de ese segundo mandato visualizo a un Trump verdaderamente "hemisférico", más allá de toda retórica y acciones de “soft/hard power”, de grado menor.

Y una situación no muy distinta a esta, es la que observo en los países latinoamericanos que podrían ayudarnos.

Mientras esta conjunción no genere un verdadero bloque internacional, de alianza atemporal, no circunstancial, un bloque capaz de enfrentarse al enemigo, planteando guerra en todos los frentes, y en los mismos términos que nos aplican (guerra sin escrúpulos, de muerte a las naciones), no habrá consolidación local ni continental, de cualquier avance nuestro. Bastará el menor tropiezo, para que el retroceso sea nuestro.

Mientras esto no ocurra a una escala geopolítica significativa, y como alianza permanente en el tiempo, a Venezuela no la salva nadie.

El aislamiento internacional del Estado chavista es directamente proporcional, a la buena compañía que consigue en las transnacionales del mal.

Venezuela en las Américas: de sucursal cubana a frente internacional y de allí a tumor primario regional, no puede ser que solo cuando la metástasis les moleste en el culo, reaccionen los buenos.

Mientras tanto el teatrino venezolano con coreografía dominicana prosigue, la oposición MUD no puede hacer nada ni decidir nada. Y algo que se pierde de vista en todo esto: para poder operar políticamente, y optar a las prebendas correspondientes dentro del estado chavista transnacional, no basta con "portarse bien", debes obtener el plácet de los socios: Cuba, Vaticano, Rusia, etc.… Ergo, “yanquis go home”.

La razón del lavado de cara para mostrar que la MUD salió airosa de la negociación, obedece primariamente a que al Estado mismo no le conviene competir electoralmente, con candidaturas totalmente desprestigiadas en la opinión pública nacional e internacional, la apariencia importa, especialmente cuando se habla de “escorts”, la verdadera vocación de la MUD.

El plan Trump, que Tillerson en su reciente gira ha comenzado a exponer, ha mostrado cartas que suponen acciones más allá de la retórica: la oferta de ayuda a los refugiados venezolanos en Colombia, y de abastecer de petróleo al caribe, en caso de embargo petrolero, más allá de su factibilidad, muestran un tipo de diplomacia basada en acciones, y en acciones que se suponen crecientes, y todas muestran un grado de habilidad, superior al promedio.

Por ejemplo, EE.UU. “sopesa” destinar recursos a los venezolanos refugiados en Colombia, mas allá de lo que esto significa en lo inmediato, como llamado perentorio a los venezolanos a que agarren sus macundales y corran hacia Colombia (ya saben qué hacer, no se equivoquen), se transmite un claro mensaje que Santos debe haber sentido como una patada en donde ya saben.

¿Qué tal Santos? oposición en masa, con fuerza testimonial no desmentible, aprovechable por Uribe, y mantenida por EE.UU.

Ejercicio de inimaginable imaginación: un triunfo verdaderamente "uribista" podría hasta provocar, un vaciado de migración alborotada hacia Colombia, y un vaciado "narco-bélico" hacia Venezuela, una crisis "resplandeciente" y un conflicto de pronóstico reservado.

Estamos ante una diplomacia de businessmen (Trump/Tillerson) y no de políticos de carrera...

El plan Trump, además, ha mostrado que no avanzaran sin obtener el acompañamiento concreto, duro, de naciones latinoamericanas, sin duda no desean repetir la situación de pasar como el policía malo que unilateralmente -y en solitario- arremete contra Latinoamérica.

Además de resultar impensable que EE.UU. se lance en solitario, menos aún la Unión Europea, accedería a sumarse o a respaldar una acción polarizada norte/sur, por más que se demuestren las manos metidas de Rusia e Irán, en Venezuela.

La crisis es continental, concierne a todo el continente americano, y países de este continente deberán “sentirse aludidos” y colaborar y aportar en concreto, si realmente desean sacudirse la amenaza.

En el horizonte se vislumbran solo acciones que demandan una inversión material importante por parte de EE.UU. y su "joint venture" latinoamericana, por eso, siempre hablo de que la operación de intervención en Venezuela, hay que saberla VENDER.

Especialmente si al frente, en vez de políticos, tienes precisamente a unos businessmen...

La oposición venezolana se encuentra en manos de patoteros de urbanización y otros subproductos sociales de élite (la MUD) y en manos de buhoneros de baratijas, la otra oposición, la que anda de comparsa penosa por Miami/Washington/Madrid, en grupos y micro grupos de artesanos alarmantes.

Feliz votación.