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Visiones y Propuestas ante el Totalitarismo | Por Víctor Bolívar

Frente al totalitarismo asesino, solo queda reflexionar para el "¿Que hacer?" (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris) 20/01/2018 10:00 AM

La crueldad es un recurso de la cobardía. Es valerse de las ventajas para imponer con violencia un artero cometido y una forma de disfrazar complejos. La ejecución de Oscar Pérez y su grupo se hizo con la alevosía que caracteriza a este régimen. Así se puso de manifiesto en las jornadas de protesta. Neomar y Vallenilla, junto a mas de 140 jóvenes venezolanos, son el mas vivo ejemplo de esa naturaleza criminal. La masacre de El Junquito, por vía de consecuencia, vuelve a poner las cosas en contexto.

En la Venezuela opositora prevalecen dos visiones sobre cómo afrontar nuestra problemática. Una, la de quienes tienen la convicción de que con propuestas puntuales y convencionales podemos resolver lo estructural. La otra, es la de quienes entienden que la solución a esa problemática va mas allá de métodos convencionales cuando la asumen como un todo sistémico, que escapa a soluciones circunstanciales.

Cuando no se tiene claro cual es el tipo de régimen político, que hoy impera en nuestro país, es explicable que se nos haya llevado por este camino tortuoso e incierto. Es imprescindible precisar tipológicamente a este régimen que se autodefine como socialista, lo cual no deja de ser un mecanismo que solo enmascara en lo ideológico a un pragmatismo político que apela - sin escrúpulos - a cualquier cosa para detentar hegemónicamente el poder. Minar a la propiedad privada no ha llevado a la propiedad colectiva de los medios de producción y distribución que en buena parte han sido estatizados y solo han servido para engrosar los bolsillos de los burócratas mientras los destartalan.

Cuesta creer que Maduro tenga la entidad para ser el gran factótum de la política venezolana,  por lo que el rasgo personalista se diluye a la hora de  definir al régimen como autoritario, pese a contar con algunas de sus características. Es un mandadero cruel que ejecuta órdenes como cualquier autor material.

El poder absoluto en manos de los autores intelectuales no deja lugar a dudas. Todas las instituciones que conforman el poder público están en manos del régimen y de momento solo una agónica AN, mutilada en sus funciones, está en manos de un sector opositor. Por si fuera poco le ponen el candado con la “ANC”.

Lo importante de esto es que todas esas instituciones se funden en un poder unívoco con lo que en la práctica desaparece la separación de poderes en un Estado que no respeta y por el contrario viola groseramente nuestro ordenamiento jurídico, que solo utiliza como forma de legitimación elecciones fraudulentas a las que han estado acudiendo los que creen en soluciones convencionales a un problema estructural.

El ejercicio del poder absoluto, que cercena libertades y utiliza la violencia para acallar la disidencia, elimina o prohibe cualquier forma de organización social o política, controla a las masas con la manipulación de la comida, elimina o controla los medios de comunicación, no es democrático ni está enmarcado en la constitución, es un régimen en franca vía hacia el totalitarismo, en este caso bicéfalo de militares y cubanos.

La consulta popular del 16J, la declaratoria de falta absoluta del cargo presidencial, las jornadas de protestas, constituyeron algunas de las iniciativas de la oposición que fueron mas allá de lo convencional, pero se abandonaron a su suerte en el pedregoso camino de los intereses subalternos.

De manera que propuestas han habido y las hay, que apuntan mas allá de lo circunstancial y tocan la médula del problema, que procuran atacar lo sistémico como el planteamiento de intervención por razones humanitarias del profesor Hausmann y la del enjuiciamiento internacional promovido por la Fiscal Ortega y Diego Arria; así como la de Moises Naim sobre cómo hacerle  frente al contingente cubano enquistado en el país.

Como también la de calle con resistencia activa de Ledezma y Machado; la declaratoria de nulidad de la elección de Maduro por tener nacionalidad colombiana promovida, entre otros, por Aristigiueta, Nitu y la magistrada Mármol; la que hemos propuesto sobre la ayuda humanitaria de países amigos en nuestras fronteras y costas, para el quiebre de la manipulación estatal. Oscar Pérez y su grupo, con su acción, hicieron también su propuesta.