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Yo, el Fiscal | Por Víctor A. Bolívar

24/03/2018 2:54 PM

Victor Bolívar

Víctor Bolívar es abogado y profesor universitario de dilatada trayectoria. Fue presidente de Acción Democrática. En twitter es @vabolivar

Hay que salir de este régimen a como dé lugar y no enfrentarlo con elecciones que le atornillen. Como deseos no preñan, se debe trabajar coordinadamente y sin descanso para salir de ellos. Las razones para tomar una decisión, tan drástica y necesaria como esa, son tan obvias como obligantes por ley y justicia.

La presencia en el país de colonizadores y mercenarios cubanos con la complacencia de traidores tristemente venezolanos, el secuestro institucional de todo el país por una cúpula militar a la que se le vincula con negocios corruptos y narcotráfico, así como la doble nacionalidad de Maduro que le impedía y le impide nuevamente su postulación a la presidencia de Venezuela menos aún su ejercicio,  por si solas son tres poderosísimas razones que legitiman y obligan constitucionalmente su salida en cualquiera de sus modalidades, espontáneas o no.

Aún no sé porqué Colombia no solicita su extradición si cuenta con sólidos argumentos que la hacen procedente, como lo es fraude que constituye el engaño con documentos oficiales de las autoridades y de la administración pública colombiana que su ciudadano Maduro ha cometido. ¡Que buen detalle sería!

Si hubiese aún necesidad de abundar, tenemos: la negativa a la ayuda humanitaria que ha creado una hambruna y ésta una bestial diáspora, el desastre económico que sigue en caída libre, la permanente violación sistemática de los derechos humanos con una larga lista de venezolanos asesinados, presos y perseguidos, la corrupción que va desde la  elefantiásica que ha abultado cuentas en paraísos fiscales hasta la chiquita del “cuanto hay pa’ eso” de aquellos a quienes degradados cuando les sembraron la miseria; son, entre otros muchísimos mas, motivos que urgen esa salida.

Pero, cómo hacer esa tarea cuando pareciera que no contáramos con la estrategia y los mecanismos para realizarla. Solo a efectos ilustrativos, enumeraremos algunas, entre otras, que por estar en el tapete de una forma providencial son imposibles de ignorar.

a.- El determinante y decidido apoyo internacional que ha calificado a este régimen al margen de la Constitución y de las leyes, es un extraordinario elemento que utilizado con propiedad sería demoledor

b.- El TSJ legítimo recibió y tramita la solicitud del Dr Aristigueta en la que pide la exhibición de la partida de nacimiento del Maduro. Es de recordar que el TSJ ilegítimo, mediante sentencia 1144 del 15 de diciembre de 2016, dictaminó que los venezolanos por nacimiento que posean doble nacionalidad podrán aspirar a la Presidencia de la República, siempre y cuando renuncien a la segunda ciudadanía antes de postularse.- Pues bien, en el negado supuesto que Maduro presente su partida de nacimiento venezolana y que esta sea fidedigna, tendría que presentar la renuncia que en su momento debió haber formulado antes de su postulación a esa segunda nacionalidad. Pero el detallazo es el de que aún el caso que también presente esa renuncia, esta sería írrita porque de acuerdo con la Constitución colombiana las nacionalidad por nacimiento no puede ser renunciada como lo ha señalado en forma clara su paisano Pastrana. Dicho esto, Maduro es un impostor.

c.- Comprobado todo lo anterior, sería solo por medio de la fuerza impuesta por esos colonizadores y mercenarios cubanos y los traidores a la patria, que pretenderían quedarse gobernando de facto al país. Preguntamos desde aquí si los dignos militares que aún no han sido contagiados por esa especie de “sida comunista”, que han sido apresados por ser inmunes, no contarán con la determinante y valiente solidaridad de ese mundo castrense que, por fortuna, cuenta aún con muchos “huesos sanos”.

d.- La disposición de nuestros hermanos que regados en el mundo cumplen con la responsabilidad de ser nuestros voceros y embajadores ante esas sociedades y la comunidad internacional.

e.- La férrea voluntad que todavía tenemos quienes nos hemos quedado en nuestro país para manifestarnos como el reducto necesario que ha evitado y evitará una vil entrega final.

Para Venezuela vendrán tiempos mejores, en los que la moral y la ética sean nuevamente inmanentes a sus ciudadanos. Recuperaremos las instituciones y las haremos sentir. Me cuento entre los que quisieran tener la vindicta pública como responsabilidad vital y llegarle hasta los tuétanos de los responsables de esta debacle. Seguramente otros como yo lo harán, con lo que sentiría reivindicado a un pueblo que ha sido vejado en forma artera y criminal.