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Entrevista Cabilla con @Juliococo: Disidente, aunque mal pague.

Juliococo, genio y figura. Foto: Vladimir Marcano 06/07/2017 8:47 AM

Equipo La Cabilla

Twitter: @la_cabilla

¿Qué quedará del activista que un día decidió analizar al país en voz alta frente a una cámara y montar los videos en Youtube? Es una pregunta que puede hacerse cualquier persona que lo haya conocido a raíz de su salto a la fama en aquel debate con jóvenes chavistas en CNN. Pude ser la pregunta que se hagan sus seguidores originarios en sus redes sociales o incluso quienes compartieron lides políticas con él en Bandera Roja, en los movimientos opositores desde 2002 o en su pueblo natal, El Tigre.


Julio Jiménez Gédler indica su partida de nacimiento venezolana, esa que al poseerla lo diferencia en principio de Nicolás Maduro. "Coco" le decían sus compañeros de la escuela porque era buen estudiante, el "coco" del salón. @Juliococo es la suma del apodo de la infancia y el nombre de pila, trocado en user social media.


Pero la pregunta inicial sigue ¿Qué queda de aquel activista que hizo de la irreverencia frente a una cámara su marca, su leitmotiv? Es la pregunta que puede asaltar la mente de quien ve su "Beta Político" donde llama, en venezolano castizo-urbano-coloquial "mamaguevo" a Henrique Capriles y luego lo ve cómodamente sentado en una tarima, a unos metros del señalado con el insulto. La misma sorpresa puede asaltar a quien lo ve sentado al lado del otro rey de la disidencia opositora Juan Carlos Sosa Azpúrua, con quien mantuvo agrias disputas en el pasado, disputas cuyo cénit pudieron atestiguar asistentes a un foro en su Anzoátegui natal, donde poco faltó para que ambos llegaran a las manos, cuentas indiscretos testigos del momento.


¿El paso de Julio a Coco y de Juliococo el "banderoso" a Juliococo el disidente tiene una nueva etapa? ¿Ser jefe de un movimiento o partido como "Democracia, Sociedad y Desarrollo" lo convierte en el necesario políticamente correcto líder de grupo, que debe guardarse la irreverencia para las conversaciones privadas sin filtro? ¿La disidencia llegó hasta la tarima? ¿Juliococo es un jefe y al sentarse con Ramos Allup, Julio Borges, María Corina y Freddy Guevara, tenemos otro jefe opositor, con sus buenas y malas? Quien sabe.


¿Su presencia en un acto de la MUD significa el cese de sus diferencias con esta?

 - Mi participación en el acto de la MUD obedce a una invitación formal e informal que me hicieron, hicimos una consulta en twitter y Facebook y a lo interno en el movimiento DSD y ambas arrojaron lo mismo: había que asistir en calidad de observadores y allí estuvimos. Fuimos tomados en cuenta mas no firmamos el documento como indiqué ya en los análisis al respecto que difundí en mis redes sociales y asambleas de calle. Nuestra presencia allí no fue vinculante ni significa que formemos parte de la MUD.
 

¿Estar en la tarima con la MUD es una afiliación suya y de su movimiento a este conglomerado?

- Estar en tarima no significa una afiliación pero nos permitió informarnos correctamente de un conjunto de cosas que estan planteando distintos factores políticos, individualidades, de la MUD. Pero también pudimos exponer nuestros puntos de vista, nuestras opiniones y también críticas muy duras en el seno ese evento. Hubo muchísimas reuniones bilaterales muy breves, donde resalta lo que conversé con maría Corina, Capriles, Sosa Azpúrua y varios diputados. Eso también fue exigido por la ciudadanía en las redes sociales, que querían que nuestro plantamiento llegara a la MUD y obedeciendo el mandato ciudadano, así lo hicimos.
 

¿Como se sintió al estar sentado con gente a la que criticó por tanto tiempo?

- Mira es complicado estar al lado de personas en las cuales no confía ni tiene opiniones positivas. Sin embargo estuvimos también sentados con muchas personas que consideramos aliados, que están claros en la lucha aunque por su posición política pública no pueden decir todo lo que piensan. Pero sin embargo hay que estar allí, creo que la revolución ciudadana ha tenido un conjunto de logros producto de las presiones que hemos hecho a la dirigencia MUD y creo que esa acción que hicimos forma parte de eso, de presionar a la MUD para que haga las cosas bien.
 

¿Se tomo selfies con alguien en el acto? 

- Sí, me tomé selfies y no precisamente con la dirigencia política. Con Sergio Novelli, con la actriz Amanda Gutiérrez, con personas con las que nunca había conversado y bueno, me sentí chévere, creo que uno también tiene derecho a tener un registro histórico de los eventos en los que uno ha participado. Ahora con dirigentes políticos, no, con ninguno


¿Discutieron con usted la propuesta de plebiscito antes del acto?

- No, para nada. Yo me enteré como se enteró el conglomerado social, por las redes sociales porque se filtró la información. Si ven los videos y fotos del acto que me tomaron estando en tarima cuando se leyó esa parte del documento yo no aplaudí, me quedé tranquilo. Evidentemente no hice ninguna algarabía ni nada porque uno debe también respetar los espacios. Pero no, no me consultaron y hasta el momento de esta entrevista hay muchos detalles que no están claros sobre el plebiscito, mal puedo apoyar lo que no está bien explicado.


Más allá de preguntas y respuestas, queda claro un hecho indudable: La nueva era permite que el poder de las redes sociales sea superior al de los cogollos, hasta el punto de que se le puede mentar la madre en video a la dirigencia política y la respuesta de esta no sea otra que invitarte a subir a la tarima. López Contreras fue el primer dirigente en hablarle al país por radio pidiendo calma y cordura. Los tiempos de la calma y la cordura le abrieron paso, desde un canal en Youtube, al catálogo de "mamaguevo, becerro, pa' la pieza y te jodiste" de una nueva generación de políticos, que guarimbea y juega Pokemon Go, hace activismo y toca batería, mientras organiza sus huestes con el poder que le da internet.

Pero la pregunta sigue abierta ¿Qué queda del activista disidente opositor que irrumpió en la opinión pública con estruendo en 2014?

Los tiempos, perfectos o no, tendrán la respuesta.