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Entrevista Cabilla, María Corina Machado: “No hay salida a la crisis nacional sin participación militar"

El régimen dispara una rendición, María Corina le grita una victoria (Foto Vladimir Marcano) 19/06/2017 7:00 AM

Equipo La Cabilla 

María Corina Machado Parisca soltó los apellidos en la campaña de las primarias del 2012, cuando aspirando a la presidencia presagió o amenazó: Viene María.

Y si bien no llegó finalmente ni a la candidatura presidencial ni a la presidencia, la vida le tenía preparada sorpresas aún más desagradables: una golpiza en el propio parlamento del cual formaba parte y que le dejó el tabique roto, sería solo el preludio de un golpe aún más duro, cuando se le desaforó y se le dejó sin la curul ganada en votación popular. Con asco el país fue espectador primero de la golpiza física y luego de la golpiza moral que, para la Nación en pleno, fue ver incorporado a su suplente Ricardo Sánchez, ya pasado al chavismo, dispuesto a sentarse en la misma silla dentro de la oposición para votar, a destajo, contra la misma oposición.

María vino, pero vino con el nombre completo. Sin cargo alguno, inhabilitada para ser siquiera candidata, es referencia nacional. Ya no es ni María la que viene, ni la nieta de, ni la hija de. Es María Corina, la que llegó. La estudiante inconforme con el nombre de la promoción y con los padrinos, que no le importa pelearse con todos sus compañeros y, peor aún, después llamarlos para hacer un trabajo juntos. La clase política venezolana no está acostumbrada a eso, la disidencia es odiosa, la tozudez, también.

Irresponsable, divisionista, violenta, guarimbera, sifrina, reina del dibujo libre, altanera, malcriada.

O echada pa’lante, resteada, dura, resistente, guerrera.

Es Venezuela y sus contradicciones: el país que corre y se ríe, que se enferma y hace chistes, que está en guerra pero toma cervezas en la esquina. Ese mismo país tiene a las ciudades tapizadas de restos de batallas campales, a familias llorando a sus caídos en esta guerra y a un régimen que parece avanzar sin detenerse. Pero María Corina, envuelta en gases, perseguida, vetada y condenada sin juicio ni derecho a defensa, aún asombra cuando es capaz de decirle a ese país asediado como un boxeador que llega al último round con la cara hinchada: “Calma. Vamos ganando”.

- ¿Por qué dices que en este momento “vamos ganando”?

Porque la gente salió a la calle en toda Venezuela, en todas las regiones, todas las generaciones y todos los sectores de la sociedad, esto ha devenido en una verdadera y genuina rebelión popular nacional que nunca antes había ocurrido en nuestro país. Y salimos a la calle decididos a lograr un solo propósito: la derrota de la dictadura, la salida de Maduro y sus mafias, para iniciar por vía de la transición la reconstrucción del país. Y no dejaremos las calles hasta lograrlo. Ya vemos los resultados de 80 días de rebelión popular, de lo que significa ese poder desplegado en las calles de Venezuela: los pilares del régimen se desmoronan, tanto la complicidad internacional, como el respaldo de los poderes públicos, como las propias Fuerzas Armadas que hoy se le voltean a Maduro.

-¿Cómo podemos decir que estamos ganando? Hay muertos, hay arremetidas contra ciudadanos no solo en las calles, sino en sus propias viviendas…

Ningún venezolano podía pensar que el sacrificio y el dolor de enfrentar esta dictadura de manera cívica y ciudadana podía tener el costo en vidas humanas y destrucción que este régimen ha provocado. Hemos vivido en carne propia lo que significa el totalitarismo, cuando no solo se reprime en lugares públicos, sino cuando se meten en tu casa. Con toda la fuerza y la maldad, sembrando el terror en las familias venezolanas en lo más sagrado que tienen que es su hogar. Y no son solo los muertos, producto de la represión, cada día que pasa son más de 80 venezolanos que mueren producto de la continuidad del régimen. Una sola vida es un dolor, es un daño infinito a la sociedad. Pero no tenemos otra opción para lograr una Venezuela donde nunca más nuestros hijos crezcan con temor, con violencia, con muerte y con mafias, sino la salida de la dictadura, no hay otra opción, la única forma que hoy nos queda a la sociedad venezolana es la rebelión popular. Hoy Venezuela está unida consciente y decidida a mantener esta lucha hasta lograrlo. Aquí no hay constituyente ni regionales ni negociaciones oscuras de espaldas a los ciudadanos. La única salida, el único objetivo de esta lucha en la calle es la salida de la dictadura y estamos acumulando energía, tanto de la presión interna como externa para lograr ese propósito. Y falta poco.

-¿Hay posibilidad de una salida a la crisis nacional sin participación militar?

No.

-¿Crees al igual que Sosa Azpúrua que es imprescindible una coalición militar internacional que enfrente al régimen venezolano?

Creo que es imprescindible una coalición civil y militar nacional que enfrente la dictadura, que avance en una transición donde todos los sectores democráticos de la sociedad estemos representados, similar a lo que ocurrió el 23 de enero de 1958

- ¿Has visto a Ramos Allup en las últimas actividades de calle a las que has asistido?

En estos 80 días de lucha ciudadana he visto a Henry Ramos, a diputados de Acción Democrática y de todos los partidos en algunas de estas protestas. Y no solo en Caracas, sino en las distintas regiones del país donde he podido acompañar a los venezolanos en las calles, donde seguiremos hasta lograr sacar la dictadura del poder.

- Si el lema es “vente a Vente” ¿Podría algún día la fiscal Luisa Ortega vestirse de azul turquesa?

Tanto la Fiscal como cualquier otro venezolano que esté dispuesto y decidido a comprometerse con los valores de libertad, honestidad, prosperidad, trabajo, responsabilidad, solidaridad y justicia, pueden formar parte de Vente, que es el partido de la libertad. Creemos en la democracia liberal, en la promoción de las libertades individuales y del estado al servicio del ciudadano. Solo así la pobreza será un recuerdo, un mal recuerdo, el populismo quedará atrás, como quedará atrás el clientelismo, el centralismo, el estatismo y el militarismo. Quienes comparten estos valores que son indispensables para que una sociedad prospere y se establezcan pilares muy sólidos que se conviertan en antídotos para el militarismo y el totalitarismo, pueden formar parte desde luego de Vente el partido de la libertad.