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García Banchs: “No aceptaría un cargo en un gobierno populista de la MUD” | Entrevista Cabilla

Ángel García Banchs, controlado. (Foto cortesía de Wladimir Campos, diario 2001) 05/08/2017 8:01 AM

El dólar y el dolor en Venezuela parecen sinónimos. El dolor por la moneda que se nos disuelve en el bolsillo, en tiempo real, cada vez que refrescamos en nuestro smartphone la aplicación de Dólar Today. Y el venezolano, tenga o no tenga dólares, asocia la aplicación a su destino económico: si el dólar sube siente que es más pobre, si el dólar baja siente que alguien lo engaña, que no es posible.

El dólar en la Venezuela chavista solo baja para tomar impulso. Los horrorizados por tener el mercado negro galopando hacia los 100 bolívares por dólar, murieron de espanto con la llegada a mil por dólar, a cinco mil por dólar, a diez mil por dólar…y vamos rumbo a los veinte mil, al momento de escribirse estas líneas.

Solo un venezolano no parece preocupado: Ángel García Banchs. Un profesor de economía, que pasó por universidades de Siena, Italia y Warwick, Inglaterra y, por lo que ve, esas universidades también pasaron por él. Dirige una firma de consultoría en el área financiera llamada Econométrica, cuyo lema es “Maximice rendimientos, minimice riesgos”. Lema que García Banchs no cumple necesariamente cuando opina, pues maximiza el riesgo de ser apedreado por tuiteros, colegas y dirigentes “de lado y lado”, cuando habla de mafias, de populismo, de irresponsabilidad, de mentiras.

Pero no se callan los ruidos alrededor de sus opiniones. Sobre todo de la fundamental, repetida como un mantra: El control estallará. No hay más. No acepta apelación: sí, el dólar se dispara, como no. Pero el control estallará.

Estallará. Punto.

Y hay quien le pregunta ¿Qué hago, compro dólares a ese precio? Y él responde, no, véndalos. Compre pasta, enlatados, jabón azul.

Y la tuitósfera enloquece. Y todo es confuso después. Como si el incienso llenara esa especie de púlpito que es su timeline en Twitter.

Es una especie de adventismo económico, una nueva religión, cosa que al aludido no le hace mucha gracia que se le mencione. Pero mientras los adventistas del séptimo día esperan el “adviento” del Mesías ido, la feligresía de la iglesia econometrista repite, a coro: García Banchs es mi pastor, el control estallará.

Cada vez que se asoma a los titulares una nueva subida súbita del precio del dólar paralelo, el único que no parece tan sorprendido es usted, que siempre advierte que "el control estallará". ¿mantiene esa opinión hoy, cuando el dólar está por alcanzar los 20.000 Bs?

Sí mantengo ese planteamiento: el control de cambio estallará. Qué día exactamente no sé. Si lo supiera me podría hacer millonario sin trabajar, transformando 1 dólar en 5 o más cuando la unificación ocurra. Los banqueros sí lo sabrán con anticipación (lo cual ayudará a recapitalizar la banca) porque tendrán que adaptar las plataformas al nuevo sistema. Pero yo no lo sabré con exactitud, sino después que ocurra.

¿Usted ahorra en dólares o en bolívares?

Yo ahorré en dólares cuando tenía sentido acumular dólares; es decir, hasta algún momento de 2013, cuando estaba barato en términos reales. Desde entonces, en vez de ahorrar en dólares, he desacumulado dólares para sobrevivir como la mayoría, así como también para invertir lo que puedo en hacer crecer Econométrica. Si perdemos el país, me equivoqué, pero sí lo recuperamos me irá muy bien. Quien siempre quiso emigrar jamás pasó por la disyuntiva entre acumular dólares o invertir en activos reales y rotar su activo circulante en el país. Ese tenía que acumular dólares, obviamente, porque el bolívar no se acepta afuera. Pero quien apostó por quedarse tenía que rotar el capital cuanto pudiese. Ya hoy el capital no rota a los tipos de cambio actuales, por lo que es difícil recomendar qué hacer. Si se acumula dólares hoy y cambia pronto el gobierno y uno nuevo unifica, perderá poder de compra e inclusive bolívares porque el dólar se desplomaría. Mientras que el que rote hoy, si el cambio político no se da y el dólar negro sigue existiendo y subiendo, se descapitalizará. Al final es una apuesta política, en una economía en parálisis.

¿Hasta dónde cree que llegará el dólar en este último rally en desarrollo?

Puede llegar al infinito. Cúcuta no es un mercado y el proceso de determinación de la tasa de cambio allá es inherentemente desestabilizador. El tipo de cambio de Cúcuta existe porque una mafia cambiaria apropia 45 de 50 millones de dólares al día a 10Bs/$ (no hay mayor diferencia entre 10Bs/$ y 0Bs/$), mientras deja para DICOM tan solo 5 millones de dólares diarios (o 25 millones de dólares semanales). Bajar el tipo de cambio en Cúcuta es juego de niños. Basta con negociar custodia y transporte con el gobierno colombiano e ir con 7,5 millones de dólares para recoger todo el efectivo en bolívares que está allá y desplomar la cotización. Paso siguiente sería legalizar y unificar (acabar con la apropiación de 90% de los dólares a 10Bs), y el tipo de cambio único de la economía tendería a los 2.050Bs/$ a precios de hoy (el mes que viene podría ser 2.500Bs/$, así que mientras antes lo hagamos mejor). Pero eso es algo que lo haría un gobierno serio, no lo que tenemos hoy.

La demanda de bolívares tradicional en Cúcuta es del pimpinero, bachaquero, guerrillero o paramilitar colombiano que cruza la frontera para hacerse de la gasolina venezolana, pues ya nadie contrabandea hacia Colombia comida u otros bienes, ni los cucuteños tienen interés en cruzar la frontera para hacer turismo en plena crisis política. Y el precio de la gasolina ya tiene año y medio sin variar. Así que la demanda de bolívares en Cúcuta prácticamente no varía. Mientras que los tachirenses cada vez bajan con más efectivo en bolívares, en la medida en que sube el salario mínimo o la crisis política, de escasez de comida y fármacos, y la emigración se acentúan.

Unas pocas calles en Cúcuta no son un mercado libre. Las casas de cambio en Cúcuta están llenas de billetes de 100Bs y por eso los rechazan. Nadie importa contenedores con un millón de dólares de carga con efectivo en dólares comprado en Cúcuta. Pero, eso sí, todos toman como marcador y referencia el precio determinado allá. ¿Por qué? Sencillo, porque en Venezuela el cambio libre es ilegal.

¿Considera una salida sensata para la economía venezolana dolarizarla como el caso ecuatoriano?

No, dolarizar equivale a llegar a casa y conseguir al cónyuge con su amante en el sofá y botar el sofá en lugar de a los amantes. El problema no es el bolívar, sino la falta de instituciones y reglas salariales, fiscales y monetarias capaces de impedir que el gobierno lo destruya. No se puede tener confianza en la moneda si no se tiene en el gobierno.

Dolarizar como solución no es ni necesario ni suficiente. No es necesario porque la mayoría de los países del planeta tienen hoy inflación baja y no han dolarizado; más aún, Venezuela de 1950 a 1974 exhibió durante todos y cada uno de esos años la menor inflación del mundo y con el bolívar como moneda nacional. Y no es suficiente, porque aun dolarizando se puede hacer populismo y generar alta inflación. Grecia eurorizó y sin embargo hizo populismo (aumentó salarios a un ritmo superior al de la productividad y desbordó su gastó) con el auspicio (financiamiento) de la banca alemana, francesa e italiana que compraba sus bonos de deuda como inversión. Dolarizada o no la economía venezolana, si el precio del petróleo sube 50% en un año, los políticos aumentarán los salarios a un ritmo superior al de la productividad, desbordarán el gasto y harán populismo, igual. Así que la solución no es dolarizar, sino institucionalizar. Dolarizar solo evita que puedas imprimir dinero para financiar al fisco, pero no evita que te puedas endeudar con la banca o usar la renta externa petrolera para hacer populismo. Un nuevo pacto entre partidos, gremios, sindicatos, FAN, Iglesia, academia, estudiantes y colegios profesionales es lo que requerimos; un nuevo acuerdo con respecto a qué hacer con la renta externa petrolera en el espacio del tiempo y tipo de bienes (qué tan rápido gastarla y si en bienes de consumo o más bien, como debería ser, de inversión). Requerimos reglas salariales, fiscales y monetarias, y en fin instituciones qué limiten lo que los políticos pueden hacer. Dolarizados, pero sin institucionalidad, aún los políticos podrían usar la renta petrolera para convertirnos en sus siervos. La solución es un nuevo diseño institucional.

En caso de instalarse un gobierno de transición como el que han planteado algunos opositores ¿Aceptaría usted ocuparse del tema económico de dicho gobierno?

Si es con la dirigencia populista de la MUD no. No creo en el petropopulismo, ni en la Democracia partidista clientelar. Creo en el desarrollo y la transformación y en la Democracia con libertades individuales y libertad colectiva como tal. Creo que la renta externa petrolera no es una maldición, sino una bendición. Creo que la maldición es haber destruido las instituciones desde 1974 y haber creado unas para hacer uso de esa renta con el fin de convertir al ciudadano en siervo del gobierno, el Estado y la clase política en general. Creo que la renta debe ser usada para liberar al venezolano, y hacerlo dependiente de sí mismo; para que termine con un puesto de trabajo y un emprendimiento propio; para que sea libre. Creo que una sociedad avanzada es aquella en que el bienestar depende cada vez menos de los políticos (de cuán cerca estés del poder), porque existen instituciones que limitan lo que ellos pueden hacer. Yo creo en la República, no en el populismo. Creo en la plena competencia, no las economías de oligopolios, contratismo estatal y grupitos. Creo en el libre mercado, no en el control. Creo en la libertad y no la servidumbre.

En las redes sociales Ángel García Banchs genera distintas reacciones, a favor y en contra. Pero entre sus adherentes hay una especie de cofradía que no duda de sus planteamientos. "¿García Banchs es mi pastor, el control estallará"?

No creo que yo sea un pastor, pero sí estoy seguro que no trago ni pasto ni gamelote. El guabineo se lo dejo a los demás. Los principios y los valores son los que me llevan a decir lo que digo. Jamás daré una explicación al dólar negro que no se base en economía de mafias. No trabajo para la mafia, ni el populismo. Trabajo para la República, la patria, y la libertad.

Por más que intentamos hacerlo estallar, el autocontrol de García Banchs no estalló. ¿Cuánto más se autocontrolarán las mafias a las que acusa, para mantener este sistema, donde contrariar lo que parece lógico termina siendo fe, más que certeza?