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Germán Carrera Damas: El chavismo es el segundo intento de detener el Trienio Adeco | Por Karibay García León

El Trienio Adeco no ha termina, dice Carrera Damas con los pelos en la mano 18/10/2017 11:58 AM

Karibay García León

Karibay García León es Internacionalista, Magíster en Estudios Políticos y de Gobierno y docente de la UNIMET.

El día jueves 14 de mayo de 2015, el historiador Germán Carrera Damas asistió como invitado a mi programa “Ágora Histórica”, la invitación fue precedida por semanas de intentos de contacto con el historiador, conversaciones él vía correo electrónico, intentos de llamarlo a su teléfono residencial, en fin, todo lo difícil que puede ser contactar a un hombre que, posee una muy meticulosa y rígida rutina diaria producto de sus 85 años de vida. Como el mismo me dijo: “ser viejo es una carrera que tarda uno en aprender, y cuando te gradúas de ella, te mueres”.

Mi encuentro con Don Germán Carrera Damas, fue para mí, lejos de exagerar uno de los días más especiales, amigos, compañeros y conocidos me felicitaban por el logro de conseguir una entrevista con el historiador.

Quiero aclarar, que nuestro encuentro con el profesor Carrera (él odia que le digan Doctor) fue para mí muy emotivo, de nuestras conversaciones, ese día y por teléfono, aún sigo reflexionando mucho, aporto en mí, quizás él sin saberlo, mucho a mi vida personal, académica y laboral, sin duda, movió las bases –para bien- de casi todo lo que yo pensaba.

Llegado el día, jueves 14, junto a la productora del programa, la muy consecuente Verónica Aponte, fuimos hasta su casa a buscar al historiador más brillante de nuestra época, que, por razones de edad, ya no maneja.

Al abrir la puerta de su residencia, con un gran apretón de manos me dice: “Karibay no?, Karibay se llamaba el rector de la Universidad de Guadalajara, fue gran amigo mío, digo fue, porque murió.”

A la radio llegamos una hora antes, y en cabina, pudimos conversar de todo, Verónica, él y yo. Nos habló de sus días en casa entre el estudio y la escritura, nos habló del país, nos preguntó mucho de nosotros y entre chistes y risas, tal vez típicas de un cumanés, empezamos muy informalmente una pequeña entrevista, que considero, fueron 24 minutos donde Don Germán Carrera Damas se mostró de la forma más clara, sus pensamientos, sus recuerdos y lo que aun, con su avanzada edad tiene para darle al país que tanto le dio a él.

-¿Que fue el exilio para usted?

Es la peor de las penas, peor que la cárcel, es peor cuando es un exilio por tus ideas, porque entonces, quien es el carcelero?, tú mismo.

-¿Usted fue embajador?

Yo era embajador en Berna, que es como ser embajador en el paraíso, suena el teléfono y era el Presidente Carlos Andrés Pérez, y me dice: profesor, yo lo necesito a usted en Bogotá.

- La Bogotá de ese tiempo, ¿no?

La Bogotá de Pablo Escobar

- Ah caramba

Pero al mismo tiempo yo también sabía que esa embajada era la más importante desde el punto de vista político, que solo se le daba a personas que merecían la confianza del Presidente, pero, yo no era militante de Acción Democrática, ni lo he sido nunca.

- Usted era militante del Partido Comunista

Yo fui parte del Partido Comunista hasta el año 57

- ¿Cuándo se da cuenta que no podía estar en el Partido Comunista?

Cuando comencé a hacer el peor error que puede cometer un comunista, estudiar en serio los clásicos del humanismo marxista.

- ¿De qué se dio cuenta?

Porque, me di cuenta, que ellos buscaban era claro, crear las condiciones para que surgiera el hombre libre, pero ahí comienza el asunto, para que surgiera, no para hacerlo a los trancazos, porque uno es libre, y el valor fundamental era la libertad, la libertad respecto del trabajo, del opresor, la libertad respecto a la frivolidad y la superstición y la libertad respecto de la opresión y del sentimiento, porque el hombre es libre por antología, y cuando yo vi hacia el Partido Comunista, tenía exactamente la orientación contraria, no pude más que preguntarme ¿Qué hago yo aquí?.

-¿A partir de ahí más nunca militó en un Partido?

No, yo me mantuve con el grupo comunista del exilio hasta la caída de Pérez Jiménez, porque éticamente hubiera sido, francamente, yo no lo hubiera aceptado, porque estábamos pasando las dificultades del exilio, pero cuando tomé el avión para regresar a Venezuela, en el propio avión tome la decisión, ahora; no culpo a nadie, no hice escándalo, aprendí mucho y de ahí lo que le acabo de decir, y fue una gran experiencia, pero cometí ese gran error, si tú quieres permanecer en una fé, nunca vayas más allá del catecismo, (risas).

- ¿Cómo lo miro la gente cuando usted apoyo a Rómulo Betancourt?

Como un renegado, como un traidor, como alguien que se había vendido, y lo que es más grave, cuando me nombraron embajador pero todavía, hubo quien dijo que me habían nombrado embajador porque yo un día había invitado a Lusinchi, lo había agasajado en mi casa porque yo tenía fama de que gustaba la cocina, pero yo nunca había hablado con Lusinchi (risas) nunca había tenido ni un minuto de contacto con él.

- No sé si es cierto pero usted tiene fama que cocina muy bien, o cocinaba.

Bueno, sí, vale lo que tú dices, lo último, porque desde que murió mi esposa, ahí en cierta forma yo morí con ella también y aquello perdió mucho interés para mí, porque antes cocinábamos juntos, sobretodo ella era la encargada de los postres, siempre discutíamos y peleábamos que si le pusiste mucha azúcar, que si le pusiste mucha sal y bueno…

(Pausa larga)

Era diseñar el menú y todo lo demás, pero hace cinco años que ella se cansó de mí y para mí eso dolió mucho, ese libro, El Elogio a la gula, todo eso es vivido con ella.

- ¿Por eso me dijo hace un momento que era uno de sus libros preferidos?

Si, es posible, pero además ahí no hay nada que no sea absolutamente vivido, no hay nada creado, fantaseado, nada de eso, imagínate tú, una cena con Octavio Paz.

- ¿Usted cenó con Octavio Paz?

Estuvo en una cena cuando yo era embajador en México y luego vamos al salón, todos a escuchar a Octavio Paz y entra mi esposa y él le dice: señora yo no sé si su comida fue un poema o una sinfonía.

- Cocinaba bárbaro entonces

Pero nunca confundiendo, digamos, la calidad y lo grato con lo lujoso y lo caro, ese era el punto, porque, no era cuestión de las cosas más costosas, era el buen diseño del menú y la elaboración cuidadosa, entonces tu lograbas, por eso, él le dijo, un poema o una sinfonía, porque era una cosa armonizada, pero eso nos llevaba dos semanas de discusión entre ella y yo, que si esto que si aquello (risas).

- ¿En qué momento vio usted que quería ser historiador?

Eso si es difícil de responder porque yo comencé estudiando derecho, me interesaba mucho las materias iniciales del derecho, derecho constitucional, derecho romano, pero cuando entramos propiamente en lo jurídico me di cuenta que no me interesaba, entonces un día no me presente al examen, porque si yo aprobaba el tercer año yo me graduaba, entonces tuve que buscar, ¿qué hago yo?

Entonces me metí en el Instituto de Geografía, eso fue en Paris, estudie primer semestre, pero cuando entramos en las materias propiamente técnicas, vi que no era mis intenciones, entonces lo dejé.

Luego concursé para la escuela de Ciencias Políticas, ahí aprobé el examen, entré y curse un año, pero eso fue por 1950, comenzaba la Guerra de Corea, y por razones económicas me fui a México, en México ingrese en economía, estudie el primer año, que me interesó mucho y luego me salí de economía (risas) y en todas esas carreras a mí las materias que me interesaban era las de carácter histórico.

Luego me dije, hay que sincerarse ¿no? Y efectivamente eso ha sido mi carrera, pero todo aquello que estudie me ha sido utilísimo, porque yo estudiaba de verdad.

- ¿ A qué edad se vino usted de Cumaná a Caracas?

Eso fue en el año 42, 1942, recuerda que yo nací en el 30, no.

- ¿Usted pudo ver el cambio que se dio en el 45?

Lo viví

- El cambio social

Absolutamente, y lo viví con verdadero entusiasmo, y yo vi votar a la mujer por primera vez, yo tenía 16 años, con gran envidia porque yo no pude votar, se votaba con 18 años. Yo no pude votar porque tenía 16 años, pero yo viví aquello con una intensidad total, como no, los movimientos sindicales iniciales, la gente sacando armas del Cuartel San Carlos, y mi mamá me amarro para que no me fuera (risas).

- Usted conto una vez en la Fundación (Fundación Rómulo Betancourt) algo que no recuerdo muy bien, que, con su papá pasaban por un pueblo, su papa pidió un vaso de agua y usted también tenía sed.

Si, sí. No un pueblo, eso fue en El Sombrero, para que vea como era la Venezuela de esa época (antes de 1945) íbamos hacer un viaje de Caracas a San Fernando para conocer el llano, había que salir en un autobús de madrugada, llegábamos cayendo la tarde, cayendo la tarde al Sombrero y vamos a un sitio que llamaban hotel, que era un lugar para guindar hamacas, y mi papa viene y pide un vaso de agua, y, cuando la señora le trae el vaso de agua yo le digo; señora deme a mí también que yo tengo sed y me dice la señora: joven espérese que el vaso está ocupado (risas) nunca lo olvidaré.

-Esa era la Venezuela de ese tiempo

Bueno, el vaso…. Ese era la Venezuela, y uno ahorita va al Sombrero a tomarse un helado y regresa aquí. Cuando yo después volví al Sombrero en el 59, 60, había pizzería, heladería, de todo (risas).

El vaso está ocupado, nunca olvidare eso.

- Hay muchos que dicen que el Trienio empujo al golpe.

Pero ¿Cuál es el Trienio adeco? ¿Este?

- No

¿Como que no? ¿Tú conoces algún resultado de la Revolución de Octubre que haya sido abolido?

- Tenemos el voto todavía

No solo eso, la participación para la vida política y social, ¿hay algún logro de aquel movimiento que haya sido abolido? Burlado, alterado, lo que tú quieras, pero ¿abolido? Entonces, ¿no estamos viviendo aun el Trienio?. ¿Qué determina una época histórica? ¿Las fechas? ¿O su significación para el cambio social?

(Pausa)

- Nunca lo había visto así

Nunca lo habías visto así

- Nunca

Si tú lo ves desde una fecha, el cristianismo no nació, porque el loquito aquel de Galilea pudo alborotar, lo pusieron en una cruz y ya.

Entonces, cuando a mí me hablan del Trienio, yo pregunto si se refieren al segundo intento de detener el Trienio, el segundo intento es este, el primero fue el de Pérez Jiménez, este es el segundo, que espero sea el último. Ningún pueblo que venga de la monarquía absoluta como nosotros ha podido llegar a desarrollar una conciencia republicana en medio de dos siglos. A nosotros nos falta mucho, pero estamos todavía en ese proceso. La historia es un continuo, si tú la fraccionas no la entiendes. ¿Por qué están combatiendo al Trienio todavía, medio siglo después?

- Es lo que más atacan

Y eso que el Trienio murió, ¿no? Según algunos. Es que llaman Trienio para mí fue un golpe militar-civil, lo militar fue el modus operandi y la preparación y desarrollo fue un gobierno civil por primera vez en nuestra historia, el gobierno civil, por primera vez en nuestra historia, se origina en una Asamblea Constituyente producto de elecciones universales, directas y secretas, antes no había nada de eso. Algo respondía eso, que ha podido perdurar hasta hoy. ¿Quien se atreve a quitarle el voto a los analfabetos? ¿A las mujeres? ¿A los mayores de 18 años? ¿Entonces, murió el trienio? (risas) yo me rio cuando oigo que murió con Pérez Jiménez. ¿Por qué Pérez Jiménez llama a elecciones en 1952?

- No pudo prescindir de ellas

¿Y por qué no modificó las comisiones de elecciones, o sea, universales, directas y secretas y mayores de 18 años? No pudo atreverse.

- En este periodo tampoco han podido

Tampoco. Pueden maniobrar, manipular, eso siempre es posible, pero porque nunca han quitado este principio que establecieron cuatro locos en aquel momento que pensaron que el pueblo de Venezuela necesitaba eso, yo no sé en qué se basaron, no había estadísticas, precedentes. ¿Quién diablos podía saber cómo iba a votar la mujer?. Hay gente que pensó que aquello era una locura, porque la mujer iba a votar por lo que le dijera el cura, el padre, el marido o el novio.

(La entrevista se interrumpe brevemente por el control técnico y la productora del programa)

¿Tú te atreves a discutirle a una mujer? (la productora)

(Risas)

- Planteado eso, ¿usted es un subversivo, no se ha visto así?

No… pero un subversivo de mí mismo también y del estudio crítico de la historia que me abrió los ojos, por eso se intenta tanto en los niveles escolares del estudio crítico. Hay un libro mío que también está agotado, el Bolivarianismo y el Militarismo una ideología de reemplazo, publicado en el 2000 y ya yo veía que venía un gobierno militarista, que se valdría del bolivarianismo para encubrir sus defectos, ahí está dicho si tú lo buscas.

¿Porque veía usted eso?

Cuando tú ves la historia como un continuo para comprenderla y haces cortes artificiales para ver un listelo puedes ver tendencias, unas que vienen y otras que van a desaparecer y otras van a continuar, pero hay tendencias que nacen, y esas que nacen, unas desaparecen, otras continúan, el trabajo del historiador es hacer un balance de esas tendencias y una vez captado el sentido de esa tendencia, puedes llegar a un grado bastante aproximado. De lo que es la historia prospectiva y qué cosas es virtualmente posible que suceda y eso es lo que hace el historiador, digo, el verdadero historiador.

- ¿Después de este paréntesis sabe que viene?

Si, como no, yo lo sé, y tengo la certidumbre absolutamente que eso va ser, yo sé que suena pedantesco lo que te estoy diciendo, pero yo tengo certidumbre que en una o dos generaciones, esta va a ser la primera sociedad auténticamente democrática de América Latina. Tú no te imaginas lo que yo disfrute cuando le preguntaron a María Corina Machado en la Televisión ¿usted aspira a la Presidencia de Venezuela? Y dijo: por supuesto, no dijo, bueno si el pueblo quiere… no, por supuesto. Yo dije: esta es mi apuesta histórica, por primera vez en la historia una mujer aspira abiertamente a la más alta posición del Estado, no porque es esposa de, o la hija de, o del partido tal, sino por su capacidad.

-¿Irene Sáez no?

Irene, no solo era una mujer, era una especie de encanto fascinante, su belleza física, lo que proyectaba, su estilo, yo te puedo decir porque yo la tuve una vez a mis pies en una conferencia en el Instituto de Estudios Políticos, llegó tarde porque le gustaba llegar tarde para llamar la atención, no consiguió donde sentarse y se sentó en el escalón de la tarima, luego me dijeron que hable todo el tiempo mirando hacia abajo (risas) y fue verdad, era fascinante, pero no tenía lo que llamaban los cantantes tesitura. María Corina tuvo diez años en Súmate, aprendiendo política teórica, ahora lleva cinco años en la política pequeña, tiene una formación excepcional y por eso su discurso siempre es coherente, sistemático y reúne desde lo emotivo a lo conceptual.

¿Usted cree que ella será la primera mujer Presidente?

Yo me atrevería a decir, yo incluso lo he afirmado, que será la primera Presidente de Venezuela, ahora o en una próxima ocasión, ella va a ser la primera mujer Presidente.