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#EspecialLaCabilla ¿Qué oposición necesitamos para rescatar la República?

03/03/2018 10:43 AM

Equipo Cabilla

El Equipo Cabilla realiza trabajos especiales, de investigación y análisis.

Como si fuese uno de aquellos foros de los años ochenta, podríamos en esta tribuna que es La Cabilla, colocar una pancarta que diga “De la oposición que tenemos, a la oposición que queremos”. Pero sería partir del error de suponer que tenemos oposición, y esa no es línea a seguir en esta tribuna, que no será la más leída ni la más viralizada, pero afortunadamente, no es parlante de mentiras que sumen audiencia, seguidores y clicks.

Debemos entonces partir de lo que sí consideramos, como equipo editorial, una verdad: los factores políticos que han actuado como “oposición” desde 1999, sean partidos en su individualidad, sean como “Coordinadora Democrática”, como “MUD”, “G4” “G3”, “Resistencia”, “Disidencia”, “Soy Venezuela” o lo que sea, no han sido oposición. Mucho peor que eso: han sido una Falsa Oposición, concepto que en esta modesta tarima virtual hemos acuñado basados en los análisis de entorno que Aura Palermo ha legado para el entendimiento de la realidad venezolana. Quien ha querido entender, ha entendido, sin duda. Quien no ha querido entender, está en su derecho. Sentimos que tenemos una verdad. Imponerla como dogma va contra nuestra propia visión radicalmente antidogmática.

Pero volvemos al cuestionamiento inicial ¿Qué oposición necesitamos? ¿Qué debería hacer esa oposición, cuando la tengamos? ¿Por qué camino debería avanzar? ¿Que acción fundamental debería ejecutar? Preguntas básicas de arrancada, luego de asumir la inexistencia de oposición. Para construir respuestas de forma colectiva, le consultamos a varios venezolanos con el criterio volcado al análisis descarnado de nuestra realidad, sus pareceres al respecto. Creemos que en sus respuestas, hay claves que pueden servir de bitácora futura para un genuino movimiento opositor.

Daniel Lahoud: Empezar por decir la verdad

“La primera cosa es decir la verdad. Un líder de verdad, no es quien dice lo que todos quieren, es quien les dice la verdad y quien conduce a sus liderados a hacer cosas importantes. En Venezuela hemos tenido muchos líderes que complacen al populacho, por eso cuando se acaba la chequera, se acaba el liderazgo. Los líderes desde hace mucho tiempo son pura chequera y complacer a todos. Un verdadero líder no puede complacer a todos, tampoco puede ser aquel que despóticamente impone su punto de vista, porque le conviene. Entonces toca al grupo que quiera tener éxito decir qué es lo que va a hacer, y eso significa decirle que van a privatizar todo, que el gobierno no puede seguir siendo dueño de PDVSA, SIDOR, CANTV, etc. Que vamos a tener que pagar por la gasolina, por la luz, por el agua, por la educación, etc. Incluso que hay que redefinirlo todo. Eso requiere un líder que hoy no se avizora por ningún lado.

La agenda es fácil de enunciar y profundamente difícil de ejecutar:

Hay que quitar el control de cambios de inmediato.

Hay que reducir aranceles y eliminar regulaciones fitosanitarias.

Hay que reconducir las empresas estatizadas al sector privado e inscribirlas en bolsa.

Hay que reducir consistentemente la nómina pública.

Hay que reducir el gasto público y reducir los impuestos.

Hay que simplificar las gestiones para establecer empresas y para hacer trámites con las existentes.

Hay que eliminar el IVA y otros impuestos indirectos.

Hay que promover beneficios fiscales para empresas que se instalen y creen empleo.

El gobierno debe dedicarse a facilitar y no entorpecer la gestión privada.

Hay que crear una veda de política monetaria, y sobre todo,

Hay que evitar a toda costa la firma de un acuerdo contingente con el FMI, para dejar bien en claro que el liberalismo y el Fondo Monetario Internacional no son lo mismo.”

Erik del Búfalo: Seguir el faro del Occidente libre

“Lo único que puede hacer una oposición de verdad en este momento es alinearse cien por ciento, casi que tomar línea de las democracias occidentales que están cercando al régimen chavista, y no moverse de ahí, ser la trinchera interna de la guerra que se empieza a librar desde afuera. Cualquier otra cosa, cualquier otra situación es estorbar esa línea y más bien alargar ese sufrimiento e impedir una salida cuanto antes. Dicho de otro modo, si la oposición no sabe qué hacer, por lo menos no estorbar, no disimular, no falsificar ni ir en contracorriente de los esfuerzos que se están haciendo desde Occidente para ayudar a Venezuela. Y más profundamente: una oposición de verdad tiene que ser la línea interna, subversiva, el frente interno que articule la lucha interior con la lucha exterior, que es lo que hace falta, porque no hay hasta ahora una oposición realmente por lo menos grande, eficaz y clara que diga sí, aquí estamos en la misma línea y vamos en esa dirección de liberación de Venezuela.”

Elie Habalián: A conflictos globales, acciones dentro del contexto global

"Algunos intelectuales venezolanos como Joaquín Ortega y Erik del Bufalo, entre otros, han advertido que en Venezuela, en el silencio, se están formando las nuevas élites políticas, militares, sociales y culturales. De modo que no es descabellado hablar de la formación de grupos políticos opositores reales que busquen una salida al conflicto venezolano. En ese orden de ideas, unas recomendaciones hacia dichos grupos seria un atrevimiento de mi parte. No obstante, con toda humildad permíteme hacer algunas observaciones relacionadas tanto con el diagnostico como con las estrategias a diseñar para una salida a nuestro conflicto.

En primer lugar, habrá que tener claro que nuestro conflicto no es nacional sino que forma parte de un conflicto regional en América Latina y el Caribe, el cual, a su vez, es un capitulo inseparable de un conflicto global entre los defensores de los derechos del hombre, de su libertad individual y de la democracia frente a la determinación de individuos y grupos que pretenden rebobinar conquistas logradas para retroceder a la humanidad a una forma postmoderna de esclavitud al servicio de una nueva Nomenklatura. Es el choque entre la civilización occidental que dio saltos cualitativos durante los últimos siglos y otras civilizaciones que, en lugar de dar sus propios saltos similares, pretenden que la occidental rebobine los suyos; lo cual es inaceptable. En blanco y negro, dicho conflicto es hoy entre una tácita alianza, entre otros países menos destacados, de China, Rusia e Irán en contra del mundo Occidental, del cual algunos actores latinoamericano-caribeños pretenden sustraerse; tal es el caso del Foro de Sao Paulo.

En cuanto al mundo occidental aplastantemente cristiano, con sus dos vertientes principales católica y protestante, me voy a permitir desplegar un fenómeno político relativamente reciente del mundo occidental. Esto es: la alianza forjada a partir de 1978 entre el Papa Juan Pablo II, jefe del Vaticano y máxima autoridad católica mundial, Margareth Thatcher y Ronald Reagan, una alianza que en menos de una década logro derribar el Muro de Berlin. En esa oportunidad, el mundo occidental conformado por protestantes y católicos como un Occidente monolítico, logro derrotar el totalitarismo de la Unión Soviética y del resto de Europa Oriental. Sin embargo, desde la renuncia del sucesor alemán de Juan Pablo II, el Vaticano dirigido por los jesuitas ha venido produciendo con sus nuevas estrategias fisuras en el mundo occidental, lo cual es sumamente grave. Frente a la agresividad en América Latina y el Caribe del foro de Sao Paulo, apoyado por una mayoría de factores de poder extra-regionales no-cristianos, el Vaticano hoy jesuita, lejos de favorecer una alianza hemisferica liderizada por EEUU, mantiene respecto al conflicto una actitud ambivalente y confusa. Tal y como lo han hecho durante casi 5 siglos los jesuitas, actuales titulares del Vaticano, prefieren hacer honor a su historia yendo contra los protestantes que combatir a los neo-totalitarios del Foro de Sao Paulo, el cual cuenta con el apoyo de nada menos que el neo-totalitarismo islámico chiita. Esta realidad debería ser observada y analizada por las nuevas élites venezolanas en formación,, a la hora de evaluar algunos actores y factores de poder comprometidos con esa nueva estrategia del Vaticano, y particularmente de su Santidad el Papa Francisco.

Otros actores políticos venezolanos que deberían ser observados y analizados son los denominados socialdemócratas, específicamente la Acción Democrática de Henry Ramos Allup, quienes se identifican con socialdemócratas y liberales ibero-americanos que mantienen vasos comunicantes con el marxismo-leninismo que hoy luciría como una "decente" fachada para los neo-totalitarios comprometidos con cuantas cosas perversas se pueda uno imaginar, menos las ideológicas. Me refiero a personajes como Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos, Leonel Fernández, Danilo Medina y Ernesto Zamper, entre otros socialdemócratas y liberales.

Frente a la ofensiva, en América Latina y el Caribe, de factores de poder como China, Rusia e Iran, entre otros, en apoyo al Foro de Sao Paulo encabezado por la Habana, en contra del Hemisferio y de todo Occidente, la única estrategia que encaja perfectamente es la alianza hemisferica forjada entre EEUU como líder y todos los países integrantes del Grupo de Lima, particularmente Colombia, Brasil, Argentina, Perú, Chile, México y Canadá . De manera que los nuevos liderazgos venezolanos deben coordinar planes y acciones con grupos comprometidos con la libertad y la democracia en todo el Hemisferio. Aquellas élites, sus partidos, movimientos y ONGs comprometidos con proyectos y actores cuyos intereses no son los del Hemisferio y Occidente, no pueden integrar la alianza contra el neo-totalitarismo."

Federico Boccanera: Dos agendas y una Junta

Las agendas deben ser dos, una pública y la otra debe ser estrictamente secreta.

La agenda pública es exclusivamente civil, y consiste en organizar y capitalizar todas las operaciones políticas, diplomáticas, legales, mediáticas, sociales y culturales, que puedan materializarse en acciones de denuncia, repudio, desprestigio, desconocimiento, aislamiento, sanción, persecución, disidencia y desobediencia, todas operaciones que deben ser pacíficas.

La agenda secreta es civil y militar, y debe ser de infiltración, inteligencia, saboteo, conspiración y guerra, debe materializarse en acciones de resistencia asimétrica (propiamente dicha) en lo preparatorio, y proceder a una intervención y golpe en su fase final, es una agenda que no puede ser pacifica, y por lo tanto, tampoco debe ser difundida. No hace falta explicarlo.

Hará falta un ente central, una clásica junta capaz de coordinar y dirigir todo eso, y esa junta podría tener una fachada pública, incluso institucional, algo que se deberá plantear y discutir con sumo cuidado, tomando en cuenta este mundo de comunicación y conectividad universal al alcance de buenos, malos, y tontos, sobre todo porque lo importante será la fachada secreta.

La junta no tiene porque ser representativa, no tiene porque ser “unitaria”, este no es un asunto de representación ni de legitimidad de origen, sino de determinación y legitimidad ante los que deberán hacer la guerra.

William Cárdenas Rubio: Más que aislar, acorralar.

“La oposición debe aprovechar el apoyo internacional que ha surgido, aunque a veces pareciera que le es incómodo. La agenda no debe ser la de aislar al gobierno, con eso tendríamos el riesgo de terminar como Cuba. La estrategia debe ser acorralar al gobierno y forzar su fractura. Hoy el gobierno parece acorralado: Grupo de Lima, condena política en Europa, examen preliminar en la CPI, gira del Secretario de Estado de EE.UU. por América Latina, sanciones que tiene a Venezuela bloqueada de acceso a financiamiento internacional, la caída de la izquierda en la región. Con los apoyos internacionales que se han logrado se debe desarrollar una agenda de interlocutores nacionales con nuestros aliados internacionales. Hay que entender además que esos apoyos no son meramente altruistas sino que responden a intereses y a un cambio de balance de poder en la región. No sólo hay un interés por la salida de un gobierno que ha arruinado a un país y que está causando una crisis migratoria que afecta a varios países de la zona por la grave crisis humanitaria que vive Venezuela. Hay también un interés de los nuevos liderazgos regionales, aún no consolidados, de salir del régimen que expandió el populismo estatal por toda América Latina.

Pero adicionalmente hay algo importante que destacar. Ni la salida de esta crisis, ni la reconstrucción de Venezuela se podrá llevar a cabo sin apoyo internacional. La oposición debe comprender esto y trabajar en función de ello. Debería ser algo normal de concebir en el mundo globalizado que vivimos hoy. Por cierto, esto es algo que siempre lo ha tenido claro el gobierno que se ha sostenido sobre alianzas internacionales estatales, Cuba, Rusia, China, el ALBA, entre otros, como alianzas transnacionales no-estatales con el narcotráfico, la corrupción transnacional, el lavado de dinero, y el terrorismo.

Esta crisis reciente y aguda comenzó cuando se le agotó el dinero al régimen. En otras palabras, la crisis comenzó siendo económica, luego social, para acabar haciendo estallar por los aires nuestra vida política. Ahora tenemos que revertir el procesos: Primero recuperar el poder político, para que, con la paz que nos traiga la justicia y con el esfuerzo social, podamos ver la recuperación económica del país.”

La mesa esta servida. Pero quizás lo más importante sea decir que para que exista una oposición genuina, necesitamos ciudadanos comprometidos que la exijan y la construyan. Solo partiendo de allí, podremos llegar a buen puerto en medio de este largo temporal.