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La Revolución siempre mata: La Tuberculosis, otra arma roja | Especial La Cabilla

El comunismo mata con distintas armas. SIlenciosas o estruendosas. Pero mata siempre. (Imagen: Scoopnest.com) 06/10/2017 8:00 AM

Equipo Cabilla

El Equipo Cabilla realiza trabajos especiales, de investigación y análisis.

El castrismo tiene sus variantes. En Cuba se preciaban de vender como cierta la especie de un sistema de salud de primera y una población sana, que moría de vieja. Como si morir de viejo fuese una bondad del comunismo. En todo caso, un logro sería que en el comunismo la muerte no existiese, que la vida fuese eterna.

Afortunadamente no, dirán los hastiados cubanos hambrientos y carentes. Morirse debe ser genial en Cuba, pues se descansa de la carencia permanente.

Pero en Venezuela, la novedad es precisamente la inexistencia de salud, ni siquiera en las cifras maquilladas para los organismos internacionales. Esos organismos que de forma aviesa, por años, alabaron el sistema de salud cubano, poniéndolo como referencia, ignorando la calidad, el estado de hospitales y, en especial, la salud mental. Porque ser un prisionero no es ser un ser humano sano. Quedarse ciego por falta de vitaminas, es decir por hambre, no es sano. Recurrir al aborto porque no hay métodos anticonceptivos no es sano. Pasar hambre no es sano.

Pero a los progres de la Organización Mundial de la Salud eso no les importa, porque miden con la cinta métrica africana al resto del mundo. Así, si alguien queda ciego por falta de vitaminas en Cuba, siempre comparan con los raquíticos de Biafra. “Aquí es peor, en Cuba no hay tanta hambre”.

Si alguien come de la basura en Caracas, la OMS mostrará un niño muriendo de hambre con un buitre detrás esperando el cadáver, para aligerarle el peso al comunismo nacional. Así son las cosas en esos organismos. El mundo paga a burócratas del ocultamiento de la miseria, sea en la OMS, en la UNCTAD, en la ACNUR o donde sea.

Pero es difícil acá. Porque la democracia venezolana mostraba el logro de la erradicación de enfermedades sin necesidad de tener Fideles, Pol Pots o Maos. O sea, la democracia venezolana, burguesa, representativa y partidista, con todas sus carencias, su rentismo y sus políticos irresponsables erradicó malaria, bilharzia, leishmaniasis, lepra, tuberculosis, tosferina, sarampión, poliomielitis, viruela, tifus, peste bubónica, difteria y demás.Pero lamentablemente, no se erradicó esa enfermedad viral que acaba con el espíritu llamada comunismo.

Esa enfermedad, que hizo mella en la Nación, de arriba abajo y de costado a costado, nos ha llevado al desastroso, patético y vil escenario de un país con enfermedades y sin medicinas. Con enfermedades de regreso, cabalgando en el caballo de Zamora. Porque ¿Qué podía esperarse de una Revolución que reivindica a Zamora, que ordenaba matar a quien supiera leer y escribir? Pues que a lomos del caballo del Zamora esclavista y pederasta regresaran las enfermedades de su tiempo.

En la Venezuela de la Revolución construida por un tipo que murió enfermo de cáncer y que los cubanos o no pudieron salvar o quizás mataron, ha regresado la tuberculosis. Eso dice en su comunicado el Observatorio Venezolano de la Salud, que advierte con cifras: "En 2015, fueron registrados 21,9 casos por cada 100.000 habitantes; en 2017, se han reportado 23,5 casos por cada 100.000 ciudadanos."

Las enfermedades no son un error en el sistema ni una cosa simple que se escapó por incapacidad de un mal gobierno. Siendo este un gobierno del mal, la proliferación de enfermedades bíblicas y la falta de medicinas, es otra herramienta de control del comunismo castro-chavista para acabar con la población que resiste. Sea por hambre, por tiros, por bombas a la cabeza, por falta de medicinas, la muerte roja viene empacada por el gobierno del mal.

Aquí el comunicado completo del Observatorio Venezolano de la Salud:

“Las condiciones sanitarias y de hacinamiento, agravadas por la crisis existente en Venezuela, han incidido en el incremento de los casos de tuberculosis en el país. Mientras en el año 2010 se reportaron 2.190 casos, en 2015 la cifra registrada se elevó a 7.278; esto significa que la incidencia de la enfermedad pasó de 21,9 casos por 100.000 habitantes a 23,5 por 100.000 habitantes.

Jorge Díaz Polanco, investigador, especialista en Desarrollo, Planificación y Políticas de Salud e integrante del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), advierte que no se tienen registros oficiales confiables sobre la situación de la tuberculosis en el país, pero los subregistros presentan datos aproximados que dejan ver cómo esta enfermedad ha ido ganando terreno.

“En el caso de esta incidencia de la tuberculosis ocurre lo mismo que cuando estás en una tarde muy calurosa y dices “qué calor hace” pero no sabes cuántos grados hace. Uno siente que este problema está creciendo y creciendo y es incontrolable”, señaló Díaz Polanco.

El investigador explica que entre los últimos cinco años, quizás diez, el aumento de la tuberculosis ha tenido que ver con el deterioro intenso y rápido de la calidad de vida de los venezolanos, donde han surgido una serie de condiciones que predisponen a las personas de contagiarse. Un ejemplo son las condiciones de hacinamiento en los hogares, pero sobre todo en las cárceles, y otro tiene que ver con los altos índices de desnutrición de familias enteras que no tienen acceso a alimentos suficientes y de calidad.

“Esta escasez que estamos viviendo, estos aumentos de precios incontrolados que hacen inaccesibles los alimentos, producen un conjunto de condiciones que son riesgosas para la persona que está desnutrida o mal nutrida porque lo predispone más a la tuberculosis que otra persona. Si a eso ahora lo asocias con la aparición del sarampión y de la difteria pues aún más. Todas esas cosas están conectadas porque de alguna manera están vinculadas a las condiciones de vida y a las formas en las que la gente interactúa entre sí”, acotó el especialista.

Propagación y prevención

La tuberculosis es una enfermedad producida por una bacteria que se propaga a través del aire y de una persona a otra básicamente con el contacto con la saliva de la persona infectada. Si no se trata adecuadamente, puede ser mortal.

Hay vacunas que se pueden aplicar, pero es bien conocida la situación con las inmunizaciones en Venezuela. “Hubo denuncias de que solo se aplican las vacunas a aquellos que tienen el carnet de la patria; hay una discriminación flagrante de la población. Además, seguramente no existe la cantidad de vacunas suficientes o están restringidas para ciertas personas sobre las que el Gobierno define a quien sí y a quien no se las coloca”, manifestó Díaz Polanco.

El OVS ha entrado a formar parte de la Coalición Global de Activistas contra la Tuberculosis (GCTA, por sus siglas en inglés) a fin de lograr la meta de establecer un frente parlamentario de lucha contra esta enfermedad, entre otros propósitos. Sin embargo, la actual coyuntura política de Venezuela ha dificultado esa labor. El OVS también está desarrollando actividades para lograr establecer un contacto estrecho y permanente con la Dirección de Enfermedades Respiratorias del Ministerio de Salud, responsable del Programa Nacional de Tuberculosis (TB). Estas actividades deberán tener mejores resultados en la medida en que cambie la situación política del país.”