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Cosas que Julio Borges pudo decirle al militar y no pudo (Clases de historia y de dignidad)

El gesto del coronel,de significado inequívoco en la gestualidad urbana venezolana,se sacudió impune frente al rostro impávido del presidente del Parlamento.La mueca burlona del militar al centro da cuenta de otro triunfo sobre la civilidad 28/06/2017 9:06 PM

Equipo La Cabilla

En twitter: @la_cabilla

Unos con estupor y casi todos con asombro, pero ninguno indiferente. El video del militar ninguneando y empujando al presidente del parlamento venezolano Julio Borges es uno de los episodios más vergonzosos de los últimos tiempos, si es que cabía ya más vergüenza. Si bien la actitud del militar, Coronel Bladimir Lugo, es completamente ilegal, rastrera, vulgar y desvergonzada, a Julio Borges poco puede celebrársele con su actitud de este martes. Sumisión, indignidad, poco coraje y nula capacidad de defensa. Falta de gallardía civil, valentía republicana o al menos audacia en la defensa no ya de su cargo sino, al menos de su propia figura.

Ejemplos en la historia sobran, pudo decir mucho Borges y no necesariamente a los golpes. Aquí, unos pocos ejemplos de dignidad civil  frente al atropello militar que Julio Borges debería conocer, para futuras ocasiones que la vida le imponga. 

 

José María Vargas, un civil jamás “carujeado”

Corría el año de 1835 y Venezuela era gobernada por el primer presidente civil de nuestra historia republicana. José María Vargas, médico, primer rector de la Universidad de Caracas, hombre de pensamiento y receptor de respeto en toda la sociedad. Al estallar la llamada “Revolución de las Reformas” con la cual se quería arrasar con las normas republicanas, el general Pedro Carujo es el encargado por los conjurados de capturar al presidente Vargas. Ante el desconcierto de Vargas por la pretendida detención, la explicación de Carujo fue: “Doctor Vargas, el mundo es de los valientes”. José María Vargas, sin arredrarse, le contestó: “No Carujo. El mundo es del hombre justo, del hombre de bien, y no del valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia.”

Fermín Toro, primero muerto que sumiso.

No caben palabras para armar un currículo sencillo de Fermín Toro. Humanista, hombre de letras de pensamiento de palabra. Político, escritor, sabio. Republicano. Le tocó vivir entre la barbarie desatada de los inicios de la República y como diputado lo agarró la vorágine del “Asalto al Congreso” lanzado por José Tadeo Monagas en 1848. A pesar de no encontrarse en el Capitolio al momento de los hechos, se sumó al boicot de los sobrevivientes del ataque, negándose a participar de las sesiones legislativas en protesta por el agravio. Así, al recibir a través de emisarios de Monagas la invitación “cordial” para que se reincorporara y cesara el boicot, contestó: “Decidle al General Monagas que mi cadáver podrán llevarlo, pero que Fermín Toro no se prostituye”.

 

 

Miguel de Unamuno, ni vencido ni convencido.

Ya en pleno desarrollo de lo que sería luego una guerra civil en toda la norma, Miguel de Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca, debió enfrentar lo que nunca creyó: un atropello militar en el propio recinto de la universidad que dirigía. Allí, el 12 de octubre de 1936, debió escuchar al general José Millán Astray, desde la tribuna, espetarle a los presentes las poco universitarias frases “Viva la muerte, abajo la inteligencia”. Ante eso, Unamuno hace fuerzas y espeta a la claque militar en presencia de la propia esposa del General Franco: "Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir"

 

Manuel Fraga, genio y figura

Fraga fue ministro de Franco y personaje de eso que se llamó “tardo franquismo”. Fundador del inicialmente minoritario grupo “Alianza Popular” convertido luego por su heredero José María Aznar en el hoy gobernante Partido Popular. Desde el inicio de la democracia se sumó al parlamento. Y allí lo pilló el asalto del Coronel Tejero, quien a gritos y balazos entró al Congreso de los Diputados español para intentar, fallidamente, hacerse del poder por la vía armada. En medio del largo secuestro del que eran víctimas los parlamentarios, se levanta Fraga de su asiento e increpa a los captores: "¿Puede la Guardia Civil tenernos como a una pandilla de forajidos a tantos hombres indefensos?" Los Guardias Civiles complotados se movilizan para someter a Fraga, quien se atreve a más, diciendo: "Yo ya no aguanto más... Disparen contra mí” al tiempo que se abría la chaqueta, actitud y palabras repetidas por otros parlamentarios. Y avanzando a la puerta, donde infructuosamente intentó salir, al ser amenazado de nuevo, gritó: "Prefiero morir con honra que vivir con vilipendio".

David Morales Bello, invicto.

Luego de la intentona golpista con la que el chavismo se inauguró en la historia, aparece en el escenario el parlamento nacional en un debate que, inicialmente, buscaba un pronunciamiento de rechazo al golpe y de respaldo al gobierno de Pérez y a la democracia como sistema. En una actitud que revelaba complicidades, anuencias y aquiescencias, se abrió un debate en el que Rafael Caldera se atrevió, en un país conmocionado, a defender sin quererlo a los golpistas, dorándole la píldora a su defensa de la democracia. Allí, sin rubor, se atrevió a ensombrecer su carrera matizando el apoyo a la democracia con la posibilidad de llenar el estómago. “No se le puedo pedir a un pueblo con hambre que defienda una democracia que no ha sido capaz de darle de comer…” resonó en el Hemiciclo. Un batazo sonoro contra el gobierno. La bancada adeca sacó del roster a su mejor pitcher: David Morales Bello. Allí, con el uso prudente del lenguaje que le caracterizó de por vida, lanzó una batería de defensa a la democracia que aunque incomprendida en el momento, hoy aparece reivindicada: “Ahora de lo que se trata es de condenar a los golpistas. De condenar el golpe. Vinimos para dejar muy claro que los golpistas no cuentan con aliento alguno. Directa ni indirectamente. Se condena en una sola palabra: ¡Mueran los golpistas!"