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Estamos perdiendo la batalla, por Eliécer Hernández

Las fórmulas utilizadas hasta ahora por la Resistencia no ha detenido el avance del régimen. (Foto: Cristian Hernández @fortunecris) 28/06/2017 10:22 AM

Por Eliécer Hérnandez Falcón

En twitter es @Eliecerhf

 

 

Cuando escuchamos dar sus discursos a los proclamados “líderes” opositores, es imposible no sentir cierta “esperanza” dada la cantidad de adjetivos refrescantes que utilizan para maquillar las frases elaboradas que repiten como loros. Hablan de libertad económica, de progreso, de rescatar la república de estos nefastos 19 años de chavismo y de un montón de cosas que todos anhelamos, pero no mencionan lo que suena detrás de bastidores y que son las razones por las cuales el gobierno no termina de caer.

Olvidan mencionar que estamos secuestrados por una pandilla de delincuentes internacionales de varias nacionalidades. Ya no son solamente los cubanos, quienes recibieron Patente de Corso del finado Hugo Chávez para entrar a Venezuela por Maiquetía, sino también turcos, rusos, chinos y musulmanes sirios y libaneses quienes se encuentran haciendo fortuna actualmente en Venezuela mediante la explotación de nuestro Arco Minero, pozos petroleros, narcotráfico e importación de alimentos (negocio más rentable para ellos que el narcotráfico), pero más dañoso para nosotros porque incrementa la inflación de la moneda y pulveriza los salarios de la gente decente, que trabaja de 8 a 5 y no tiene tiempo para buscar más ingresos, además de los percibidos por su trabajo.

Evidentemente, no será nada facil expulsar este daño del país, pero tampoco imposible. El problema radica, además de la falta de acciones concretas, en la semántica de las oraciones que utilizan “los más escuchados” líderes venezolanos. Evitar decirle “invasores” a los tiranos enquistados en el poder es parte del problema. Las cosas deben llamarse por su nombre, ese es un comienzo.

Estamos perdiendo la batalla. El régimen aprieta las tuercas de la represión y sigue asesinando jóvenes y adultos durante las manifestaciones, utilizando las armas de la República, a plena luz del día y sin pudor alguno. Ya lo han perdido. Han llegado a un punto donde les importa muy poco que los vean y escruten: están luchando la guerra con todos los hierros, mientras que nuestros muchachos, con escudos de cartón y pelotas de acero les hacen frente, sin importar las consecuencias: craso error, porque la vida de un libertario venezolano vale mil veces más que la de un esbirro, criollo o invasor.

Soy partidario de que debemos resistir, pero no de esa forma. Encarar desarmados a quienes tienen indumentaria blindada y armamento de guerra es un suicidio, y quienes manden a los muchachos hacer esta osadía son iguales -o peores- que los mismos jerarcas del régimen que dan la órden a sus esbirros de matar. No podemos seguir teniendo bajas. Ya no más.

La Resistencia Internacional, nacida en Europa del Este y protagonista de una decena de revoluciones exitosas, ha creado un panfleto en donde reflejan un compendio de acciones e ideas que deben tomar quienes se identifiquen con esta causa en pro de la liberación de sus países. Tenemos un grupo de libertarios venezolanos que se dicen llamar “Resistencia” pero no aplican ni siquiera una de las acciones que la Resistencia Internacional avala, siendo una de estas EVITAR LA CONFRONTACIÓN.

También recomiendan organizarse en células pequeñas de integrantes y realizar acciones no violentas pero que desequilibren al régimen. No les diré cuales acciones tomar, porque evidentemente estamos bajo la lupa de los sapos tarifados del régimen que viven tomando nota de todo lo que hacemos y hablamos. Ustedes pueden organizarse y ver qué acciones pueden tomar, evitando ser detectados y causando el mayor daño posible al régimen, y así cuidar sus vidas y libertad.

Compañeros, ya van más de 80 días de protestas que han dejado un saldo mayor a 80 asesinados, aunque las estadísticas “oficiales” reporten menos (como siempre maquillando números), y, ¿qué hemos logrado además de quitarle el velo democrático a la tiranía? No mucho. Seguimos sufriendo los mismos problemas que teníamos al comienzo de las protestas (que empeoran con cada minuto que pasa), la inflación cabalga de forma dramática, la delincuencia común es más común, el lavado de dinero es groseramente evidente, los comerciantes abusan con los precios de la comida, los servicios públicos no sirven… En fin, la enfermedad empeora cada día más, y lo peor es que seguimos perdiendo vidas valiosas que necesitamos para la futura Venezuela, que no llegará si no aplicamos los debidos correctivos en la forma de protestar.

Admiro, de corazón, a esa juventud fuerte y luchadora que sale a darle la cara a los esbirros: a pleno sol, con el estómago vacío pero con la mente y el corazón repletos de esperanza y pensando en la Venezuela que viene, llena de oportunidades y felicidad. Esa es la Venezuela que tu también quieres, ¿verdad? Luchemos para tenerla, pero cambiemos los métodos.

Si somos gente de paz, que evita la violencia y repudia lo malo, ¿cómo podríamos dar una lucha verdadera cumpliendo nuestros preceptos pacifistas, y causarles el mayor daño posible en la médula operativa? Mediante la lucha inteligente no violenta: trancar avenidas e irse, pero no con una barricada miserable de basura, sino con algo que deba ser movilizado por varias personas. Es preciso organizarse durante las noches, en grupo y hacer estas trancas para evitar confrontar a los esbirros y ser detectados. Esto tiene mucho más impacto que encararlos en la autopista, puesto que ellos cuentan con mucha organización y conocimientos tácticos que les permiten barrer con cada protesta.

Necesitamos salir de esta situación urgentemente. El país se desangra en nuestras manos. La sangre de nuestros hijos corre por la calles sin que podamos evitarlo, y tenemos que detener este flagelo. Requerimos una patria la cual alimentar con trabajo duro y cosechar los frutos que nos permitan vivir con dignidad: rara avis en ésta época de tiranía, en donde los corruptos comen mejor y los pobres, pues, ni comemos.